Barcelona, que menos de un mes atrás era tapa de los diarios por crisis internas, dineros desprolijos, sanciones FIFA y una anticipada convocatoria a elecciones, vive hoy una nueva primavera liderada por el dúo Messi-Neymar. Y Real Madrid, que menos de un mes atrás era campeón mundial de clubes, celebraba al Cristiano Ronaldo Balón de Oro y se anunciaba casi como rey eterno, atraviesa dudas y apela otra vez a la chequera para comprar nuevos refuerzos, acaso porque intuye que, en pocos meses, la FIFA, como ya hizo con Barcelona, le prohibirá comprar jugadores por algún tiempo por haber realizado fichajes irregulares de futbolistas menores de edad.

Días atrás, la tapa del diario madrileño “El País” habría provocado un terremoto en Barcelona. El informe hablaba de supuestos depósitos en paraísos fiscales de dineros cobrados por la gira de “Messi y sus amigos”, partidos amistosos del año pasado que permitieron al astro ganar dinero y afectaron acaso su preparación en un año mundialista, como pareció reflejarlo el Messi a medias que vimos en Brasil. Pero la denuncia pasó casi desapercibida. Barcelona ya no es el club en crisis de un mes atrás. Inclusive tampoco afectó la sopresiva revelación del zaguero francés Jeremy Mathieu confirmando los rumores del supuesto choque de Messi con el DT Luis Enrique, de un mes atrás. A Mathieu le dijeron de todo menos bonito los hinchas catalanes en las redes sociales. Y acaso recibió reproches en voz baja de algunos compañeros. No más que eso.

La noticia ahora es que Messi salió del entrenamiento conduciendo un Cadillac Escalade igual que el de Barack Obama, de 5,15 metros de largo, 2.609 kilos de peso y que cuesta casi 100.000 euros. O que dos cotizados artistas subastarán el 12 próximo en Sotheby’s, en Londres, obras de Leo, cotizadas en 400.000 euros. “Es que en plena frustración azulgrana -escribió el diario “Sport” el viernes pasado- Messi es capaz de todo”. Estaba en el ojo de la tormenta por sus supuestas diferencias con Luis Enrique y porque Ronaldo le había ganado otra vez el Balón de Oro. Si hasta se hablaba de trasferencias (Chelsea o PSG).

Leo respondió en la cancha. Se cargó al equipo al hombro. Ofreció el último mes un recital de goles, asistencias y lujos. Y Barcelona vive un momento dorado, impensable un mes atrás. Siempre deslumbró Messi por su velocidad con la pelota, por sus eslaloms imparables. ¿Y su movimiento en apenas un metro de espacio en la acción del primer gol de Barcelona a Atlético Madrid en la Copa del Rey? Fue, en cierto modo, parecido al movimiento que realizó para sacarse de encima a otro defensor también del “Colchonero” en el triunfo de semanas antes por la Liga. Son acciones que trascurren en apenas décimas de segundos. Acciones que demuestran que el Messi-crack está intacto. Y que todavía le quedan conejos en la galera.

En la resurrección del “Barca” tiene también mucho que ver Neymar. El brasileño parece el mejor socio de ataque de Messi desde que está en Barcelona. Lejos de los pronósticos (que Barcelona fichaba a Neymar-Nike para cambiar el reinado de Messi-Adidas) los dos cracks han conformado una gran sociedad. Además, la extroversión de Neymar (que sacó de quicio a los jugadores del Atlético) marca un interesante contrapunto respecto de la introversión de Messi. Barcelona se desquitó de su verdugo de la temporada pasada y expuso además las limitaciones del Atlético cuando el partido exige atacar, no sólo defenderse y especular con el error rival. Y desnudó también la poca tolerancia del Atlético a la derrota.

Primero salió a la caza de Neymar. Algunos medios afirmaron que el propio Simeone buscó al brasileño en el vestuario en el entretiempo, lo que fue desmentido ayer. Y luego el equipo fue la caza a Messi. Ni siquiera el Atlético puede victimizarse, como suele hacerlo. El turco Arda Turam arrojó su botín contra un juez de línea y no recibió ni una fecha de sanción. El fútbol intenso y de fricción del Atlético pierde sentido cuando hay que jugar y jugar, como se vio en el segundo tiempo del miércoles pasado, cuando eligió la derrota por la mínima antes que exponerse a la goleada. Eso sí, fue un partido de un primer tiempo espectacular, que cumplió, como casi siempre, con la promesa de espectáculo que ofrece cada clásico de la Liga española.

Luis Enrique parecía un DT sin futuro un mes atrás. Hoy nadie le reprocha que Barcelona gane de contragolpe o con goles con pelota detenida. “Lección de fútbol vertical y contragolpes letales”, dice ahora un diario. A “Tata” Martino lo acusaron de “hereje” cuando lo hizo. Extranjero y no demagógico, el “Tata” fue el chivo expiatorio ideal. Pero Luis Enrique llegó con el cartel de ídolo de la casa, como Guardiola antes, como Xavi en el futuro. Si el modelo Barca, de toque y posesión, “tiene un carácter canónico”, a Luis Enrique, que fue un jugador “directo, impaciente, veloz y competitivo” y “amado por el Camp Nou”, se le permite entonces la herejía de dirigir a un equipo “con menos control, menos preciso y más pendiente de gobernar las áreas que el medio campo”. La reflexión pertenece a Santiago Segurola, firma mítica del periodismo deportivo en España. Eso sí, la herejía podrá seguir siendo tolerada mientras los resultados vuelvan a acompañar al equipo.

Paradójicamente, Carlo Ancelotti, el DT que un mes atrás parecía tener garantizado contrato eterno, como el que tuvo Alex Ferguson en Manchester United, perdió confianza porque Real Madrid ya no es el mismo. Y mucho menos lo es Cristiano Ronaldo, casi sin goles desde que ganó el Balón de Oro, expulsado y otra vez arrogante. Acaso con problemas físicos de los que nadie hablaba a fines de 2014, cuando todo sonreía.

“Sus números se han resentido, su juego es muy poco influyente en el equipo y se le nota mermado físicamente. Su explosivo e histórico arranque de temporada sirvió para arañar los últimos votos del Balón de Oro. Pero ahora se le nota desinflado, como si estuviera acusando ese esfuerzo”, dice el diario “Marca”. Su media goleadora pasó de los 0,53 goles por partido que anotaba antes de ganar el Balón de Oro a 0,17. Y, con Cristiano en baja, Real Madrid registró el último mes tres victorias, tres derrotas y un empate. Martí Perarnau, otro de los mejores analistas de fútbol en España, ofrece un dato de valor: la crisis no es física, porque Real Madrid no realizó ningún período específico de carga luego del descanso navideño. “Las razones -dice Perarnau- podrán encontrarse en el ámbito del juego, de la táctica, de las lesiones, el desgaste o las ausencias, pero no en el de la condición física producido por una carga que no ha tenido lugar”.

Real Madrid ya no tendrá Copa del Rey (fue eliminado por Atlético de Madrid), peligra su liderazgo en la Liga y le llega la hora de la verdad en Liga de Campeones. El fútbol, es cierto, es un juego de equipo. Pero cuando los cracks se llaman Messi y Ronaldo el equipo, cualquiera que sea, los precisa como el agua. En España y en Argentina también.