Franco Fogliata - Ingeniero agrónomo

La finalización de la zafra 2014, con datos al 30 de noviembre, revela dos cosas interesantes: por un lado ratifica los pronósticos productivos de máxima al superar la cifra establecida y llegar aquel día a 1,480 toneladas de azúcar, aproximadamente, contabilizando el azúcar físico más el equivalente en alcohol carburante, con rendimientos netos de 10.24%. Por otro lado, ratifica un aspecto poco conocido acerca de la disminución paulatina de eficiencia y productividad de los cañaverales tucumanos, desde la zafra récord 2006 hasta ahora. ¿En base a que señalamos esto? Tomando en cuenta las estadísticas oficiales desde el año 2000 a la fecha, tanto en superficie cosechable como en tonelada de caña neta molida, más el azúcar producido y los rendimientos fabriles logrados, etc., encontramos que las cifras dadas en t/caña/ha como en kg/azúcar/ha vienen mermando desde 2006 y que los aumentos globales de producción sólo fueron consecuencia del aumento del área cañera, lo cual denota que algo está fallando. ¿Será la transferencia de tecnología? Porque tecnología hay disponible en los organismos técnicos oficiales, mientras observamos que en los últimos 10 años hubo un desproporcionado crecimiento del área cañera que no estuvo acompañada con la misma velocidad por el aumento en la capacidad de molienda de los ingenios, que debieron incrementar los días de zafra. El crecimiento del área fue hacia zonas de bajos regímenes hídricos, fuertes heladas y lugares bastante alejados de los ingenios encareciendo el costo del transporte, etc. Vale destacar que la cifra global en t/caña/ha para el 31/10/2014 fue de 53,21 t/ha, valor por debajo del punto de equilibrio económico o índice de indiferencia de 55,7 t/ha, mientras la superficie económica mínima se establecía en 202 ha para un cañero cumplidor con obligaciones laborales y tributarias, nacionales o provinciales.

Todos esos valores surgen con un precio de referencia de $210-$220 por bolsa de 50 kilos. Si tomamos en cuenta el valor del azúcar crudo exportación los resultados son peores. Todo esto se tradujo en un empobrecimiento general del cañaveral tucumano, al extremo que la propia Estación Experimental (con valores de zafra 2013) indicaba que el 53% de las fincas cañeras tenían rindes bajos de producción (menores de 56 t/ha o sea por debajo del punto de indiferencia ya citado), mientras un 42% tenía rindes medianos y sólo el 5% aparecía con valores que superaban holgadamente aquel punto.

Para una superficie cosechable en 2014 de 265.250 ha, es fácil deducir que alrededor de 200.000 ha se encuentran bajo serias dificultades económicas y financieras que afectan tranquilamente a unos 5.000 cañeros dentro de un espectro global de 5.364 productores, según el Censo Nacional Agropecuario de 2007. El tema se complica más cuando vemos las cifras oficiales de la Estación Experimental, indicando que entre las zafras de 2011 y 2013 los cañaverales con bajos rindes culturales crecieron desde 29% al 53%, los de medianos rindes bajaron desde 57% a 42%, al igual que los buenos cañaverales bajaron del 14% al actual 5%. Todo esto se traduce en cañeros empobrecidos, con dificultades para invertir en agroquímicos, fertilizantes, maquinarias, etc., necesarios para mejorar sus producciones. Así pareciera que urge ordenar la comercialización interna y la exportación, mientras el etanol azucarero va perdiendo terreno frente al etanol de maíz en el mercado nacional. En julio de 2014, las cifras fueron de 47,4% para el etanol azucarero y 52,6% para el etanol de maíz. O sea, Tucumán está perdiendo protagonismo.