En el diario “El Ferrocarril”, de Tucumán, la edición del 9 de mayo de 1904 traía una información titulada “Ecos comerciales. Merece verse”. El periodista informaba haber visto, en la farmacia Belgrano, ubicada en calle Laprida, frente a la plaza Independencia -y por entonces propiedad de don Germán Hanssen- “un aparato único hasta la fecha en la provincia, llamado ‘National Cash Registers’, sumamente práctico, cómodo y provechoso”.

El dato indica la fecha de aparición, en la ciudad, de las “cajas registradoras” que se harían tan comunes. El periodista informaba que “entrega automáticamente a cada cliente un cheque impreso designando la cantidad que ha gastado”. Consideraba que “es verdaderamente un aparato ingenioso y de mucho provecho para todos los establecimientos que tienen un gran despacho al detalle”.

Las cajas registradoras “National” tendrían una difusión extraordinaria. En la revista porteña “Caras y Caretas” de 1915, por ejemplo, un aviso a toda página mostraba a un cajero meditando frente a los papeles del escritorio y a otro manipulando la caja registradora “National”.

El aviso se titulaba “¿Qué cajero prefiere Ud.? ¿El cajero que adivina o la Máquina que sabe?”. Decía: “un cajero es lento o se equivoca, porque ningún ser humano es infalible. Sus anotaciones le hacen perder varias horas de noche, porque no puede arquear la caja”. Los negocios modernos “están descubriendo que por medio del sistema de Caja Registradora ‘National’ pueden suprimir al cajero”: su sistema de control “proporciona mucha más protección, información, rapidez de servicio y economía, y permite al propietario controlar sus negocios en debida forma”.