Quienes leyeron “Los cuerpos y las sombras”, la nueva novela del rosarino Eduardo Sguiglia (“Fordlandia”, “Ojos negros”) que se presentará esta semana en Tucumán, anticipan que esta suerte de thriller político es el cruce de dos mundos: el de pistoleros que matan sin mirar a quién y el de la militancia revolucionaria de los años 70.

En la presentación, que se realizará el viernes a las 19 en El Ateneo, Fabián Soberón y Rubén Elsinger dialogarán con el autor. Desde Buenos Aires, Sguiglia habló con LA GACETA de su narrativa, que conjuga peripecias, aventuras, con problemas “histórico-políticos”.

- ¿Por qué le interesa trabajar “la novela de peripecia”?

- Por un lado, me gustan aquellas historias que entretienen y, al mismo tiempo, hacen pensar en base a las distintas circunstancias que pueden vivir o enfrentar los seres humanos en situaciones límites. Por otra parte, también me atrae la idea de que los personajes, en forma voluntaria o no, hayan estado involucrados o se involucren en acontecimientos que, en un sentido amplio, pueden relacionarse con problemas históricos-políticos. Es un camino que comenzó con “Fordlandia”, mi primera novela.

-“Ojos Negros” es una novela de aventuras narrada desde una primera persona confesional e íntima. ¿Podría hablar del proceso de escritura de esta novela?

- Creo que las primeras imágenes comenzaron a tomar forma durante el primer año que viví en África, cuando pude tomar contacto con algunos argentinos que, corridos por la gran crisis de principios de siglo, soñaban con cambiar de vida o de estatus en ese continente enorme y misterioso, tan alejado de nuestra cultura. Recuerdo, entre otros, a un rosarino que había ido con la intención de vender camperas de cuero a pesar del clima tropical, después incursionó como profesor de tango y terminó como técnico de fútbol de un equipo de barrio.

-“Los Cuerpos y las Sombras” narra historias paralelas. Una que se centra en una pelea de narcotraficantes y otra que se relaciona con la militancia política en los años 70. ¿Por qué le interesa trabajar con una “historia” vinculada con la militancia política?

-Por un lado, me pareció atractiva la idea de retomar como personaje a Miguel, el mismo que había protagonizado “Ojos Negros”, y por otro lado, me sedujo la posibilidad de narrar dos o tres historias paralelas que se van relacionando entre sí. En cuanto a los años 70 y la militancia, el hecho real que se invoca –el atentado fallido a Videla y a buena parte del gabinete de la dictadura que preparó el ERP- daba pie para reflexionar sobre esa época, sobre qué hubiera pasado en Argentina si la operación hubiese sido exitosa, y también sobre la historia posterior de dos protagonistas de aquella década, tan plena de ideales, pasión y tragedias