Aquel bastón blanco
La sociedad actual, impregnada de materialismo y de violencia, olvidada al parecer del profundo y vital significado de la compasión, me impulsa a recordar un episodio que expresa este preocupante estado del ánimo colectivo. Parado en una esquina céntrica descubrí a un joven ciego, pobremente vestido, que con su bastón blanco trataba infructuosamente lograr ayuda para cruzar la plaza Independencia. Lo tomé de un brazo y ya a salvo, lo ayudé a llegar a su destino que era la Catedral. Mientras caminábamos me preguntó, dolorido y desconcertado: - “Señor, ¿qué le pasa a la gente que no me ayuda como antes?” Sorprendido, sólo atiné a contestarle: “no te ayudan porque ellos también están ciegos”. Lo abracé fuertemente, puse los pesos que tenía en su bolsillo, y me fui con mi viejo corazón dolorido por tener que dejarlo solo en su horrenda prisión de sombras, pobreza e impiedad. Todavía impactado, me detuve a contemplar el dorado esplendor de un grupo de lapachos florecidos, compadeciendo a los que no podían verlos y más aún a los que ni siquiera los miran, me preguntaba por qué esa sabiduría cósmica que traza la órbita de los planetas y la fantástica ingeniería de las colmenas, no encuentra los caminos para hacernos mejores seres humanos, capaces de lograr esa paz que parece tan lejana en una humanidad alucinada, que mata y destruye, en nombre de filosofías, religiones y dioses que justifican su vigencia, predicando la compasión y el amor al prójimo, esos otros a los que hemos dejado de ver porque el egocentrismo también es una forma de ceguera. Mientras buscamos la respuesta a la pregunta de aquel pobre ciego, en una extraña sociedad que se autodestruye, inmersa en la violencia y el delito, siempre impunes, dejémonos guiar por las sublimes palabras de una mujer humilde recientemente santificada: “mis esfuerzos son una gota de agua en el mar, pero sin esa gota, el mar no sería el mismo”..
Dante Diambra Caporaletti
Avenida Sarmiento 947
San Miguel de Tucumán
Canal 10
Quisiera recrear algunas imágenes del pasado y del presente que tienen eje en el problema de los minutos de propaganda que no se pagaron a Canal 10, asunto del cual la máxima autoridad (Rectorado de la UNT) no sabía nada. Sin cuestionar las funciones de los rectores, este asunto me atrajo a la memoria la obra maestra de la estafa que se dio en llamar “El collar de la reina”. Protagonistas fueron el cardenal de Rohan, Cagliostro y la Condesita Lamotte. Los cerebros de esa obra maestra, sin duda, quedaron en las sombras y sólo fue condenada por el tribunal la Condesita. En el “affaire” del canal televisivo, sin duda, los culpables serán absueltos con disculpas y, quizás, también, algún empleado comedido sea condenado por negligencia. ¿Y la plata dónde está? Como en el caso del collar, ¿a dónde fue a parar? Cabe recordar superficialmente a Víctor Lustig, el hombre que vendió la Torre Eiffel, y también entre otras cosas, inventó la máquina de fabricar dólares. Una secuela de esto último fue la máquina que hacía pesos, y la presentó el mago Rubio en la TV. Y bueno, cómo vamos a olvidar al famoso mago Amado Boudou. Quizás esto sirva a algún émulo de Honorato de Balzac. Recordemos la Comedia Humana.
Mari Rubén Díaz
Rondeau 1.020
San Miguel de Tucumán
Edet
En el período 04/2016 de la factura de luz, tal es mi caso, tiene consignado entre una cantidad de cargas tributarias, un débito a mi favor, bajo el título “Plan Estímulo Resolución Ersept 27-16”, lo cual para mi razonamiento habla de un beneficio de legal instrumentación. Al recibir la última boleta, observo la quita de dicho beneficio sin tener la más mínima explicación, tomándolo como un acto violatorio y confiscatorio a los derechos del ciudadano. ¿Quién controla la aplicación que hace EDET de las normativas vigentes? ¿El Ersept es realmente un ente de contralor o sólo una figura decorativa?
José Alberto Jacobo
La Madrid 303
Simoca
Afrontar la crisis
En el país se está generando una situación compleja consecuencia en parte de temas aún no resueltos como la inflación, la suba de tarifas, la demora en las inversiones, que ciertos sectores están utilizando con fines sin duda inconfesables. Con piquetes, pedradas, palos, toma de terrenos, convocatoria a marchas, el objetivo perverso es provocar y deteriorar al gobierno democrático genuinamente elegido en las urnas. El kirchnerismo les dejó a sus sucesores un déficit fiscal que refleja el desequilibrio de una ecuación pensada con el objetivo político de perpetuarse en el poder y seguir utilizando lo público en beneficio privado. Si bien hacer política implica acordar, buscar consensos, ceder y conceder, siempre debe hacerse en un ámbito de transparencia y alcanzando los fines con medios lícitos. Estos 12 años se han manipulado licitaciones o se hicieron adjudicaciones directas, designaciones de funcionarios por compromiso o fines políticos, privilegios otorgados para devolver favores, tragedias ferroviarias por trenes sin frenos, jubilaciones de la Anses a ciudadanos paraguayos para que voten en Formosa, jueces que cajonearon causas de altos funcionarios uno de los cuales presentó como domicilio un médano, la vista gorda a las cajas policiales y a las guardias de las penitencierías, al tráfico de drogas, al ingreso irregular de contenedores en la Aduana, a los gastos sociales sin rendición de cuentas en la Legislatura local. Además de espionaje a personas, carpetazos y aprietes. Y hoy esos sectores continúan, como las amenazas mafiosas a la gobernadora Vidal en la provincia de Buenos Aires. En este contexto crítico, ¿será que los argentinos nos regimos por parámetros morales tan bajos que ya forman parte de nuestra esencia cultural Esta es la herencia envenenada que recibió el presidente Macri, con una inflación galopante, originada en gastos que no se pueden cubrir con ingresos genuinos. Egresos en sueldos, subsidios y gastos corrientes, que sumados a la corrupción, impiden reducir la inflación sin achicarlos, lo que provoca reclamos y movilizaciones, muchos comprensibles, pero otros con fines desestabilizadores para impedir el avance de la Justicia en los hechos de corrupción. La sociedad en su conjunto debe comprender la magnitud del desafío que implica lograr que las cuentas cierren para reducir la inflación y poder bajar las tasas de interés. Es el único camino para recuperar empleo, mejorar salarios, lograr inclusión social, dar acceso a la vivienda, a la salud de calidad, optimizar la educación pública y mejorar el transporte. Es necesario calar bien profundo, afirmar principios, modernizar el Estado, y asumir que nuestro destino debe ser otro. Ojalá el presidente demuestre rápidamente ser un estadista, que piensa en la próxima generación y no en la próxima elección. Y la oposición deje de volar bajito, asuma un diálogo serio y responsable con el gobierno para salir de la crisis, y lanzar el crecimiento argentino con cinco o seis grandes políticas de Estado. Quienes lo hagan, permitirán elevar la imagen pública de la política, hoy tan devaluada, y la Argentina podrá alejarse para siempre de la escandalosa corrupción que hemos vivido.
José Manuel García González
josemgarciagonzalez@yahoo.com.ar