Los padres de Marta “Coty” Díaz pusieron a disposición de la Justicia la computadora que utilizaba la joven, y la fiscala Adriana Giannoni (que subroga la Fiscalía de Instrucción de la II° Nominación) dispuso que la máquina sea secuestrada para que se analicen las conversaciones que la víctima habría mantenido por redes sociales con Maximiliano Jesús Zelaya, el detenido por el crimen.

Díaz y Zelaya se habían conocido hace unos dos meses, según relataron amigas de la víctima. El domingo a la madrugada, habían estado intercambiando mensajes de texto, y alrededor de las 4 la joven abordó un taxi para ir a su encuentro. Fue la última vez que la vieron con vida las personas que estuvieron con “Coty” en un drugstore de Yerba Buena.

El martes a la mañana fue hallado el cuerpo de “Coty” en un terreno baldío ubicado en La Paz al 2.200, en Yerba Buena, a escasos metros de la avenida Solano Vera. La autopsia determinó que había fallecido por los golpes que había sufrido en su cabeza. Tenía el rostro destrozado, según confirmaron fuentes judiciales.

Zelaya declaró en tribunales y reconoció que había intercambiado mensajes con la joven, pero aseguró que a último momento ella había desistido de ir a su encuentro. Pero no pudo exhibir ese sms en su teléfono, y Giannoni solicitó su detención. Además, el sitio baldío en el que encontraron el cadáver está al frente de la casa del sospechoso.

La prueba que podría sellar definitivamente la suerte del imputado, es el análisis que se realizará a la sangre que estaba en una remera de Zelaya, y que fue secuestrada de su casa. Giannoni ordenó que se determine si esas manchas contienen ADN de Díaz.

Por otro lado, continúa la búsqueda de chofer del taxi que abordó la víctima en avenida Aconquija al 2.000. Los investigadores quieren confirmar si la joven llegó hasta la casa de Zelaya, como presume la fiscala, o si tomó otro rumbo, como aseguró el imputado.