“Simulaban ser clientes, pero al final resultaron ser asaltantes”. Así resumió Raúl Leiva (65) la situación que vivió el martes, cuando cinco personas, dos armados, lo asaltaron violentamente en el almacén que posee en la misma casa en la que vive, en Santo Domingo y Acasusso, Yerba Buena.
“Entraron a las 13.30 cuando estaba atendiendo. Me preguntaron el precio de una gaseosa, les dije cuanto costaba, me pidieron una de dos litros, bien fría, me agaché para sacarla de la heladera y cuando levanté la cabeza, uno de estos tipos ya me estaba encañonando”, contó el comerciante a LA GACETA.
Leiva agregó: “otro de los delincuentes, que también tenía una pistola, le apuntó a mi vecino, Juan Manuel Samaquido (39), que estaba de casualidad en el negocio. Nos ataron las manos con cordones de zapatillas y cables y nos obligaron a tirarnos cuerpo a tierra”, contó.
Leiva dijo que luego entraron al local otros tres cómplices y se dirigieron hacia la cocina, donde amenazaron a su esposa, Angélica Albornoz (55) y a su hija de 16 años.
“Entraron al dormitorio, rompieron el placard y revolvieron todo. Actuaban con mucha violencia. Nunca me imaginé que me tocaría vivir una situación así”, expresó.
Los ladrones se llevaron $ 1.300 que la víctima tenía en la caja registradora, dos celulares y algunas gaseosas del negocio. Sin embargo, lo que más le llamó la atención a Leiva es lo que le dijeron que andaban buscando. “Me pedían que les dé las armas que, según ellos, yo tengo en mi casa. Llegaron con alguna información equivocada, porque no tengo ninguna en mi poder”, señaló.