El árbol de Goethe
Una mañana de setiembre de 1827 , Johann Wolfgang von Goethe y su amigo Johann Peter Eckermann fueron caminando desde la ciudad de Weimar a la colina Ettersberg. Goethe se interesaba por la naturaleza, en especial los pájaros y frutos extraños. Su compañero Eckermann que gustaba de la ornitología, le habló acerca de los gorriones. Existen pocos casos en la literatura que testimonien una mayor admiración por un maestro como el de Eckermann; autor de “ Conversaciones con Goethe”. En medio del bosque, casi en la cima de la montaña, se erguía desde hacía siglos un imponente roble, un gigante magnífico. Goethe mostró a su amigo Eckermann la corteza del árbol, donde estaban grabados desde hace mucho tiempo, su nombre y el del poeta Friedrich Schiller. Se dice que bajo este roble, Goethe escribió su obra “Fausto”. Según la leyenda, el destino de Alemania estaba ligado a la vida del roble de la montaña Ettersberg; y si alguna vez moría, habría de caer con él también el Imperio Alemán. En el año 1934 el bucólico paisaje cambió, al crear el régimen nazi un campo de concentración para sus enemigos en la montaña Ettersberg. Comunistas y judíos, testigos de Jehová y sacerdotes católicos fueron arreados en grupo y se les ordenó talar el bosque. Cayeron los árboles y cayeron los seres humanos. Se taló hasta las raíces y se abrió la tierra. Sobre el suelo desierto, desnudo, empapado de sangre, se construyeron barracas, se levantaron crematorios y letrinas. Se cercó el campo rectangular con alambre de púas, y éste se electrificó. Hubo torres protegidas con ametralladoras cada cien metros. Empezaron a desfilar patrullas acompañadas de perros tan feroces como sus amos. El campo de concentración se le llamó Buchenwald: “Bosque de hayas”. El roble de Goethe quedó solo en la mitad del campo, mirando desde arriba la lavandería donde empezaban las torturas del preso, el campo de instrucción en el que se repetían cada día y el crematorio donde llegaban a su fin. Y en sus ramas se colgó a poetas y sacerdotes, a socialistas y judíos; se les colgó del cuello cuando de cumplir la pena de muerte se trataba, y de las manos atadas para torturarlos. Los perros, enfurecidos por no poder alcanzar a quienes colgaban del roble, arrancaron la corteza de su tronco. Los presos, sin embargo, solo maldecían el árbol, hecho poste de tormento. Ni uno solo de los prisioneros de este campo debió ser ajeno al hecho de ser torturado en el mismo bosque en que Goethe había paseado y proclamado el más optimista de los lemas, “Seamos nobles, amables y buenos”. Entre las víctimas de esta cruel paradoja-un cuarto de millón de personas provenientes de distintos países- hubo supervivientes que más tarde destacarían por haber entendido mejor el mensaje del autor de “Werther” que el de sus crueles carceleros. Sus nombres: Imre Kertész (Premio Nobel de Literatura 2002), Elie Wiesel (Premio Nobel de la Paz 1986), León Blum, ex jefe de Gobierno del Frente Popular francés; autor precisamente en su juventud de un ensayo titulado “Las nuevas conversaciones de Goethe con Eckermann”. Gracias a sus testimonios, comprendemos ahora un poco mejor los claroscuros de la condición humana. Se destaca también, el prisionero del campo número 44904, el escritor Jorge Semprún. En su libro “La escritura o la vida” escribe: “Se acabaron los pájaros ,digo siguiendo mi idea. El humo del crematorio los ha ahuyentado, eso dicen. Nunca hay pájaros en este bosque. Escuchan atentos, tratando de comprender. ¡El olor de carne quemada, eso es! Se sobresaltan, se miran unos a otros. Con un malestar casi palpable. Una especie de hipido, de náusea”. En agosto de 1944 los norteamericanos realizaron un ataque aéreo al campo Buchenwald. El roble ardió toda la noche. A la mañana siguiente solo quedaba el tronco tiznado y hecho astillas. Se taló , desenterraron las raíces y rellenaron el hueco. Esto sucedió el 24 de agosto de 1944. El Imperio Alemán le sobrevivió solo nueve meses más!.
Miguel Ángel Ruiz
citadino_tucu@hotmail.com
Temor
El hecho de escuchar a Máximo Kirchner protestar ante unos cuantos seguidores, contra el gobierno de Mauricio Macri, por el derecho a trabajar, me llevó a despertarme en horas de la noche. El temor se apoderó de mí; sí porque temo que el mal llamado kirchnerismo perdure hasta que Máximo labure.
Daniel E. Chávez
edchavez58@yahoo.com.a
Cierre de ingenios
Leí las notas publicadas en LA GACETA sobre el cierre de los ingenios. Me llama la atención que cuando se refieren al gobierno de Onganía solo se ocupan de señalar el cierre de ingenios. Nunca escuché decir que el desfile con mayor júbilo que se recuerde en Tucumán corresponde a la visita que el entonces presidente realizó a nuestra ciudad. Creo que semejante aceptación de la ciudadanía se debió al orden logrado en el país en muy poco tiempo. Es fácil recordar que con su gobierno, por primera vez se pusieron carteles en las intersecciones de las calles. Por primera vez, el tren a Buenos aires salía a horario, tenía aire acondicionado y un excelente coche comedor, además de un vagón-cine que funcionaba en dos turnos. En cada paso a nivel, había un guardabarrera, sin excepción. Podría citar muchas otras ventajas, pero escapan al sentido de esta nota. Volviendo al tema del azúcar, conviene tener en cuenta que es un producto cuya demanda es “inelástica”. Significa que su consumo solo podría incrementarse si se descubren formas alternativas de utilizarla con tecnología actualizada, cosa que en esa época era imposible de concebir. En ese entonces, la industria azucarera era deficitaria, pero se sabe que un solo ingenio o a lo sumo dos, tenían y tienen capacidad para producir todo el azúcar necesaria. Al respecto, vale citar un informe sobre que en 1973 con 11 ingenios menos, se produjo un 24,9 % más de azúcar que en 1965. Pero sin negar que la medida produjo un shock en la población, creo que el cierre de los ingenios no se compara con el daño ocasionado por el cierre de los ramales del ferrocarril, lo cual produjo el cierre de estaciones, y muchas poblaciones quedaron abandonadas a lo largo y a lo ancho del país, además del perjuicio ocasionado en el transporte de cargas. Para concluir, quisiera decir que por lo general la gente tiene muy mala memoria. Con suerte, algunos quizá recuerden cuando todo el mundo ofrecía pagar deudas con incobrables “documentos de ingenios”. Un curro al mejor estilo argentino pero que duró mucho tiempo. Pero quienes tienen memoria selectiva son los políticos. Esto les permite recordar y decir únicamente lo que les conviene en sus interesados discursos.
Humberto Hugo D’Andrea
hdandrea95@gmail.com
Violencia
Es el colmo la pasividad de los funcionarios de seguridad y de la misma Justicia respecto de las amenazas, y la insubordinación de algunos sectores extremistas en sus posiciones ideológicas, que todos los días se proponen atentar contra un gobierno democrático. Si esto hubiera ocurrido en el gobierno K, muchos estarían durmiendo hoy, en una cárcel, y sus imágenes escupidas en la Plaza de Mayo.
Olga F. González
ofgonzalez@gmail.com
Crematorio
Gran revuelo causó en vecinos la posible instalación de un horno crematorio en el Cementerio del Norte. Al enterarse de este proyecto, del cual desconocían, nos llamaron para saber de qué se trataba. Nosotros como ambientalistas también poca o ninguna información teníamos sobre la puesta en marcha, así que recurrimos a libros y a expertos de muchas ramas, entre ellos religiosos. La conclusión final de todo esto es que, según se informa, estos hornos cuentan con la mejor tecnología, trabajan a más de mil grados centígrados y se supone no provocan contaminación, entre otras ventajas. Los religiosos de diferentes expresiones cuentan que en ningún lugar de la Biblia se habla de cremaciones, pero sí es un tema para tomarlo con pinzas, debido a nuestra cultura. Luego, profesionales de la psicología ofrecieron su opinión diciendo que el temor de los vecinos es concreto y real. Un experto en Biología dijo que se deben tener muchas precauciones antes del proceso, de lo contrario se torna ineficiente. Ahora bien, la postura de los ambientalistas es simple: no estamos en contra de los crematorios; es más, si dicen que no contaminan (cuestión que se sabrá con el tiempo), sería perfecto, vamos para adelante, pero haciendo la salvedad de que se los haga trabajar en zonas alejadas de los sectores urbanos, sólo eso. No mucho pedir que las futuras acciones en ese sentido eviten herir la sensibilidad de las personas que todavía no están preparadas para este proceder. En comentarios de lectores de este espacio, en notas anteriores, se percibió un alto grado de discriminación, y nos preguntamos el porqué. En todas partes hay gente buena y respetable, otros nos trataron de cavernícolas y de grupo minoritario que tratan de imponer sus ideas. Leímos algunos comentarios de funcionarios municipales que aducían que los crematorios no contaminan, que es un progreso, muchas bondades de estas instalaciones. Si es así y están tan convencidos de lo que aducen, por qué no proponen a sus vecinos llevar ahí los hornos, a Villa Alem, Barrio Kennedy u otro barrio populoso del ejido urbano y evalúen la reacción de los vecinos. Tristemente, los crematorios producen un rechazo social importante y se debe respetar la voluntad de la gente. Por eso creemos que no sería mucho peticionar que no se los instalen en zonas urbanas.
Pedro Martínez
concienciambientaltuc@hotmail.com
Vergonzante reunión
La reunión entre Gandur, Manzur y Jaldo, en el domicilio del Presidente de la Corte Suprema, no fue una simple visita de cortesía, ni fueron a tomar un champagne celebrando el año cumplido por un Gobierno que le debe mucho a una Corte veleta, y muy comprometida con el anterior Gobierno Provincial. En mi opinión, y en la de muchos tucumanos, fueron lisa y llanamente a tratar sobre cómo podrían encubrir el vergonzoso escándalo de los dineros de la Legislatura. Recordemos que esos fondos están sospechados de haber sido usados para la compra de voluntades en las elecciones pasadas, y para el enriquecimiento propio, de algunos legisladores y funcionarios, y que ahora suman demandas en los Tribunales locales. ¿Hasta cuándo Tucumán seguirá permitiendo este tipo de conductas aberrantes? Tucumán no merece tener a personajes desprolijos y venales en los poderes constitucionales y republicanos. Solo esperamos que las generaciones que nos continúen cambien esta vergonzante provincia, que no está peor solo por el esfuerzo de sus trabajadores, empresarios, agricultores y comerciantes, que luchan y luchan y ven cómo se desangra la que fue un Jardín de la República, y cuna de la Independencia. Siento mucha desazón cuando se ven estos contubernios protagonizados por las más altas autoridades tucumanas.
Julio Cavallero
cavallaroj89@gmail.com
Día del Abogado
El abogado y la importancia de su labor se prioriza por ser la que se adentra en el ámbito de la justicia, de aquella justicia que más que ciencia de las leyes y de su aplicación, es virtud; y nada menos que una de las virtudes cardinales; de aquella justicia que se hermana con la equidad, sujeta a la ley natural antes que a las leyes de los legisladores. De aquella justicia que equivale a rectitud, en cuanto a que es observación y fiel cumplimiento de las leyes morales. La justicia tiene, aún hoy, no solo la función de dar a cada uno lo suyo sino también la de deshacer entuertos, y eso es lo que impulsa el ánimo del abogado. Por eso, un enorme abrazo a todos los colegas abogados, a quienes exhorto a no olvidar lo que nos enseña Juan Bautista Alberdi, al decir a nuestro pueblo que la patria no es el suelo. Que tenemos suelo hace más de tres siglos, y solo tenemos patria desde 1810. La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizados en el suelo nativo bajo su enseña y en su nombre.
Jorge Lobo Aragón
jorgeloboaragon@gmail.com
¿Qué nos pasó?
Durante las celebraciones del Centenario decía el senador Jofré, de regreso a Buenos Aires: “he presenciado en Tucumán el desfile de 15.000 niños con alma rebosante de orgullo argentino”. Al mismo tiempo exclamaba diciendo: “En la provincia de Buenos Aires nos hemos quedado atrás a este respecto. Esto no debe ser motivo de envidia, pero sí de emulación, que nos lleve a identificar la educación común para ponernos a la par de Tucumán, para superarlo si es posible y a su vez invitarlo a esta noble lucha de quién tenga más escuelas y haga desaparecer el analfabetismo”, para reconocer luego que los niños tucumanos superaban a los de Buenos Aires en progresos educativos. (Perilli de Colombres Garmendia, Elena: Tucumán en los dos centenarios, Centro Cultural Alberto Rougés, Tucumán, 1999. d) Transcurrieron cien años desde aquellos días, y el diario LA GACETA nos dice: “Tucumán quiere salir de los últimos lugares de la calidad educativa”. Queridos comprovincianos vuelvo a preguntar ¿qué nos pasó?
Héctor Federico Boero
hectorboero@hotmail.com
Río Los Sosa
Por medio de este espacio quisiera saber a quién compete el mantenimiento de los ríos en Tucumán, y si algún organismo se está haciendo cargo de la situación del río Los Sosas. Me preocupa mucho. Bajé desde El Mollar y pude observar que todas las piedras del río se están tiñendo de color blanco. Sinceramente no me conformaría que un opinólogo me diga que son algas; otros, que son agroquímicos. Por favor, que las instituciones u organismos pertinentes, y si es posible los ambientalistas, investiguen lo que está ocurriendo con el río, y luego y plasmen en un artículo serio, si es posible en este diario, un informe bien elaborado sobre lo que objetivamente se puede observar. Y de esa manera informar a todos los tucumanos sobre el verdadero motivo de estos cambios en las corrientes hídricas de nuestra provincia. Mejor prevenir que luego lamentar.
Angela Rojas
an27121959@gmail.com