Si tus hijos tienen entre 12 y 18 años, definir las vacaciones puede llegar a ser una tarea agotadora. Hacer congeniar los intereses de los adolescentes con los del resto de la familia es muy difícil. Y a la vez, el período de descanso es una excelente oportunidad para compartir con ellos las actividades que no se pueden llevar a cabo durante el año laboral o de estudio.
En consecuencia, ponerte de acuerdo, te será muy útil. La psicóloga chilena Irene Salvo, en el portal buenasalud.com.cl, destaca que muchos padres asumen la realización de actividades específicas para entretener a sus hijos, sin siquiera preguntarles. Lo fundamental es conocerlos y negociar progresivamente en virtud de la edad de los hijos las cosas que podrían hacer en conjunto y aquellas que es mejor hacer por separado.
Según la especialista, al estar los chicos con más cantidad de tiempo libre se hace más necesario todavía fijar ciertos límites. Por ejemplo, poner horarios para ver televisión o determinar qué cantidad de tiempo estará con la computadora. Y además, y esto es fundamental, ofrecerles espacios más interactivos de distracción en el que puedan participar todos.
Salidas en conjunto
Es importante que la familia organice programas en conjunto, independiente de los recursos con los que cuente. Se pueden planificar salidas que requieren alguna inversión, como ir al cine, pero también asistir a actividades gratuitas organizadas por instituciones oficiales o clubes.
“Las vacaciones son un momento ideal para compartir más, conversar y poder acercarse, por lo que también hay que guardar espacios que inviten a la reflexión y al conocimiento mutuo. No todas las actividades tienen que ser determinadas por el presupuesto familiar. En el caso en que no se viaje a otro lugar, la familia puede compartir juegos de mesa, conversaciones o caminatas”, destaca la licenciada Salvo.
Con los amigos
Es común, asimismo, que los padres deban afrontar el pedido de permiso de los chicos que quieren irse a la aventura solos, con sus amigos, en carpa, de mochileros. “Se debe evaluar cada situación particular en virtud del grado de confianza que tengan los padres en sus hijos, y las herramientas y capacidades con que cuenta el adolescente para asumir con autonomía y autosuficiencia la toma de decisiones lejos del hogar”, subraya la psicóloga.
También la edad debe ser tenida en cuenta. Salvo no aconseja este tipo de vacaciones, entre amigos nada más, para los menores de 12 años. A ellos, en todo caso, se les puede dar permiso para ir a la casa de algún amiguito o amiguita y los padres de este. En tales circunstancias, habrá que conocer y hablar con la familia que invitó a tu hijo de vacaciones.
Por lo general, si los hijos han tenido experiencias previas como haber participado en grupos scouts, misiones, grupos de iglesia o trabajos voluntarios, pueden contar con más herramientas para desenvolverse a la hora de irse de vacaciones a un camping con los amigos. Salvo recomienda incentivarlos a participar de estas actividades, porque los ayudan a socializar con sus pares y a adquirir habilidades para resolver situaciones inesperadas o difíciles.
Claro que el permiso también dependerá -advierte la especialista- de que el adolescente haya cumplido con las responsabilidades que se le dieron durante todo el año, especialmente, en lo que hace al estudio.
“Lo importante es alternar la privacidad que requieren los adolescentes con su grado de integración a la vida familiar”, destaca por último la licenciada.