Hace algunos días, en Las Termas, Juan Ortega consiguió lo que venía buscando desde hace semanas: recuperar la punta del certamen del Top Race NOA. “La había perdido por efectuar un viaje. Me concentré en eso y bueno, lo logré” contó el piloto de barrio Norte de 25 años. Unos días antes, también se había subido a un podio de la categoría Monomarca Bora, en la que corrió como invitado. En una palabra, la suya es por estos días una cosecha ciertamente positiva.

- ¿Cómo tomás estos resultados? ¿Esperabas que se dieran así?

- Uno corre, pero en realidad nunca se puede prever un buen resultado. Es más bien una suma de cosas la que se produce para llegar a ellos.

- Se ve una evolución en su forma de manejar...

- Puede ser. Sumé carreras, entreno más, estoy más tranquilo con la facultad (N.de la R: está en último año de la carrera de Administración de Empresas). Siento que este año me fui consolidando.

- ¿Eso es un signo de madurez?

- Definitivamente. Encaro las carreras con esa mentalidad. A esta altura, creo que estoy logrando que el auto haga lo que yo quiero, algo que no ocurría antes.

- ¿Y qué hay del auto que manejás?

- Es el mismo del año pasado. Lo único que cambió fue la fachada, que se modifica a gusto. Después son todos iguales, usando la carcaza base del Fiat Linea. Los motores son preparados por Berta y corresponden al modelo viejo del Ford Mondeo de 2,3 litros. Solo se les puede tocar la presión de los neumáticos y la incidencia del alerón.

- ¿Acompañás este presente con algún tipo de entrenamiento especial?

- Entreno todos los días con Pablo, uno de mis hermanos, que corre en la Clase 2 del Turismo Nacional. Vamos al gimnasio y tratamos de girar en karting todo lo posible. Al simulador lo usé toda la vida, pero en este caso poco porque en realidad corremos seguido en la misma pista, la de Las Termas y ya la conocemos.

- ¿Qué estrategia ponés en escena ante cada carrera?

- En eso mejoré mucho últimamente. Estoy planteando carreras inteligentes, pensantes, de manera de poder avanzar. Eso me está dando resultado y la muestra está en la última fecha en la que pude subirse al podio.

- ¿Cómo te ves para el resto de la temporada?

- Espero lo mejor. Lo único que puede llegar a complicarme es el tema del lastre. Yo ahora debo llevar 40 kilos y eso se siente, sobre todo cuando uno larga medio atrás y cuesta llegarles a los que van adelante. Y eso que se viaja al límite.

- ¿Qué pensás de la iniciativa de la categoría de invitar pilotos de manera permanente?

- Me parece una buen movida. Al menos para mí es la forma de medirme para saber dónde estoy parado.

- Hiciste una referencia a los estudios. ¿Ser puede competir en automovilismo y estudiar sin perder en el intento?

- Se puede. Yo lo estoy logrando, aunque el esfuerzo es grande. Estoy cerca de terminar de cursar las materias y después será cuestión de dar los finales. Quizás para abril o mayo de 2016 ya puede tener mi título.

- ¿Eso significa que la prioridad está en ello y en que el automovilismo seguirá en el plano actual?

- Yo quiero recibirme, pero también hago planes en este deporte que me gusta. Y pasan por las categorías de pista, no por el rally, como hizo mi otro hermano, Bernardo, que se lanzó a competir en él. Yo al rally voy a verlo nomás.