Celebra la Iglesia hoy la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret. Es el día en que la Iglesia nos hace meditar el lugar de la familia en la vida de Jesús y que nos exhorta a renovar el cuidado de la familia humana y cristiana. En este día la liturgia alabará las virtudes domésticas, señala el rol del padre y de la madre, como así también el respeto y veneración de los hijos por sus padres. La familia en la Iglesia siempre ha sido vista como el ámbito natural del más rico humanismo, donde los que nacen aprenden a ser personas y donde se aprenden los mejores valores de la vida. La familia constituye así una “micro Iglesia”: una pequeña comunidad donde se conoce a Dios y se trata de vivir según sus enseñanzas. La Iglesia sabe, lo reconoce y defiende que su camino en el mundo es la familia.

No podemos dejar de observar que la familia vive una crisis sin precedentes; no obstante ello hemos de reafirmar que la familia es el mejor lugar para nacer, vivir y morir en esta vida. Las sociedades que apuestan a ella generan un futuro más estable y firme. Sin embargo, y en la línea del papa Francisco, la Iglesia no puede dejar de acompañar las diversas dificultades que vive el hombre de hoy en su realidad familiar. Sin tener temor a los nuevos desafíos, La Iglesia sin cambiar la doctrina real de la vida, el matrimonio y la familia, procura tener gestos de cercanía y acompañamiento a los casos difíciles que se encuentran en las presentes situaciones pastorales.

No existe misericordia sin verdad, como la misma verdad debe ser dada con gestos de misericordia. Esto permite colocar las cosas en su justo lugar: el matrimonio entre un varón y una mujer es el fundamento de la familia y ella tiene un vínculo indisoluble por su carácter sacramental instituido por Cristo, el cual no puede ser cambiado ni por la misma Iglesia. Ésta, siendo madre y maestra, se acerca a sus hijos con un nuevo rostro buscando acompañar y consolar en las situaciones complejas de su existencia. Hemos de rezar para que el Espíritu Santo ilumine a la Iglesia en este camino hacia el Sínodo que en octubre del 2015 la Iglesia universal tendrá para reflexionar sobre los nuevos desafíos pastorales a los que debe responder.

En este tiempo de Navidad no condenamos a nadie, el Redentor hecho niño nos abre el camino de su gracia salvadora. Recemos para que las diversas situaciones difíciles que viven muchas familias puedan ser guiadas según la verdad del Señor, mediante la misericordia de la Iglesia.

HOY
La misa se consagrará a la familias y se hará la preparación formativa, en miras al próximo sínodo de la familia