Estilo
Cuenta el gran escritor Abelardo Castillo que cuando era adolescente fue a la casa del profesor Bosio Arnaes para mostrarle un cuento muy largo que había escrito llamado “El último poeta” y consideraba que era, naturalmente, extraordinario. Comencé a leer mi cuento, que comenzaba exactamente con estas palabras: “Por el sendero venía avanzando un viejecillo...” y ahí terminó todo. Bosio Arnaes me interrumpió y me preguntó: ¿Por qué sendero y no camino?, ¿por qué avanzando y no caminando?, en el caso que dejáramos la palabra sendero, ¿por qué “el” viejecillo y no “un” viejecillo?, ya que aún no conocíamos al personaje; ¿por qué “viejecillo” y no “viejecito”, “viejito”, “anciano” o simplemente “viejo”? Y sobre todo: ¿por qué no había escrito sencillamente que el viejecillo venía avanzando por el sendero, que es el orden lógico de la frase? Yo tenía 17 años, una altanería acorde con mi edad y la más mínima respuesta para ninguna de esas preguntas. Lo único que atiné a decir, fue: “Bueno, señor, porque ese es mi estilo”. Bosio Arnaes, mirándome como un lechuzón, me respondió: -Vea jovencito, antes de tener estilo, hay que escribir bien.
Luis Salvador Gallucci
lsgallucci@hotmail.com
Aduanas paralelas
Resulta que ahora, recién se está tomando conciencia sobre la existencia de las aduanas paralelas. Era de público conocimiento de que en algunos lugares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), incluidos hoteles cuatro estrellas, en cafés emblemáticos anexos al Congreso, concurrían gestores o facilitadores que ofrecían los contenedores a U$S 30.000, para hacer “negocio”, teniendo en cuenta que llenar un contenedor en China de chucherías vale U$S 3.000. Claro que nadie sabía que compraban, los hubo de cubiertas, partes de automóviles, telas, etcétera. La otra modalidad o picardía criolla, era importar algo específico y no retirarlo, a los efectos de que vayan a remate y el importador no pagase los derechos y sacaba la mercadería por mucho menos dinero. Eso retroalimentaba el circuito comercial de varios negocios, supuestamente legales, inundando el mercado minorista con basura. Claro que también los remates estaban direccionados por la mafia aduanera. Los hipermercados no se quedan atrás. Suelen traer mercadería de Turquía, Indochina, y de Tailandia; pagan una heladera a U$S 150 dólares y la venden al público como gran oferta a U$S 1.000 y la financian con el 5% mensual. Con obligaciones negociables garantizan las operaciones en sus países de origen pagándolas a uno dos años con el 1% de interés, anual. ¡Esos son algunos de los empresarios que ayudan al Presidente! Mucha hipocresía, muchos intereses en el medio, mucha codicia, demasiada corrupción. Nos falta importar desechos orgánicos de otros países. Todas, viejas prácticas coloniales que enriquecieron a muchos argentinos, a través de la Aduana.
Roberto Rubén Sánchez
sanchezroberto03@yahoo.com.ar
Humildad versus soberbia
Hace años que venimos soportando a políticos y gobernantes, que se pasean sonrientes por barrios carenciados y tratan de agradar a gente de menores recursos utilizando un lenguaje, al mejor estilo “Tucumano Básico” con la remanida y equivocada frase de que siempre “nos ocupamo de lo humilde”. Esta forma de expresarse, totalmente equivocada, pone en evidencia la falta de cultura desde que la cualidad de ser humilde en ningún caso es sinónimo de pobreza, como tampoco la soberbia o el orgullo son atribuibles tan solo a aquellos que detentan el poder político o el poder del dinero. Un hombre sabio, culto y erudito, con toda seguridad posee la virtud de ser humilde precisamente por su cultura, y no por sus conocimientos ni por su relativa posición social o económica. Por otro lado y, contrariamente a lo que se puede pensar, hay indigentes que sin estar físicamente imposibilitados de trabajar, optan por abandonarse totalmente, viviendo en la vía pública. Prefieren mendigar antes que ofrecerse para realizar tareas que no requieren demasiada preparación, pero que con toda seguridad se necesitan en muchos hogares. Esa actitud de rebeldía y resentimiento que los hace abandonarse, se justifica en el excesivo orgullo que los caracteriza. En base a lo dicho, políticos y gobernantes, además de tomar carta de tanta gente que duerme en las veredas y ocuparse de proporcionar lugares adecuados para tratar de reeducarlas, también deberían revisar la forma en que se expresan cuando tratan de crear una imagen de sobreprotectores ante la opinión pública. Es obvio que este archiconocido discurso de proteger a los humildes, es un intento de identificarse con las personas, para tratar de mitigar la envidia que generan debido a la ostentación de sus privilegios.
Humberto Hugo D’Andrea
hdandrea95@gmail.com
Limpieza en la ciudad
Mucho se dijo sobre la inmundicia que es nuestra ciudad. Hay responsabilidades compartidas, entre el organismo municipal con injerencia en el tema y la población. Vivo en una calle de unos 18 m de ancho y 120 de largo, es decir 2.160 m2. De esa superficie a la municipalidad le toca realizar la limpieza de 960 m2. Barre unos 0,30 m de ancho (que es el ancho del cepillo con el que barren) por el largo de la calle, es decir unos 36 m2, generalmente a la izquierda, y por el estacionamiento de los automóviles, a la derecha. En el mejor de los casos 72 m2. Por la zona barren los días lunes, miércoles y viernes. Es decir, lo debieran hacer unos 156 días (este año). Pero a esos días, hay que descontarles 12 días de feriados, 12/15 días de vacaciones, algunos días de enfermedad del personal, varios por lluvias y algunos por paros. En concreto solo limpian unos 100/110 días al año. Menos de la tercera parte del año. Se amontona la basura a la izquierda o derecha de la calzada. Se embolsa en 1, 2 o 3 bolsas y el resto queda suelto. A veces proceden a encenderles fuego, el que realiza el barrido o el personal del camión que debe levantar, que no siempre lo hace y nunca en un horario determinado. Puede hacer correctamente levantando todo o solo lo embolsado y a veces de un solo lado de la calzada. Quien realiza la limpieza de la calzada deja sobre la acera ramas caídas, botellas de vidrios o plásticos entre otros innumerables residuos existentes. En la cuadra hay tarcos, lapachos, fresnos, naranjos agrios, limonero entre otras especies. Es decir hay hojas secas, flores, frutos, ramas, semillas, todo el año. En síntesis, lo que hace la municipalidad o el concesionario, y por lo cual percibe un importante monto de los contribuyentes, es de pésima calidad. En cuanto a la recolección de los residuos, es otro tema que merece una consideración aparte. Con estos métodos de limpieza y recolección de residuos, jamás la ciudad será limpia. La municipalidad discrimina, ya que hay sectores que se barren todos los días y en otros hasta dos veces al día. ¿Quién efectúa el control a la concesionaria? ¿o se paga sin controlar?
Héctor Francisco
celula@arnet.com.ar
Derrame de agua
Aunque los ciudadanos ya estamos acostumbrados a que nadie nos escuche, no deseo perder el esencial derecho de hacer oír mi voz. Se trata del antiguo y permanente problema del derrame de agua en diversas arterias de Yerba Buena, por ejemplo en avenida Aconquija, en calle Perú, en Salas y Valdés, por citar las calles principales. Son ríos de agua que perjudican diariamente no solo a los peatones que deben cruzar sorteándolos (cuando no salpicados), sino a las propias obras que está desarrollando el nuevo Gobierno de esta ciudad (¡Bienvenidas sean!). Observo con inquietud que todo el esfuerzo que está realizando el nuevo intendente volcado en obras importantes, se vea luego frustrado debido al deterioro causado por el agua. Si el problema es debido al líquido que arrojan los propios vecinos al desagotar sus piletas, que se los multe. Si obedece a otro origen, pido a las autoridades que por favor realicen los estudios pertinentes y lo solucionen. Con esto no quiero desmerecer la labor que por fin se está concretando en nuestra Ciudad Jardín.
Judith Casali de Babot
Río Paraná 111 Yerba Buena
La Laguna del Tesoro
En la sección Tucumanos, de la edición del 21/08, leí con mucho interés la nota sobre la Laguna del Tesoro y su leyenda. Quiero aportar, para quien le interese el tema, que en 1971, con guión y dirección del doctor Orlando Bravo, y personal técnico del Instituto Cinefotográfico de la Universidad Nacional de Tucumán, se realizó un corto cinematográfico sobre la Laguna y su leyenda. Se lo puede ver en YouTube, escribiendo La Laguna del Tesoro + Tucumán, en el buscador. Tuve el privilegio de participar en esa excursión; fue algo inolvidable. Al mismo tiempo quiero destacar la imponderable belleza del lugar y de la travesía, por lo que me gustaría que muchos tucumanos compartieran y vieran el corto. Gracias Orlando Bravo, esté donde esté, por haberme permitido tener esa formidable experiencia de contacto con la naturaleza, la historia y las mágicas tradiciones del lugar.
Silvia Ragout
Pasaje O’Higgins 1851 Block 11, Dpto. 4 San Miguel de Tucumán
Ingenio Bella Vista
El 22 de agosto de 1966, el presidente de facto Juan Carlos Onganía dictó el decreto 16.926 disponiendo la intervención de siete Ingenios. Del total, el único que continuó funcionando intervenido fue el de Bella Vista que completó de ese modo la zafra de ese año. El Gobierno de la Nación estableció en el ingenio un destacamento de Gendarmería Nacional y nombró interventor al comandante Julierac. En el mes de enero de 1967 se levantó la intervención , y a partir de ese momento sus nuevos propietarios Gettas-Fiat tomaron la administración de la fábrica. La zafra de 1967 comenzó el lunes 3 de julio de ese año, pero al año siguiente Tucumán se conmovió con la denuncia de la DGI, contra una larga lista de cargos contra funcionarios, e involucraba al gobernador de facto. Se decía que el propio gobernador de facto Aliga García, por sus gestiones oficiosas en el levantamiento de la intervención al ingenio, había percibido la suma de setenta millones. En noviembre de 1968 la situación del ingenio era insostenible: se había vendido el azúcar y el alcohol producidos durante la zafra, también vendieron el cupo cañero de las tierras de propiedad de la Compañía, y habían enajenado hasta las cadenas que se utilizan para atar los paquetes de caña de azúcar. Se adeudaban los salarios obreros de cuatro meses, a los cañeros, a los contratistas y a los proveedores. Los responsables de la empresa abandonaron el ingenio, que quedó al cuidado de los trabajadores. En ese contexto, el 22 de noviembre de ese año se formó la Comisión Pro Defensa por iniciativa de Atilio Santillán. La comisión reunió a toda la comunidad en una lucha que duró varios meses para el mantenimiento del ingenio, donde trabajaban 550 obreros y empleados estables y 1.400 temporarios. El 22 de enero de 1969, en medio de su lucha, la Comisión Pro Defensa dio un comunicado en el que expresaba con claridad lo que el cierre de ingenios significó para Tucumán: “Bella Vista no está dispuesta a morir como comunidad ni a seguir la suerte lamentable de los pueblos tucumanos que han sucumbido con el cierre de los ingenios que constituían su única vida y fuente de trabajo, sin que se establezcan nuevas industrias que empleen la mano de obra cesante. No está dispuesta a aceptar el éxodo ni a ser testigo mudo de planes irracionales de redistribución de su población a una suerte incierta”.
Manuel Roberto Valeros
Fundación Bella Vista
“Gastos sociales”
“Ayudamos a ayudar” es el eslogan que utilizó la Legislatura (LA GACETA, 21.08.16, pág. 3) para dar cuenta de lo que hace con una parte de los dineros del presupuesto que ella misma se fija anualmente (que no puede ser vetado, según antirrepublicana y por tanto inconstitucional norma de la Constitución de Tucumán, desde 2006) no nos hace olvidar los $615.600.000 que en la gestión anterior (2015) se destinaron a los oprobiosamente famosos “gastos sociales”. Utilizando la página más apreciada por las agencias de publicidad (la 3) la más onerosa por ello mismo, la Legislatura publica su “informe” de “colaboración mediante subsidios a ONGs y fundaciones que trabajan por el bien común de los tucumanos”. Y dos veces, innecesariamente, se autoproclama “Honorable” (Digno de ser honrado o acatado adjetivo así definido, por la Real Academia Española). Qué bueno sería para terminar con tantas demandas judiciales y ocultamientos y trabas desde el Poder Ejecutivo, que la Legislatura, honrándose a sí misma, diga de una buena vez cómo y a quiénes y cuánto entregó los más de seiscientos millones de pesos transportados en valijas desde un banco a la sede legislativa. Y que lo publique en la página tres de LA GACETA, lo más pronto posible. Es un esencial derecho a la verdad, de la ciudadanía.
Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar
El precio de la vida
La vida humana no debiera tener precio. Solo porcentajes de las grandes fortunas, de lo que se tira, o de lo que se gasta en armas, alcanzaría para alimentar un buen vivir, a todos los habitantes del planeta, cambiando positivamente nuestra brutal realidad. Pero la discriminación social, violencia encubierta que nos afecta a todos, hace de esa violencia un diario y cruel convivir. La explotación y el insulto degradan y enfurecen. Y sin quererlo, los que han debido trabajar para sobrevivir, degradan a los que discriminan como vagos, callados e impotentes rebeldes de nuestra violenta e hipócrita sociedad. Manoseos de corruptas ambiciones se esconden diariamente hasta que una pedrada dimensiona las protestas y es denunciada como motín. Tratar a los demás como quiero ser tratado, aunque sea el máximo valor al que puede pretender lo humano, no tiene precio en este cambalache sin justicia ni sentido, lleno de temores, en el que se han convertido nuestras vidas. Los poderosos deberían pensar un poco en el futuro al que nos impulsan y la gente común debería caer en cuenta que la violencia es motor y también alimento en que se sostienen.
Javier Astigarraga
avastiga1@arnet.com.ar
Aberraciones
Un adolescente entre 12 y 14 años de edad, se inmoló el sábado a última hora de la tarde, cuando una multitud se congregaba frente a un salón de fiestas en la ciudad de Gaziantep, una de las más importantes para la minoría kurda en Turquía. Se encontraban celebrando una boda de dos militantes del principal partido de izquierda de la actualidad. Según se informó, hubo al menos 51 muertos por la explosión y 94 resultaron heridos. De estos últimos, 69 siguen internados, 17 de ellos en estado grave. Ayer fue el sirio Omra, y antes el kurdo-sirio Aylan, el cubano Elián y la vietnamita Phuc, que se convirtieron en símbolos. Las imágenes desoladoras que impactaron, al mundo entero, deberían motivar a finalizar las luchas armadas. Es que estamos en el tiempo de los derechos humanos. Por lo menos de las declaraciones, los pronunciamientos, la legislación que los protege, os congresos filantrópicos y una generalizada actitud reverencial ante su mera invocación en voz alta. Sin embargo, difícilmente hubo una época tan cruel con los niños, que son los primeros titulares de esos derechos. Niños bombas, usados, heridos y muertos, masacrados en las escuelas, sin familia, sin casa, arrojados al mar, a la buena de Dios, desnudos, hambrientos, mendicantes, niños que se ahuyentan hacia la calle, niños que se raptan y se venden (bien cotizados por el valor de sus órganos, que se les arrancan); niños perseguidos sin misericordia, como se hacía antes con los perros cimarrones o salvajes y se liquida a tiros con la complicidad de los terroristas, los mismos guardianes del orden, de las grandes potencias y el silencio de quienes tranquilizan su conciencia pensando que no pueden evitarlo. Hoy, con lo ocurrido con el niño inmolado y con los niños abandonados en cruentas guerras sin fin, si no se asume -todos juntos - actitudes eficaces para proteger los derechos de los niños., me temo que no pasará mucho tiempo que debamos presenciar esos cuadros en nuestro país con la pobreza que avanza sin cesar. Parecen noticias venidas de un mundo ficticio o irreal. Pero son sucesos reales. No nos olvidemos lo que está pasando con la pobreza, la marginalidad, la violencia y con las guerras. Lo que sucede con miles de pequeños son aberraciones que claman al cielo.
Jorge B. Lobo Aragón
orgeloboaragon@gmail.com
Amenazas, pedradas y Caló
Además de las amenazas, las pedradas, los motines públicos comandados por el Frente para la Victoria, que actúa abiertamente contra este gobierno, se suma ahora con su corajuda amenaza la voz vergonzante del otrora servil del cristinismo, Antonio Caló, que advierte que hará paro cuantas veces lo pidan los trabajadores. No tiene autoridad moral para hablar de las necesidades de sus supuestos representados, cuando hasta diciembre pasado enmudecía cobardemente.
Sebastián Lamoglia
vivalapatria16@gmail.com