Malvinas, los “K” y Macri

Lejos de ser un asunto accesorio o circunstancial, la política exterior es siempre el núcleo de la política de un país soberano, es decir dueño de sus propios destinos. Si a esto le añadimos la flagrante y casi dos veces secular usurpación y despojo de parte del territorio de la Patria, es lógico que para la conciencia del pueblo argentino la cuestión Malvinas es y será un tema clave, central, vital e insoslayable. Y en esta cuestión, el único punto desde donde es posible superarla es la soberanía, en tanto nos sigamos considerando un país soberano. Y es también, por contrapartida necesaria del invasor británico, el único punto que jamás, pero jamás, aceptarán en negociación alguna. Salvado este punto, los ingleses estarán encantados de sentarse a discutir y negociar sobre cualquier otra cosa, sabedores de que hasta ese mero hecho contribuye a afianzar sus ambiciones y debilitar nuestros derechos. Toda política exterior argentina que eluda estas tan básicas premisas, conlleva claudicación y sometimiento. O gravísima ineptitud. Pero tales situaciones no son nuevas. En enero de 2012, el ministro de defensa kirchnerista sostenía que: “Toleramos a Inglaterra en Malvinas, ¡pero si intenta invadir nuestro territorio se la enfrentará con todo!”. Aparte de hacer temblar de miedo a los ingleses, de esta terrible afirmación primero podía inferirse que Malvinas no es “nuestro territorio”, y luego ponerse a buscar afanosamente en la imaginación con qué “los enfrentaríamos”, ya que, haciéndonos pagar nuestro atrevimiento del 2 de Abril, hemos desmantelado toda capacidad bélica nacional (mientras las incrementaron Chile y Brasil, por ejemplo). Con “jarabe de pico” y poses tremendistas para la claque “progresista”, el kirchnerismo no pasó de la mera escenografía. El macrismo, aparentemente desde una vereda opuesta, hace lo suyo y el Presidente se rebajó a un subterfugio humillante para poner en boca de la ministra británica la palabra prohibida: soberanía. Cualquier cosa con tal de “recuperar la imagen ante el mundo” y favorecer el mítico “flujo de inversiones” sin el cual, parece, estamos perdidos. La inmediata desmentida inglesa dejó en ridículo a Macri, pero el mensaje de sumisión había sido transmitido. La historia universal enseña, hasta a los más cabezones, que los ingleses jamás negocian y si lo hacen, según sus intereses, jamás cumplen (con Hong Kong, los chinos les mostraron un misil con ojiva nuclear y la inscripción: Londres), porque el único -¡el único!- principio que reconocen es la fuerza. Conceptos como Verdad, Justicia y Bien no existen para ellos y son los que sostienen nuestra sagrada causa y están en la esencia de nuestra cultura. Y no hace falta ir a la guerra. Basta con ser y mostrarnos soberanos. E inteligentes y astutos, impidiendo, por ejemplo, que alegremente bancos y financieras de la Comunidad Británica continúen sus pingües negocios en el país, que manejen gran parte de varias empresas energéticas y de comunicaciones, claves para la soberanía; destruyan nuestro medio ambiente y se lleven montañas de minerales valiosos, por dos pesos; que se adueñen de descomunales extensiones patagónicas (muchas veces mayores que Malvinas); y la lista continúa. Con simples decretos, atacaríamos su órgano más sensible -como decía Perón-: el bolsillo, como exocets bien disparados; pero para eso hace falta decisión, coherencia, coraje y vero patriotismo –como tuvieron los que dispararon los exocets-, y no habríamos derramado ni una gota de sangre, pero sí bastante sudor y lágrimas… de ellos.

Arturo Arroyo

amarroyo@hotmail.com.ar


A un paso del delito

Enormes títulos periodísticos anuncian: La Casa Rosada oficializó el cumplimiento de la transferencia de la suma de $550 millones acordada en septiembre con la AFA, para fútbol para todos. Inaudito e irresponsable procedimiento cuando al mismo tiempo el Indec proyecta una escalofriante cifra de la pobreza argentina. No sólo no se avergüenzan, aún siendo responsables miembros del gobierno anterior, sino que no reparan el daño de los desnutridos de familias paupérrimas hacinadas en el interior de las provincias norteñas. No es noticia que un político, supuestamente conmovido, cargara una de sus lujosas camionetas con alimentos y zapatillas para niños descalzos y hacer una noble obra de bien. La avaricia no les carcome el cerebro, ni la dignidad. La AFA debería haber rechazado la suma millonaria y terminar con el esparcimiento deportivo vergonzoso. La AFA, en definitiva, es la lápida que tapa el malevaje futbolístico. Han torturado a la ciudadanía que se ha sentido invadida por ese deporte que dejó su esencia genuina para convertirse en personajes de baja catadura moral y... no es cuento... todos lo saben. No hay pobreza cero, sólo funcionarios que la pasan bien y no saben cómo es sentirse “morir” por falta de comida.

María Emilia Farros

mariaemiliafarros@yahoo.com.ar


“Basurear”

Ya es común en el microcentro tucumano observar el oficio de muchas familias que, ante la imposibilidad de obtener un trabajo digno, deben recurrir a “basurear”, como le llaman en la calle a esta metodología de obtener alimentos para subsistir. Si bien el significado de la palabra dice otra cosa en los diccionarios, como por ejemplo, tratar mal o despectivamente a una persona, el término a la actividad sigue siendo triste como el propio significado valga la redundancia. Se puede ver desde niños hasta adultos de manera arriesgada introducir las manos y hasta sus cuerpos en contenedores que para nada garantizan ningún tipo de seguridad, ya que su función es la de acumular basura que será consumida como alimento para las familias sumergidas en los extremos de la pobreza. El Estado mira para otro lado porque, lejos de atender a estas familias, entienden que son un problema menos ya que no sólo pueden alimentarse si se puede llamar así al consumo de desperdicios, sino que apuestan a la búsqueda de metales y reciclaje de papel como una salida laboral, permitiendo el ingreso de menores y familias enteras a los depósitos municipales de Pacará Pintado. El ocaso de estas políticas inclusivas hicieron un retroceso a la propaganda oficialista y nos deja en la realidad de que el hambre existe en el país más rico de Latinoamérica, incapaz de solucionar por la simple avaricia de sus gobernantes.

Williams Fanlo

willyucr@gmail.com


¡Cuánta pobreza!

Esperaron más de diez años para saber cuánto medía la pobreza en Argentina. Por supuesto que al anterior gobierno no le interesaba en absoluto. Estaban muy ocupados en saquear el país en su propio “beneficio”. A los partidos políticos les convenía un pueblo enfermo e ignorante porque nunca dará un salto cualitativo hacía la prosperidad sostenible. Somos muchos los que advertíamos de este vergonzoso “flagelo” y de la cantidad de niños desnutridos que se murieron en la indigencia y la indiferencia de gobernantes corruptos que, hoy al acercarse nuevas elecciones se amontonan angurrientos y metirosos para constatar qué parte de la torta les corresponde. Un claro ejemplo, para los memoriosos, es ver juntos en la patética nota de un medio periodístico a Urtubey, gobernador de Salta, y Juan Manzur, Gobernador de Tucumán. Aún está fresca en nuestra memoria la quema de urnas en las elecciones de 2015 cuando Urtubey y Scioli vinieron en yunta a Tucumán, a media noche y sin que se hubieran contado los votos se “apuraron” a dar vencedor a su aliado Manzur. Hoy, reinciden en “su amistad”. Hay que destacar la elocuente labor del periodismo que nos publica, en “cartas de lectores”, nuestras verdades. Quisiera agregar que en Yerba Buena, donde encontraron muerto un hombre que solía dormir en la calle, están las lujosas residencias del ex gobernador Alperovich y del actual gobernador Manzur.

Alejandra Pérez Ortega

alejandra_perezortega@yahoo.com.ar


Un mundo posible

¿Será justo vivir hundido en la pobreza? ¿Qué será lo justo? ¿Lo escrito en códigos y leyes o el derecho a vivir dignamente? Porque si existiera justicia, ningún ser humano tendría que ser pobre. Pero, triunfadores o fracasados, parece ser el código utilizado. Poseedores y desposeídos, ricos, pobres, acusadores, acusados en nuestra violenta realidad política social. Pareciera que ya es hora de impartir una verdadera justicia que abarque a todos y que sea también para todos. Claro que eso importaría un cambio total. Además, los violentos hechos que ocurren a diario exigen ese cambio. Tratando a los demás de la manera en que queremos ser tratados, comenzaríamos a dar lo mejor de nosotros. Superaríamos la violencia de la discriminación. Así comenzaríamos a vislumbrar el mundo con el que todos hemos soñado. Este mundo que, ahora, con ayuda de adelantos tecnológicos y científicos y con reducciones armamentistas, parece posible..

Javier Astigarraga

javastiga1@arnet.com.ar


Cantos de sirena

Quisiera, si me lo permite, discrepar con el señor Hugo Vallejo que escribió “sus opiniones” en la carta “Cantos de sirena”, el 28/9. Lamentablemente sus expresiones son, a todas luces, en defensa del kirchnerismo que fuera derrotado por mayoría en las últimas elecciones de 2015. Parece no haberse dado cuenta. Se refiere al Presidente de la Nación como “El ingenieri” y su cofradía que, nunca van a dirigir las políticas sociales de la “década ganada”. Los medios de difusión, diariamente publican el “robo del siglo” o el “saqueo a la república” que los enriqueció obscenamente y están imputados por la Justicia. También, es lastimoso de su parte ofender a prestigiosos periodístas como Majul, Lanata, los Viale y los Leuco entre otros representantes de un periodismo ¿agrietador? No nombra a la ex mandataria. Sí lo hace camuflando su perfil como “La Pasionaria”. ¿Lo avergüenza decir Cristina Fernández de Kirchner? ¡También se opone al voto electrónico! Señor Hugo Vallejo, con todo respeto, creo que Ud. vive en otra dimensión o, tal vez, el bienestar que le tocó disfrutar durante “su” década ganada, lamentablemente, tocó fondo. Eso explica su enojo.

Amelia Sansone

ameliasansone17@yahoo.com.ar


Acto del 24

El locutor del acto, que se inició a hs 17 en plaza General Belgrano para rendir homenaje al prócer y a los que lucharon en la Batalla de Tucumán, el 24 de Septiembre de 1812, cada vez que nombraba al gobernador Manzur repetía: “el gobernador de todos los tucumanos”. Al momento de poner las palmas florales, el locutor anunciaba a quien correspondía. Se acercaban los representantes, y se colocaban a pocos metros del monumento. Un ayudante, de frente a ellos, presentaba la palma floral. Procedían a mirarla, y el mismo ayudante, la portaba dos metros para depositarla al pie de la escalinata del monumento. Los representantes, ni siquiera un “paso” para llevar la ofrenda. Palma floral que se presenta es para honrar la memoria de un padre de la Patria y de todos los compatriotas que sacrificaron vidas y bienes en esa fecha memorable; por eso tiene un sentido homenaje en nombre del pueblo tucumano. ¿Serán recomendaciones actualizadas del ceremonial para estos tiempos? Ya al final del acto, se anunció que se “procedería al retiro de la Bandera de Guerra del Ejército Argentino”; cuál fue la sorpresa de los presentes, que esperábamos que pasara por frente de la histórica imagen de la Virgen Generala, y ante el monumento al prócer, con los acordes de la “Marcha Militar Ituzaingó”, y recorriendo el círculo donde estaban las autoridades, invitados, parte del público y abanderados de las instituciones participantes, fuera trasladada por el ingreso principal hacia la pirámide y luego salir por una de las veredas laterales. Pero ocurrió lo insólito: al estar ubicada próxima a la vereda en diagonal, que da a calle Bernabé Aráoz y Lavalle, se retiro sin pena ni gloria. El público asistente se quedó sin poder saludarla; algunos abanderados ya habían tomado la posesión de “saludo uno” para rendir homenaje. A mi modesto entender la “retiraron por la puerta de servicio”. Esto sucede por hacer el acto cívico-patriótico-religioso lo más breve posible. Tienen la filosofía que, como todos los años es lo mismo, le quitan solemnidad a los momentos sustanciales, como ocurrió el Sábado 24 de Setiembre.

José Lorenzo Villafañe

joselorenzo30@hotmail.com


Centralismo

Las buenas intenciones no alcanzan. La vulnerabilidad política del Norte Argentino, una vez más ocasiona que funcionarios nacionales se arroguen la facultad de visitar nuestras provincias y anunciar obras cuya programación y ejecución correspondía al Plan Belgrano. El fin de estos anuncios desconectados de la propuesta original es sumar adhesiones y votos para el gobierno central del PRO. Y exhibirlas como trofeos en la Casa Rosada, en desmedro de todo plan estratégico y coherente. Esto sólo es posible cuando los ejecutores del Plan Belgrano no poseen poder político real que pueda tener la autonomía suficiente para que no se produzcan esas interferencias. ¿Cómo lograr el poder político real para poder poner en marcha las buenas intenciones? Lo dijimos siempre: 1°) Un Tratado de Integración de las provincias, sea del norte grande o del NOA, conforme facultades del Art 124 de la C.N 2°) Este Tratado debe prever, una vez suscripto, los siguientes órganos: una junta de gobernadores que tendrá a su cargo las decisiones estratégicas del desarrollo productivo y social. Un parlamento del NOA, que además de reuniones sociales, proyecte leyes para la región en materias de aranceles, turismo, etcétera. Y una vez sancionadas y ratificadas por las legislaturas provinciales se transformen en legalidad regional. Un órgano técnico ejecutivo con participación de las provincias y sus Universidades que tenga a su cargo los estudios de factibilidad y proyectos de inversión imprescindibles para la realización de obras de infraestructura. Todo este esquema está vastamente estudiado con antecedentes en el primer Tratado del Norte Grande suscripto en Salta (1987) y la creación de la Región NOA en Tucumán (1996). Ambas iniciativas frustradas por la hiperinflación primero; por la crisis de la Alianza, el segundo. Si no existe este resguardo institucional los gobernadores, como en la reciente reunión de Tucumán, seguirán rogando al poder central por obras o recursos y éste seguirá haciendo lo que convenga políticamente. Debajo de la declamación de la “reparación histórica” del Norte Argentino, pervive el sometimiento también histórico al centralismo, aunque no tan brutal como el que se vivió en la última década.

Benito Carlos Garzón

EstudioGarzonyAsoc@hotmail.com


La chanza

Con este sustantivo y por definición chanza es un dicho o acción que tiene gracia y agudeza y que generalmente es gracioso, ocurrente, perspicaz, festivo, y jocoso, dicho con la finalidad de entretener, divertir o distraer, y se ejerce, como tal, en distintos países. En Argentina, y en particular, Tucumán, se destaca por las numerosas y variadas chanzas sobre la política y los políticos, situaciones interpersonales y circunstancias varias. Nadie puede escapar del “chancista” (¿”chancero”?). Lamentablemente, gran parte de ellas es utilizado en forma desmedida por personas que se consideran (y son considerados por muchos) un “tipo piola”. Utilizan la chanza en forma permanente, mordaz, agresiva, siempre descalificante y en no pocas oportunidades insultantes. Quienes hacen chanzas de estas últimas categorías, se consideran simpáticos, cuando en realidad son cínicos, despreciativos. En verdad se “proyectan” en los otros, con todo lo negativo de su propia personalidad. Tratan de ofender, a cualquier precio, denostando, buscando algún defecto, inclusive físico si lo hubiere, para magnificarlo. En no pocas oportunidades la sociedad le otorga el rol de la burla al chanceado y desde entonces se lo conocerá con este nuevo mote burlesco, descalificante siempre, como decía más arriba. Hay quienes usan la chanza en forma permanente, desde el mismo saludo, y estos personajes se ven en todos los niveles sociales, y hasta pueden tener títulos universitarios pero lo que no tienen es hombría de bien, respeto por las otras personas, respeto por la sociedad misma, ensañándose con alguien en particular. También está (y puede ser el mismo) quien pone apodos con ironías, groseros, vulgares, siempre burlescos. Se trata entonces en verdad de personas que, al usar esto en forma permanente les permiten imaginarse y considerarse a si mismos, que ellos son mejores, superiores, cuando con estos comportamientos sólo expresan su pobreza intelectual, o sentimientos de venganza, agraviantes, y su propia carencia de normas sociales, entre ellas las dos principales: respeto y cortesía.

Federico Vázquez

fedevazqueztuc@gmail.com