Matías y Martín Rodríguez vuelven a correr juntos. Y lo harán por primera vez en Las Termas en esa condición. Para ambos, la propuesta de LG Deportiva fue desafiarse, en broma y en serio.

- ¿Qué hizo él por vos en los últimos días?

- Martín: Yo le cedí el auto que veía corriendo porque es mejor. Lo hice porque me lo pidió.

- Matías: Es que quiero mejorar o igualar lo que logré en marzo en Las Termas. Igual, él me dijo que me entregaba un auto entero y en zona de puntos, y yo lo vi con más puntos de sutura que otra cosa. ¡Ja, ja!

- Suena a excusa...

- Matías: De mi parte, no. Y sobre él, le tengo mucha fe.

- Martín: Mmm, no sé, a eso habría que verlo en pista...

- Recuerdan la primera carrera que hicieron juntos?

- Matías: Fue en un circuito callejero de Banda del Río Salí, en 2004, en karting. Me acuerdo que le gané. Él salió tercero.

- Martín: ¡Me ganó porque él empezó a hacer automovilismo de chico y yo no! Más allá de eso, siempre en karting Matías mantuvo una “paternidad”. ¡Ojalá la tendencia cambie el fin de semana de Las Termas! Yo, al menos, pienso andar más que bien.

- Sin un auto de carrera de por medio, ¿cómo se llevan?

- Martín: Muy bien. Pero adentro de la pista no queremos perder; cada uno quiere ser, al menos, el más rápido de la casa. Si hay que ir al roce, a la fricción, yo voy. Eso sí, cuando me saco el casco vuelvo a ser su hermano.

- Matías: Opino lo mismo. La competencia es así, aunque con juego limpio. Si eso no ocurre, mi “viejo” nos espera para ponernos en nuestro lugar. ¡Y mi “vieja” nos deja sin comer!