Vivir en una cloaca
Por tercera vez escribo sobre el suplicio que se vive en mi domicilio de Álvarez Condarco 1.233 y en los de nuestros vecinos por la ruptura de una colectora cloacal. Los reclamos a la SAT se iniciaron en junio de 2015 por las dificultades de vaciado en los desagües cloacales. El reclamo telefónico número 174.106 data de julio de 2015 al rebalsar líquidos cloacales en la cámara séptica de mi casa. En diciembre empezó un peregrinaje por oficinas de la SAT en barrio Aguas Corrientes y avenida Belgrano al 2.800. El señor Hugo Paliza, a cargo de las reparaciones, nos dijo que la obra fue solicitada desde el 26 de febrero. Pero el derrame de líquidos es cada vez mayor y satura la tierra provocando la formación de una laguna pestilente. La primera carta titulada “Vivir en una Cloaca” es publicada en esta columna el 10 de marzo. Más tarde iniciamos un reclamo en la Defensoría del Pueblo N° 2.426/16, y una carta al director el 5 de julio. El daño se agravó y continuamos reclamando. En la Defensoría del Pueblo nos advirtieron que el futuro es incierto, por lo que iniciamos una acción penal que duerme el “sueño de los justos”. El problema persiste, nuestra salud sigue en riesgo y nuestras casas deteriorándose. Los funcionarios responsables miran hacia otro lado, pero cobran sus sueldos puntualmente al igual que llega la factura de la SAT, cuya página web destaca que es una empresa comprometida con mejorar la calidad de vida de nuestra comunidad. Este aspecto esencial de la salud pública, muestra descarnadamente la corrupción, desidia e inoperancia en ámbitos responsables: Poder Ejecutivo, Salud Pública, Legislatura, municipios, entes de control, Justicia, etcétera, y es una muestra del caos dirigencial y la extorsión e indefensión a la que estamos sometidos los ciudadanos en Tucumán.
Luis Ernesto de Chazalk
mvluisdech@hotmail.com
Día de la salud sexual
El 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual. Cada año se establece un lema, cuyo objetivo es sintetizar alguna cuestión para reflexionar, promover y, en ocasiones, intervenir. Recordemos, antes que nada, que se parte de la premisa de que la salud sexual es un derecho inalienable de todos los seres humanos. Este año el lema es “Rompamos los mitos”. Quienes nos ocupamos de la salud sexual insistimos sobre una evidencia: muchos de los problemas que impiden disfrutar de una buena salud sexual - satisfactoria y plena- nacen por errores de conocimiento o por malas interpretaciones sobre esta esfera esencial de la vida humana. Es decir, el lema de este año nos dice que debemos empeñarnos seriamente para que ni la ignorancia ni el conocimiento falaz nos impida disfrutar plenamente del universo que surge por disponer de una sexualidad; esto más allá de nuestras creencias, de nuestras formas de relacionarnos, de nuestras habilidades interpersonales, de nuestras posibles limitaciones. Sabemos que la salud es, aún, una deuda social que tenemos. Digo esto no como una crítica a lo realizado y a lo no realizado. Lo digo como una llamada a lo que viene. Esto significa que deberíamos empeñarnos todos en realizar nuestro mejor esfuerzo, y exigir que existan mayores recursos para resolver las cuestiones relacionadas con esta temática. Estoy hablando, por ejemplo, que a nivel educativo se profundice la educación sexual integral, según manda la Ley 26.150 o, que en algunos lugares se la inicie de una buena vez; que a nivel sanitario se optimice la atención en esta esfera del ser humano, con consultorios “amigables”, equitativos y accesibles sobre estas cuestiones; que a nivel social, aumentemos, aún más, el empeño en reducir la violencia, particularmente la de género; que se fomente la cultura de la diversidad, comprendiendo que el respeto nace de aceptar que la diferencia es inherente al ser humano, entre otras cosas. Finalmente sería muy positivo que aspiremos, siempre, a crecer a nivel interpersonal, porque es allí donde la vida sexual puede encontrar la plenitud, en el encuentro con el otro, donde, definitivamente, el placer, el sentir y la humanidad se gestan, y se transforma en la suma de los actos, siempre enriquecedores que la sexualidad permite.
Francisco Viola
francisco.viola@hotmail.com