Eran cerca de las 16 cuando se presentó en LA GACETA la primera ganadora de los Números de Oro. Con una sonrisa infinita, Norma Beatriz Díaz recibió la noticia de que hasta ese momento era la única agraciada; teniendo en cuenta que el límite horario para presentarse es a las 18, ella podía estar casi segura de que se llevaría los $ 50.000 limpios a Lules, donde vive. Pero a pocos minutos del término, la felicidad quedó repartida en dos: agitado, llegó a las oficinas del diario Ramón Alberto Caro con su tarjeta ganadora en la mano. Así, fueron dos los lectores que se llevaron $ 25.000 cada uno.

Norma trabaja en un laboratorio de análisis clínicos como secretaria, en su Lules natal. Después de hacer unos trámites en el centro, fue al trabajo y se llevó al escritorio la tarjeta de Números de Oro y LA GACETA para controlar los números de toda la semana, todo junto. “Creo que lo he controlado como 30 veces. En el laboratorio era un griterío de locos. La llamé a mi hija y le pedí que me viniera a buscar”, recordó.    

Mariela Carballo es su hija. Recibió el llamado exaltado de Norma, que le pedía que se subiera al auto que compraron hace pocos meses y la pasara a buscar al trabajo. “Me pedía que vaya tranquila a buscarla, que nos íbamos hasta LA GACETA a averiguar si era cierto que habíamos ganado. Ninguna de las dos estaba tranquila, pero nos vinimos y comprobamos que era así. Es la primera vez que ganamos algo”, contó la menor de las dos hijas de la ganadora. Tan de sorpresa las tomó el premio, que no tenían definido qué hacer con la plata: “será un viajecito, no sé dónde, y hacer algunos arreglitos en la casa, porque nunca se termina”. “También para festejar sus 50 años”, instó la hija, pero es una idea que a Norma no la termina de convencer: “yo puedo organizar para todos, pero a mí no me gusta festejar”, confesó. Su cumpleaños será en junio, y ahora tiene el regalo por anticipado.

Regalo de Dios

Ramón Alberto Caro había terminado su jornada en un banco del microcentro donde eventualmente presta servicios adicionales. Es policía, sargento ayudante, uno de los rangos a los que más se aspira en esa fuerza, según confesó el policía de 54 años de edad y 30 de servicio. “Estoy cerca del retiro, pero es una decisión de los superiores”, contó mientras se cambiaba el uniforme para salir en la foto. “Son cuestiones de la fuerza, no debería salir en una foto con el uniforme...”, justificaba.

Ramón tiene solamente hijos varones: uno de 29, otro de 26 y el tercero de 23. Hace un año y medio, cuando su mujer, Rita, tenía 44 años, la vida les regaló su cuarto hijo, un bebé que ahora tiene un año y medio.

“Es la alegría más grande que he tenido en estos últimos años. A nosotros nos puso feliz la llegada de mi nieta, justo cuando pensábamos que ya estábamos por quedarnos solos con mi mujer en la casa (viven el Jujuy al 3.500), Dios nos hace este regalo. Un hijo que nos alegró la vida”, contó emocionado. Ahora el tío será menor que la sobrina, su nieta. “Son cosas de la vida”, se ríe.

Ramón tampoco sabía, al menos hasta el miércoles, en qué invertirían los $ 25.000. “Habrá que consultarlo con la patrona y después les cuento”, finalizó.