En tiempos en que el automovilismo pierde seguidores y espacio en los medios, hay hechos que siguen atentando en su contra: la clausura temporal que sufrió el autódromo “Oscar y Juan Gálvez” el domingo puso en jaque los “200 Kilómetros de Buenos Aires” del Súper TC 2000. Afortunadamente, el tema se solucionó y concretó la competencia más importante del calendario de los motores V8. Pero...

“No estaban dadas las condiciones en dos tribunas. También hay instalaciones eléctricas irregulares y nichos hidrantes inutilizados”, justificó Juan José Centurión, encargado de Habilitaciones. Luego de arduas gestiones por parte de la empresa concesionaria del autódromo, la clausura se levantó a tiempo.

“Es lamentable. Es una carrera de la que se habla en el mundo. Esto pasa por un tema administrativo”, sostuvo Carlos García Remohí, dirigente del Automóvil Club Argentino. Más de 35.000 personas se bancaron una insólita situación que quedará marcada a fuego en la historia de la actividad. Habrá que ver qué pasa ahora con el futuro del autódromo, un emblema de las actividades motos del país.

Por estas horas se evalúa la posibilidad de retirarle la concesión a la empresa o quizás multarla. Tampoco sería de extrañar que la propia categoría tome alguna medida. Sin dudas, todos pierden, aunque no tanto como el propio automovilismo.