Estudiantes alcoholizados

En Italia al 600, en los andariveles de las vías del ferrocarril, a 50 metros de la Escuela de Policía y a 100 metros del Palacio de la Legislatura, desde el inicio del ciclo lectivo, los días de semana y especialmente los viernes y víspera de feriados, los vecinos debemos soportar a alumnos del secundario de ambos sexos en estado de ebriedad, y las consecuencias a que los lleva el alcoholismo: cambios en la conducta, al liberarse de los códigos mínimos de respeto y convivencia, para luego dar rienda suelta al estado de excitación y agresividad, terminando en un estado lamentable y bochornoso, haciendo sus necesidades fisiológicas, gritando y a veces con escenas de sexo y peleas entre ellos. Espectáculo grabado en la retina de nuestros hijos y nietos. Cuando los vecinos les decimos que se retiren, porque es un espacio público donde no se deben ingerir bebidas con alcohol, especialmente si son menores de edad, por la situación en que terminan, quedamos expuestos a todo tipo de insultos y amenazas. Cuando llega la patrulla del 911, después de los insistentes llamados de los vecinos, se van (como ocurrió el viernes) dejando las huellas del descontrol: envases de vino, elementos descartables y toda clase de mugre y el césped destruido. Esta situación expuesta se inició allá por el año 2009 y fue denunciada en este mismo espacio. La mayoría de las llamadas al 911, que involucran a la esquina de Muñecas e Italia, se hicieron por disturbios de adolescentes que estaban consumiendo bebidas alcohólicas y en casos de intento de robos. El 3/8/14 enviamos notas a diferentes reparticiones: a la Secretaría de Seguridad Ciudadana y al Jefe de Policía, para que pongan una consigna policial, especialmente los viernes y en vísperas de feriado, de 8 a 22. Al Ministerio de Educación, para que sepan lo que sucede con los alumnos del secundario en horario escolar, y les informe a las direcciones de los colegios. A la Secretaría de Minoridad y Familia, para que les informe a sus padres qué hacen y dónde se encuentran sus hijos. Al IPLA, para que sus inspectores controlen los negocios que venden alcohol a los chicos. A los legisladores, para que colaboren con los ciudadanos y vecinos de Italia al 600 para terminar con esta situación. Y al Poder Judicial, para que el Juzgado de Menores actúe de oficio, con celeridad, cuando se produzcan estas situaciones.

Adolfo Djivelekian

adolfod@colemed.com.ar

Deuda pública y fondos buitre

Al 30 de septiembre de 2015 -según datos oficiales- la deuda pública argentina era de 221.748 millones de dólares y representaba el 43,7% del Producto Bruto Interno. De ese total, el 61% corresponde a deuda interna, es decir lo que el Estado Nacional debe a organismos nacionales, principalmente al Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y el Banco de la Nación Argentina (BNA). Esta deuda se considera más “blanda” que la externa porque puede ser refinanciada en forma infinita y/o pagada con emisión monetaria. Pero también podría ser considerada como dinero que el Estado le quitó a su población. Las consecuencias visibles son el no pago de las deudas a los jubilados, menos y peores rutas y hospitales, educación deficiente y menor seguridad, entre otras cuestiones que hacen al bienestar general. Si esta deuda se pagara con emisión monetaria traería como consecuencia lógica un aumento de la inflación. En términos absolutos la deuda pública argentina pasó de casi 180.000 millones de dólares en 2003 a los más de 220.000 millones en septiembre de 2015, pero en términos relativos disminuyó de un 73% sobre el PBI, en 2005, al mencionado 43,7% estimado oficialmente para el tercer trimestre de 2015. En el año 1998, ese porcentaje era -según fuentes privadas- del 38% con un dólar de uno a uno. En definitiva, entre 2003 y 2015 nuestro país se endeudó en términos absolutos y se desendeudó en términos relativos. Teniendo en cuenta estos datos y considerando estos criterios, podría decirse que, en términos absolutos, los 15.000 millones de dólares que habrá que conseguir para pagar la deuda a los fondos buitre significan menos del 7% de la deuda total y apenas el 2,93% del PBI..

Marcos Enrique Mirande

marcmirande@gmail.com

Impotencia e indignación

La semana pasada LA GACETA informaba acerca del feroz asalto tipo comando del que fueron víctimas los trabajadores de una cortada de ladrillos. Por la TV, esos humildes trabajadores narraron lo que les tocó vivir -la nota fue muy conmovedora- manifestando que habían reconocido entre el grupo de malvivientes, a policías, quienes además de llevarse el dinero de años de esfuerzo y sacrificio, maltrataron a sus mujeres y sus niños. Es de público conocimiento que en las filas policiales existen casos de corrupción, coimas, extorsiones de todo tipo. No vi que ningún político haya opinado al respecto ¿Será porque las personas asaltadas son bolivianos?

Elena E. López Cañada de la Cruz

Burruyacu

Populismo

La agresividad y falta de respeto que alguien percibió en un escrito reciente, en lo referente a la experiencia populista, obviamente no está orientada hacia el sufrido, fiel y tantas veces engañado pueblo, ya se trate del 54% o del 48,64%; apunta específicamente a quienes instauran y hacen populismo, así como a sus defensores parapetados en la militancia. La conceptualización crítica del populismo en sus diferentes formas, ya fue tratada en numerosas cartas de lectores: el 5/11/13, 18/8/14 y el 13/1/15. Efectivamente, fue la parte del pueblo más vulnerable la que padeció los desmanejos, desmanes y hechos de corrupción, no sólo del último tramo del kirchnerismo, sino desde la época del gobierno menemista. Con la expresión ortodoxia racional se pretendió referir a aquella política económica puesta al servicio de la comunidad y no sólo dirigida a intereses personales o de grupos; lejos de los Martínez de Hoz, los Cavallo. No se puede estudiar materias que no existen (cuando se dicten, habrá que inscribirse, pues hay que mejorar); por lo que se lee, se torna evidente que es necesario lograr su implementación: son las mencionadas “Cómo dejar de ser necio”, “Cómo dejar de ser fanático” y, para la dirigencia, “Cómo ser honesto y buena gente”, incluyendo no sólo a los políticos, sino también a las representaciones gremial, judicial y a la tan vilipendiada –no sin razón– dirigencia empresarial, siempre al compás del poder de turno. Pero ello no debe invalidar el repudio contra la corrupción: hay que convencerse de que la cultura setentista argentina que se alimentó de la Cuba revolucionaria como foco de reabastecimiento ideológico y material, terminó definitivamente con el final de la denominada Guerra Fría (1989). Hoy queda muy poco de un gobierno que rescataba y promovía la época de los 70, y convertía el mal (según la necesidad podía ser EE.UU, el periodismo, los fondos buitres, el campo) en la base del relato con el que disciplinaba a su militancia.

Mario Alberto Ricci

Pasaje Thames 4.472

San Miguel de Tucumán

Malvinas

Los argentinos que aún creemos que todavía es posible reconquistar las Islas Malvinas para los argentinos, estamos obligados a conmemorar el 2 de abril de 1982, una de las gestas que más atañe a nuestros sentimientos. Pese a la deficiente planificación y conducción, se debe reconocer la conducta heroica de aviadores, marinos y jóvenes oficiales, suboficiales, a cargo de soldados bisoños (de 18 años). Esta acción sacudió al pueblo argentino, a las naciones hermanas, en su mayoría de América hispana, y a todos los que lucharon por su soberanía e independencia. Nuestro país se enfrentó al imperio inglés, que fue respaldado y empujado por otro poderoso país del Norte. Jamás el pueblo argentino debe olvidarlo, pese al tiempo transcurrido. No se debe dar un paso atrás en nuestra posición de soberanía, por lo que debemos saber por medio de nuestros representantes y/o Cancillería los alcances y tratados de paz ante el imperio acordado en Madrid, el 15 de febrero, y en Londres, el 11 de diciembre de 1990, así como nuestra intervención ante la Unión Europea sobre dichas islas que, a cambio y por ahora, Inglaterra nos concedió “34 años de democracia”. Santo Tomás de Kempis (siglo XV)) dijo que “el que a su enemigo alaba, en manos de él perece”.

Roberto Romagnoli

J. Gorena 1.275

Concepción

Barrio “El Sifón”

A menudo aparecen notas periodísticas sobre los aconteceres del barrio “El Sifón”, asentamiento este ubicado entre Aguas Corrientes y Estación Muñecas por donde se desplazaban las vías del Ferrocarril Central Norte, que conectaba la ciudad capital con Tafí Viejo. Lo del nombre de “El Sifón”, además de resultar llamativo, acarrea, para algunos, confusión, al suponer que se trata de algo o alguien que se relaciona con ese envase de agua gasificada. Cabe aclarar que su vulgar denominación responde a que, cuando eran terrenos desocupados, desde el terraplén de esa vía ferroviaria desembocaban los remanentes de agua de los piletones, proveniente de la planta de tratamiento ubicada a distancia del lugar en cuestión. Hay que recordar que esta se inicia con OSN, luego se llamó Dipos; por un tiempo Aguas del Aconquija y por último, SAT. Aguas que fluían de norte a sur por medio de unos tubos que atravesaban las vías y que por su presión se parecían a un sifón de soda en ebullición. Y a metros de ahí estaban “Las cataratas”, que al caer sus aguas de una regular altura, se convertían en una represa que, en esos tiempos, fue muy concurrida por los jóvenes y niños intrépidos que solían bañarse durante los tórridos veranos tucumanos, disfrutando de las aguas voluminosas que caían desde las alturas. Nostálgicamente se podría decir que ese lugar, junto con La Aguadita, un poco más distante, eran los balnearios gratuitos con que contaba la juventud de otros tiempos, mientras que la Quebrada de Lules era el sitio elegido por las familias que, pic- nic mediante, concurrían a ese acogedor balneario.

Ysmael Díaz

Mario Bravo 247

Banda del Río Salí