Ya perdieron la cuenta de la cantidad de robos que sufrieron. Los propietarios del corralón estiman que fueron entre 40 y 45. La última fue el sábado a la noche, cuando los ladrones hicieron un boquete en el techo del local, ubicado en calle Suipacha al 400, burlaron el sistema de seguridad y arrancaron la caja fuerte que estaba empotrada en una pared.

“Hicieron un hoyo en el techo, bajaron, rompieron la reja de una ventana y violentaron el vidrio, ingresaron a una oficina privada donde había una caja de seguridad y se la llevaron con todos los valores que había adentro: cheques y algo de efectivo”, relató Alfredo Giacosa, uno de los dueños de la firma que lleva su apellido.

El hecho ocurrió entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, cuando una ráfaga de viento, seguida por una tormenta, dejó sin luz a ese sector de la ciudad. Los delincuentes aprovecharon que la interrupción del servicio dejó sin energía eléctrica a las alarmas del corralón y se pusieron manos a la obra: cortaron una chapa del techo y se metieron en el local en busca del dinero. “Desconectaron las alarmas, sacaron las sirenas y las pusieron en un balde con agua para que cuando volviera la luz no sonaran”, indicó Giacosa.

Sospechas
El propietario del corralón sospecha que los autores del robo conocían los movimientos del lugar. “La gente que entró sabía exactamente dónde estaba la caja fuerte. Alguno de los obreros, los empleados o los fleteros, que conocen y están en forma permanente acá, debe ser el que ha dado la información”, estimó el empresario.

A Giacosa le llamó la atención que los ladrones se concentraran solamente en la caja fuerte. “En el salón había monitores que valen $ 2.000 y un televisor que vale $ 5.000, además de celulares. Pero sólo se llevaron la caja de seguridad, en donde suponían que había una fortuna”, dedujo el empresario. En ese sentido, aclaró que los sueldos se habían pagado el viernes, por lo que sólo había dinero de las ventas realizadas ese día y el sábado. “La recaudación de venta en efectivo no puede ser de más de $ 50.000”, aclaró.

Cansado
“Ya no sé cuántas veces nos robaron, este debe ser el robo 40 o 45. Igual esto no me molesta tanto como los asaltos, a eso sí le tengo miedo: a las pistolas, a lo que nos puedan hacer daño a mí o a mis empleados”, señaló Giacosa. Los hechos ocurrieron pese a que el empresario invirtió en un sistema de alarmas por monitoreo, además de tener el local cerrado con rejas y tapias por donde se lo mire.

“Nada de eso funcionó. ¿Que me queda ahora? Decirle al Gobierno que deje de darles planes sociales a estos tipos, que los pongan a trabajar para que se ganen dignamente el dinero, como lo hace uno que se levanta a las 6 todos los días. Pero tiene que haber legislación, un trabajo serio, no puede ser la droga y la cantidad de vagos que hay en la calle. Oblíguenlos a trabajar. Pero nadie hace nada”, reflexionó.

“De todas las veces que me robaron, nunca pude recuperar nada. Ya estamos pensando qué nueva forma de seguridad conseguir. De por sí en diciembre estamos espantados con los saqueos y ahora tenemos un robo”, se quejó el empresario.