Partir y repartir la UNT

La polémica que generó recientemente la decisión de la Asamblea Universitaria de la UNT de universalizar el ingreso irrestricto dejó en evidencia que en la institución conviven diversas propuestas organizativas, las cuales parecen no estar todas en consonancia, algo que aparentemente dificulta el desarrollo de ciertas propuestas académicas. Mi pregunta es: ¿acaso ello no es excusa suficiente para un cisma de las facultades disconformes? En 1970 la Universidad de París “en ese momento una institución gigantesca”, se fragmentó en trece universidades diferentes, las cuales todas funcionan en la actualidad. ¿Por qué la UNT no sigue ese camino? Que se haga un inventario de los bienes de la universidad tucumana y se reagrupe a las facultades de acuerdo a sus campos de interés para crear nuevas universidades (una orientada a las actividades económicas, otra a las humanidades, otra a las ciencias de la salud, otra a las artes y el diseño, etcétera); probablemente esa sea la opción más sana y productiva para docentes, no docentes y estudiantes en general.

Pablo Cerone
pablocerone@hotmail.com

La separación de poderes

“Dos jueces dicen que la re-reelección de Mansilla es inconstitucional, pero la mayoría está en duda”, nos informa LA GACETA. Desde 1803 en Marbury vs Madison, la Corte tiene la función de determinar si una Ley es inconstitucional. Por lo tanto los dos jueces tienen razón: es inconstitucional. ¿Qué pasa con” la mayoría”, que tiene dudas? No deberán tenerlas, pues los jueces no pueden legislar, si la Constitución establece que sólo hay una reelección, y Mansilla “obtuvo un guiño”, de la Corte, quiere decir que la Corte borra lo establecido por la Constitución (sólo dos términos), y legisla que para Mansilla abra tres términos. Concluiremos que en la Benemérita Tucumán, donde la Constitución establece un límite de dos períodos para los legisladores, también se puede conseguir tres períodos, siempre que una mayoría en la Corte decida asumir el trabajo de legislar, que le está vedado.

Roberto Walter Sehringer
rws27c@gmail.com

Vivir en una cueva

Hace unos días leí una nota en LA GACETA la historia de un hombre que decidió vivir en una cueva, en San Pedro de Colalao. En la misma se cuenta que este señor cobra una pensión de $1.500. Esta situación habla muy mal de las autoridades de esa ciudad e incluso de la provincia ya que, considerando que desde el año 2005 este comprovinciano en cuestión se hubiera podido jubilar con una moratoria, y como no lo hizo, ahora puede acceder a una pensión a la vejez de casi $4.000 con el beneficio de poder contar con los servicios médicos de PAMI Mi humilde opinión es que puede seguir viviendo como quiera, pero pudiendo gozar de los derechos que tiene adquiridos. Si todos lo conocen, bien podría un asistente social de la provincia, llegar hasta él y ayudarlo a informarse acerca de lo que le corresponde como ciudadano, viva donde viva.

Adriana Walpen
bwalpen@hotmail.com