Lo más complicado en el domingo de Luis Ahumada no fue la presión en carrera ni las curvas del trazado, sino la angustia de esos 20 minutos que debió esperar hasta que la sumatoria de puntos lo certificó como campeón de la clase A-5s.

“La verdad que me mató esa espera. Lo que pasó es que no sabía cómo habían salido los otros chicos. Yo venía quinto, y necesitaba terminar tercero para ganar el título”, explicó Luis, sonriente y ya libre de la tensión que le endureció el cuerpo a lo largo de la jornada.

“Arranqué mal, bastante nervioso en la primera pasada. Estaba perdiendo el campeonato por un problema mío nomás. Gracias a Dios, en la segunda pude salir a mejorar todo”, resumió el piloto del Fiat 128, que tuvo como navegante a Luis Sueldo.

Ahumada había manifestado que lo tomaba como un hobby, pero ahora quizás se plantee tomarlo más en serio. “No estaba en los planes pelear el título, sino que se fue dando carrera tras carrera. Fue un campeonato lindo, muy competitivo. Ahora, mientras lo económico dé, la idea es continuar el año que viene”, adelantó.

La felicidad de Luis tuvo su contrapeso en la frustración de Mauricio Valenzuela, a quien no le alcanzó con vencer en las dos jornadas. “Nosotros hicimos lo que debíamos, que era ganar. Lamentablemente, dependíamos de los rivales para aspirar al campeonato”, lamentó, aunque reconoció que “este año no tenía pensado pelear el título. Aún no sé si el año que viene sigo en la categoría o iré a otra. Es difícil tomar esa decisión ahora”, señaló el subcampeón.