La lucha en tracción simple fue un mano a mano entre Andrés Reginato, de la A-7, con Ricardo Collado (h), de la A-6. Los dos llegaron al final muy cerca uno de otro, pero por distintas vías.

Dijo Andrés: “el sábado anduve complicado. Empecé bien, tranquilo en el PE1. Pero después llegó el sufrimiento: pinché tres neumáticos y me quedé sin frenos. Cuando llegué a la asistencia tuve que replantear la carrera que debía hacer el domingo. Lo único que pensé era que tenía ganas de ganarla. Y todo salió perfecto. El auto, el navegante, el piloto, el equipo, todos nos alineamos para llegar hasta donde se llegó. Y esto me permitió una doble satisfacción: ganar en la A-7 en el Provincial el sábado y en el CIR el domingo. Y encima saqué más ventaja en los torneos”.

Y dijo Ricardo: “anduve parejo desde principio al final, nunca un problema. El auto es un tanque, no se le aflojó ni un tornillo. Y como venimos bien, ni un neumático rompí. Y esto me viene acompañado desde que comenzó la temporada. Este auto era de los hermanos Lozano, de Catamarca. Yo lo tengo desde hace cinco años y en 2014 fue campeón santiagueño A-7. Lo que pasó superó las expectativas que tenía para esta carrera. Quería sumar, porque estimé que iba a ser la más difícil del año, por lo larga. Me preparé para sumar, pero cuando avanzaban los primes me sentí más suelto.”