el padre juan (i)
Si al padre Juan Viroche lo asesinaron los narcos es malo; si se suicidó es malo también. En el primer caso significa que se quiere imponer terror; en el segundo, que al padre no se le llevó el apunte. Es desagradable el alivio con que se aceptó el suicidio en el Obispado, y lamentable que un abogado del mismo haya salido a hablar. No debió hacerlo; no debieron autorizarlo.
José Enrique Würschmidt nickywurschmidt@gmail.com
n el padre juan (II)
Es gravísimo para la democracia que el escepticismo atrape la conciencia de la ciudadanía y que deje de creerse en la Justicia, en el Estado o en las instituciones religiosas. Esta sensación de que todo vale genera la grave decisión de hacer justicia por mano propia, por ejemplo, y de instaurar el estado de barbarie en la sociedad. Un profundo sentimiento de injusticia nos embargó al conocer la muerte de un hombre que se había convertido en un defensor de la juventud y que daba respuestas a las angustias de sus comprovincianos. Su “error” fue combatir a las mafias y tratar de evitar que los jóvenes busquen en la sustancia la salida del hambre, de la falta de trabajo, de una vida sin metas. El cura Viroche había pedido auxilio, pero su voz no fue escuchada. Había denunciado amenazas y no le brindaron protección. Había pedido traslado para no afectar a su familia, pero el traslado no llegó a tiempo. En su defecto, comenzaron a circular argumentos que pretenden poner en duda el trabajo y el compromiso solidario de este hombre que terminó perdiendo la batalla que estaba llevando a cabo en soledad. ¿Tiene alguna importancia o agrega información valiosa conocer datos de su vida privada? Solamente la hipocresía puede creer que esta retórica borre las acciones que este cura hacía a favor de su comunidad. No nos confundamos, el problema no es la droga sino los poderes e intereses que sostienen este negocio infame que ataca con mayor virulencia a los sectores más vulnerables. El tema que debe ocupar el centro del debate son las condiciones sociales que confluyen para que un niño o un joven necesite de la sustancia para llenar el vacío existencial. Espero que seamos capaces de reconstituir el tejido social y escuchar las voces de los otros, que son también, nosotros. No es un problema ajeno, sino que nos atañe como sociedad.
Susana Maidanasusanamaidana.filo@gmail.com
n el padre juan (III)
La corrupción mata, la impunidad y el narcotráfico asesinan. Cuando un país vive en la corrupción estructural y en la impunidad generalizada, la vida de las personas deja de ser un bien supremo por proteger, para convertirse en un bien de cambio con el cual lucrar; esto convierte al Estado en zona liberada no dando ninguna protección a esos héroes anónimos que denuncian y luchan contra la delincuencia, para salvar de los vicios de la droga y el alcohol a inocentes que son las presas fáciles de desalmados delincuentes y sus mercenarios. Ello se acaba de comprobar, lamentablemente (más allá de toda hipótesis), con la muerte del sacerdote Juan Viroche, que perdió la vida debido a la discrecionalidad extrema de quienes deberían haberle dado protección. Convertir al Estado en zona liberada no sólo decreta la muerte de las personas en manos del delito organizado, sino que además crea las condiciones para aquellos que luchan, y mueren por defender la vida, la libertad, los derechos de su pueblo y por levantar la voz en protesta por los crímenes que comete el narcotráfic. La indignación y el reclamo legítimo se ven pisoteados cuando hacemos silencio ante las injusticias. Una lacerante apatía de algunos funcionarios y miembros de instituciones responsables de “cuidar de sus ovejas”, podrían ante la evidencia de los graves hechos que suceden cada vez con más frecuencia, dejar atrás el discurso y enterrar la necedad, la soberbia y la ineptitud destructiva que da lugar a estos dolorosos acontecimientos. El cielo de los niños, de los adolescentes y jóvenes, se ensombrece día a día, haciéndolos esclavos de este mal llamado “mundo civilizado”, vendido al materialismo, a la farsa y a la mentira. Pocos se hacen eco del llanto de las madres del dolor. Cristo da a su pueblo pastores según su propio corazón, para que cuiden de su rebaño. De este modo, el ministerio del pastoreo debe continuar, especialmente por aquellos hombres que han sido dados a la Iglesia como pastores.
Pablo J. Giuntapjg1940@yahoo.com.ar
n el padre juan (IV)
¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? “Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño”: Ez. 24, 2b-3. Al padre Alfredo le digo: atravesado aún por el dolor del asesinato de mi hermano, el padre Juan Viroche, le escribo para pedirle, suplicarle, exigirle, que asuma, como arzobispo de Tucumán, el rol de querellante en la causa que investiga su muerte. Los oscuros intereses políticos, policiales y del negocio del narcotráfico y la prostitución infantil a los que el padre Juan enfrentó en soledad están tratando de provocar su segunda muerte, manchando su vida ministerial con infamantes mentiras. Si usted se queda en la comodidad de su sillón episcopal estará manchando la memoria de su hijo sacerdote y desprotegiendo una vez más a la comunidad de La Florida por la que dio su vida. La Providencia lo puso en un momento clave de la historia de Tucumán y no me refiero al Bicentenario de la Independencia. Le hablo de la posibilidad de ponerse a la cabeza del reclamo de la sangre del padre Juan que clama al cielo. Y de la responsabilidad de encabezar como máxima autoridad la lucha contra la corrupción y el crimen organizado que está consumiendo al pueblo de Dios que debe pastorear. Le pido que tenga un último gesto de dignidad y apriete firme su báculo o vuelva a Buenas Aires a leer tranquilo en los bares, el diario La Nación. El pueblo de Dios que peregrina en Tucumán necesita más que nunca un pastor con olor a oveja.
Ernesto Brunaernestobrunatuc@gmail.com
n el padre juan (V)
Habiéndolo conocido sólo de oídas por su maravillosa y heroica acción en las zonas periféricas, recibo testimonios de la vida de Juan Viroche por el dolor y la indignación de la gente que hoy lo llora. Nuevamente el oprobio y la ignominia, la sistemática corrupción y la más atroz impunidad sacuden a la sociedad tucumana con la contrapartida del escabroso silencio del gobierno. Como si no fuese suficiente la espantosa muerte física a la que se lo precipitó, debemos denunciar una muerte peor y más cruenta: la calumnia, el murmullo, la hipótesis del suicidio -enunciada solapadamente por referentes de la Iglesia-, el desprestigio y la desvergüenza con la que tiñeron su imagen. La misma acción recurrente que atraviesa los siglos: se libera a Barrabás y se crucifica a Cristo. Nuestro querido Viroche, en la oscuridad de una iglesia profanada, seguramente habrás exclamado: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”. El pueblo con su luz dará cuentas de la Resurrección de tu nombre para la causa de la justicia. Leemos en Macabeos 3:”En sus acciones se asemejó al león y al cachorro que ruge sobre la presa. Persiguió a los malvados en sus escondrijos y entregó a las llamas a los perturbadores de su pueblo… Se hizo célebre su nombre hasta los confines del mundo y quedará para siempre su memoria como bendición”.
Graciela Jatibgracielajatib@gmail.com
n Monteros Voley Club
Como monteriza me siento orgullosa de que en nuestra ciudad contemos con un club como Monteros Voley. Sin duda alguna desde la institución se piensa no solo en que familias enteras seamos parte y disfrutemos de las instalaciones todo el año, también en que el deporte crezca y contenga a niños, jóvenes y adultos. Es un logro importante para todos nosotros contar con instalaciones de alto nivel donde poder desarrollar actividades variadas en condiciones óptimas. Lo que queda demostrado en la gran cosecha de premios y distinciones en todas las disciplinas en su corta trayectoria. ¡Adelante Monteros Voley! Hago votos para que sigamos creciendo juntos.
Elisa Beatriz Ghiggia 24 de Septiembre 163Monteros
n el cadillal
Por mucho tiempo escribimos cartas a este prestigioso medio haciendo reclamos sobre cómo está, o mejor dicho, cómo tratan a este hermoso lugar llamado El Cadillal, y nunca tuvimos alguna respuesta de parte de las autoridades de la provincia. En esta ocasión nos gustaría aportar una buena idea que tal vez ilumine a algún funcionario de turismo. Los habitantes de este sitio tenemos la idea de que tal vez dando a comodato o alquiler este bello lugar a alguna provincia que realmente le saque provecho, podríamos beneficiarnos todos, sobre todo quienes vivimos aquí. Podría ser, tal vez, Salta o Córdoba que de seguro harían brillar este lugar, dándole iluminación, mantenimiento de rutas, calles y mejor limpieza.
Norberto Estebannorestesi@hotmail.com
============09 CRED (10757491)============
reuters
============02 TEX EDI Cartas Título OK (10757499)============
n el nobel de la paz
El Comité Noruego que decidió galardonar al presidente colombiano Juan Manuel Santos con el Nobel de la Paz 2016 aportó lo que todavía era necesario para que el acuerdo con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) resulte posible en los hechos. El plebiscito del 2 de octubre último no hizo sino mostrar un “ganador”: que no eran el “No” ni el Sí”. Fue el abstencionismo. El que se concretó a la hora en que los casi 33 millones de colombianos tenían a la mano una oportunidad única y largamente esperada: la de mostrarse en la vereda de la necesaria paz y no en el campo de batalla de una guerra de más de medio siglo que tantas víctimas dejó en la patria de García Márquez. Gabo diría que toda Colombia fue Macondo celebrando un NO como el que, muy enojado, propiciaba Uribe, el senador ex presidente. Y casi como un recurso novelístico del Nobel de literatura colombiano imaginó que luego del “triunfo” del NO (por monedas, apenas por el uno por mil del total de los habilitados para el plebiscito) podría muy bien el derrotado SÍ generar el Nobel de la Paz para su impulsor. Realismo más que mágico. Y necesario. Ya lo dijimos antes: el proceso que arrancó en las conversaciones preliminares de Oslo y recalaron en La Habana por cuatro años de arduas negociaciones, punto por punto, todos ellos bajo análisis, generaron un emblemático acuerdo de paz. Digno de ser imitado para el larguísimo conflicto palestino-israelí. Nada de que terceros países, EEUU, Rusia o conformaciones regionales como la Unión Europea (UE) intervengan. Sólo los contendientes: Israel y Palestina, y terceros países sólo como garantes de buena fe (como lo fueron Cuba y Noruega; y los que los acompañaron como Chile y Venezuela; y los que aportaron algún apoyo en los últimos tiempos: EEUU, la UE y la ONU. Nadie más que los israelíes y los palestinos con los pies en el plato. Dignísimo ejemplo aportado por el presidente Santos y los representantes de las FARC. Esta vez, tanto como muchas veces antes, el Nobel de la Paz es una herramienta necesaria, oportuna y valiosa para quienes están en el camino. Rumbo al amanecer de la paz.
Carlos Duguechcarlosduguech@yahoo.com.ar
============02 TEX EDI Cartas Título OK (10757515)============
n facturas de luz a la distancia
Somos una pareja de tucumanos, ya jubilados, que estamos viviendo en Buenos Aires y tenemos una propiedad en Tucumán, en jurisdicción de Yerba Buena. Tenemos algunos problemas con nuestra relación con EDET. Si bien efectuamos los pagos de las facturas correspondientes al servicio, no conseguimos tener información sobre las mismas; nos gustaría saber qué estamos pagando, ya que sólo sabemos los importes por medio de “Pagomiscuentas”, ni aún las fechas de vencimiento. Se solicitó el envío por mail de las facturas, porque nos informaron que aún no poseen el servicio de facturas electrónicas (me parece inconcebible a estas alturas, cuando todas las empresas lo tienen e incentivan su uso a cambio de las de papel). Ese es un tema; el otro y más complejo es el de conseguir la Tarifa Social, porque el titular ya está fallecido hace mucho tiempo y la viuda, quien continúa abonando las facturas, no tiene las condiciones para obtenerla. Un pariente se presentó en EDET para informarse del trámite a seguir. Se le informó que debía hacer un cambio de titularidad. ¿Cómo una persona que vive en Buenos Aires puede obtener el beneficio en esta situación especial? Estimamos que no es un trámite normal, sino todo lo contrario. Como declaró el Gobierno por medio del ministro Aranguren que se iban a simplificar las cosas para los jubilados; sin embargo, se nos dijo que debía presentarse la solicitante en persona con su documento, sin tener en cuenta que se encuentra a 1.300 km. Eso no es simplificar sino dificultar. La señora viuda manifestó tener el acta de defunción del titular fallecido en Buenos Aires para enviar por fax. El empleado, demostrando tener una nula capacitación, dijo que también tenía que llevar el documento del mismo. Al fallecer una persona, los familiares deben entregar su documento, es sabido. Nos gustaría que alguna autoridad de EDET se comunique con nosotros y daremos todos los datos pertinentes del caso.
Julio César Vázquezjulio_c_vazquez@hotmail.com
n reparación histórica
Si a cada jubilado de nuestro país le hacen una sola quita para pagarnos lo que nos deben, sin importar cuál pudiera ser el monto, el gobierno de Mauricio Macri habrá concretado el peor de sus desaciertos, indignante e inmoral. Debe comprender que nosotros no conformamos un fondo buitre, y que él como argentino y presidente, debe ser respetuoso con los pasivos, no sólo en función de nuestros derechos postergados con impunidad, sino como las raíces vivas de nuestro país, ya que si quiere hacer de nuestro país, un Estado superador, de follaje exuberante de color intenso y pleno de vida, no debe perder de vista lo primario: que queremos transitar nuestra última etapa de vida, con orgullo y dignidad, que merecemos por cierto. Sin este elemental enfoque, lo suyo no será lo que a través de sus reiterados discursos quiere que sea. Ante esta decisión humana -política-, es urgente y necesario que le dé a esta medida agilidad y premura. Nosotros transitamos una edad en la que los plazos son rotundamente importantes, en función de nuestras expectativas de vida. No queremos que lo por cobrar pase a ser una herencia para nuestras familias. De hecho, nadie podrá devolvernos todo a lo que no pudimos acceder por esta forma perniciosa de cómo han manejado los fondos que debían ser destinado a la calidad de vida de jubilados argentinos. En estos tiempos de torpes burocracias, para hacer una consulta sobre mi situación ante la Anses, primero tuve que ir a un ciber y concretar una serie de datos (costo $100); de allí en más, solicitar un turno para ser atendido, se convierte en un trámite de nunca acabar. Las reiteradas veces que intenté, la computadora me dice: “sin turno disponible... intente nuevamente”. Estos son los misterios devenidos del buen hacer, que son lo que por una vez -¡por sólo una vez!- deben enfocarse desde las distintas áreas de gobierno, para no hacer de esta decisión una forma más de ninguneo, sin responsabilidad ni respeto. Este es el panorama incierto que debemos afrontar una vez más, por el hecho de ser viejos y jubilados, y no tener fuerzas como para hacer marchas o cortar calles y avenidas.
Héctor BravoMarcos Paz 340- 3° pisoSan Miguel de Tucumán
============09 CRED (10757511)============
la gaceta / foto de roberto delgado
============02 TEX EDI Cartas Título OK (10757514)============
n fábrica de azúcar
Por una fotografía, en una de sus notas LA GACETA nos mostró los restos de una ex formidable fábrica de azúcar, lo que despertó imborrables recuerdos en la mente de un niño nacido en sus alrededores. Durante su plenitud, su madre fue obrera de las zafras cosiendo las bolsas del endulzante, hasta que llegó el progreso con su nueva tecnología y reemplazó las queridas manos de su madre, por otro sistema de empaque. Se quedó sin su trabajo y otra vez tuvo que buscar otro, en casas particulares para criar a su bebé. Eran los años cuarenta. Años en los que los únicos privilegiados eran los niños, cuando el trabajo era una fiesta, y todos los días, la Nación anunciaba ventajas para los trabajadores. Imposible olvidar el barrio “La Boca”; “Villa Rosario”, y su canchita de fútbol al medio; “Colonia Cuatro”; la Escuela Punta del Monte, la verdulería de los Antúnes; la zona de “afuera”, con sus veredas techadas que parecían parte de la escenografía de una película de Far West. El obraje, Colonia Zabaleta, la Estación del Ferrocarril y el comienzo de la avenida principal, donde residían los descendientes de los Herrera, los Alberti; familiares del legendario Piripichi, y los de los afamados de ese entonces, los Espuche. De pasada a su casa, este niño trepaba una reja cubierta por una lantana con su raro perfume, para observar la casa extraña que le parecía desocupada. Su aspecto era similar a -lo que se veía en fotos-, los palacios de la Costa Azul europea. Los habitantes del pueblito la llamaban la “Casa de familia”. Eran los Nougués, dueños de aquella fábrica. El niño había escuchado de sus mayores que la visitaron varios presidentes; entre ellos, Sarmiento, además de un príncipe italiano, y hasta un cantante famoso de aquel tiempo, llamado Enrico Caruso. Esa casa extraña formaba parte de un jardín famoso por la variedad de sus árboles y plantas, por un añoso gomero y la sacralidad bella de una capillita católica, que le despertaba veneración por formar parte de la religión. El tiempo ha pasado con velocidad, pero aún resuenan en sus oídos de adulto, el fragor de esa máquina de tragar caña de azúcar, el chillido de la grúa metálica, anunciando su recorrido aéreo, y el toque de sirena que avisaba la entrada de los obreros a la fábrica.
Marcos Antonio NavarroAvenida Sáenz Peña 141San Miguel de Tucumán
El padre Juan (i)
Si al padre Juan Viroche lo asesinaron los narcos es malo; si se suicidó es malo también. En el primer caso significa que se quiere imponer terror; en el segundo, que al padre no se le llevó el apunte. Es desagradable el alivio con que se aceptó el suicidio en el Obispado, y lamentable que un abogado del mismo haya salido a hablar. No debió hacerlo; no debieron autorizarlo.
José Enrique Würschmidt
nickywurschmidt@gmail.com
El padre Juan (II)
Es gravísimo para la democracia que el escepticismo atrape la conciencia de la ciudadanía y que deje de creerse en la Justicia, en el Estado o en las instituciones religiosas. Esta sensación de que todo vale genera la grave decisión de hacer justicia por mano propia, por ejemplo, y de instaurar el estado de barbarie en la sociedad. Un profundo sentimiento de injusticia nos embargó al conocer la muerte de un hombre que se había convertido en un defensor de la juventud y que daba respuestas a las angustias de sus comprovincianos. Su “error” fue combatir a las mafias y tratar de evitar que los jóvenes busquen en la sustancia la salida del hambre, de la falta de trabajo, de una vida sin metas. El cura Viroche había pedido auxilio, pero su voz no fue escuchada. Había denunciado amenazas y no le brindaron protección. Había pedido traslado para no afectar a su familia, pero el traslado no llegó a tiempo. En su defecto, comenzaron a circular argumentos que pretenden poner en duda el trabajo y el compromiso solidario de este hombre que terminó perdiendo la batalla que estaba llevando a cabo en soledad. ¿Tiene alguna importancia o agrega información valiosa conocer datos de su vida privada? Solamente la hipocresía puede creer que esta retórica borre las acciones que este cura hacía a favor de su comunidad. No nos confundamos, el problema no es la droga sino los poderes e intereses que sostienen este negocio infame que ataca con mayor virulencia a los sectores más vulnerables. El tema que debe ocupar el centro del debate son las condiciones sociales que confluyen para que un niño o un joven necesite de la sustancia para llenar el vacío existencial. Espero que seamos capaces de reconstituir el tejido social y escuchar las voces de los otros, que son también, nosotros. No es un problema ajeno, sino que nos atañe como sociedad.
Susana Maidana
susanamaidana.filo@gmail.com
El padre Juan (III)
La corrupción mata, la impunidad y el narcotráfico asesinan. Cuando un país vive en la corrupción estructural y en la impunidad generalizada, la vida de las personas deja de ser un bien supremo por proteger, para convertirse en un bien de cambio con el cual lucrar; esto convierte al Estado en zona liberada no dando ninguna protección a esos héroes anónimos que denuncian y luchan contra la delincuencia, para salvar de los vicios de la droga y el alcohol a inocentes que son las presas fáciles de desalmados delincuentes y sus mercenarios. Ello se acaba de comprobar, lamentablemente (más allá de toda hipótesis), con la muerte del sacerdote Juan Viroche, que perdió la vida debido a la discrecionalidad extrema de quienes deberían haberle dado protección. Convertir al Estado en zona liberada no sólo decreta la muerte de las personas en manos del delito organizado, sino que además crea las condiciones para aquellos que luchan, y mueren por defender la vida, la libertad, los derechos de su pueblo y por levantar la voz en protesta por los crímenes que comete el narcotráfic. La indignación y el reclamo legítimo se ven pisoteados cuando hacemos silencio ante las injusticias. Una lacerante apatía de algunos funcionarios y miembros de instituciones responsables de “cuidar de sus ovejas”, podrían ante la evidencia de los graves hechos que suceden cada vez con más frecuencia, dejar atrás el discurso y enterrar la necedad, la soberbia y la ineptitud destructiva que da lugar a estos dolorosos acontecimientos. El cielo de los niños, de los adolescentes y jóvenes, se ensombrece día a día, haciéndolos esclavos de este mal llamado “mundo civilizado”, vendido al materialismo, a la farsa y a la mentira. Pocos se hacen eco del llanto de las madres del dolor. Cristo da a su pueblo pastores según su propio corazón, para que cuiden de su rebaño. De este modo, el ministerio del pastoreo debe continuar, especialmente por aquellos hombres que han sido dados a la Iglesia como pastores.
Pablo J. Giunta
pjg1940@yahoo.com.ar
El padre Juan (IV)
¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? “Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño”: Ez. 24, 2b-3. Al padre Alfredo le digo: atravesado aún por el dolor del asesinato de mi hermano, el padre Juan Viroche, le escribo para pedirle, suplicarle, exigirle, que asuma, como arzobispo de Tucumán, el rol de querellante en la causa que investiga su muerte. Los oscuros intereses políticos, policiales y del negocio del narcotráfico y la prostitución infantil a los que el padre Juan enfrentó en soledad están tratando de provocar su segunda muerte, manchando su vida ministerial con infamantes mentiras. Si usted se queda en la comodidad de su sillón episcopal estará manchando la memoria de su hijo sacerdote y desprotegiendo una vez más a la comunidad de La Florida por la que dio su vida. La Providencia lo puso en un momento clave de la historia de Tucumán y no me refiero al Bicentenario de la Independencia. Le hablo de la posibilidad de ponerse a la cabeza del reclamo de la sangre del padre Juan que clama al cielo. Y de la responsabilidad de encabezar como máxima autoridad la lucha contra la corrupción y el crimen organizado que está consumiendo al pueblo de Dios que debe pastorear. Le pido que tenga un último gesto de dignidad y apriete firme su báculo o vuelva a Buenas Aires a leer tranquilo en los bares, el diario La Nación. El pueblo de Dios que peregrina en Tucumán necesita más que nunca un pastor con olor a oveja.
Ernesto Bruna
ernestobrunatuc@gmail.com
El padre Juan (V)
Habiéndolo conocido sólo de oídas por su maravillosa y heroica acción en las zonas periféricas, recibo testimonios de la vida de Juan Viroche por el dolor y la indignación de la gente que hoy lo llora. Nuevamente el oprobio y la ignominia, la sistemática corrupción y la más atroz impunidad sacuden a la sociedad tucumana con la contrapartida del escabroso silencio del gobierno. Como si no fuese suficiente la espantosa muerte física a la que se lo precipitó, debemos denunciar una muerte peor y más cruenta: la calumnia, el murmullo, la hipótesis del suicidio -enunciada solapadamente por referentes de la Iglesia-, el desprestigio y la desvergüenza con la que tiñeron su imagen. La misma acción recurrente que atraviesa los siglos: se libera a Barrabás y se crucifica a Cristo. Nuestro querido Viroche, en la oscuridad de una iglesia profanada, seguramente habrás exclamado: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”. El pueblo con su luz dará cuentas de la Resurrección de tu nombre para la causa de la justicia. Leemos en Macabeos 3:”En sus acciones se asemejó al león y al cachorro que ruge sobre la presa. Persiguió a los malvados en sus escondrijos y entregó a las llamas a los perturbadores de su pueblo… Se hizo célebre su nombre hasta los confines del mundo y quedará para siempre su memoria como bendición”.
Graciela Jatib
gracielajatib@gmail.com
Monteros Voley Club
Como monteriza me siento orgullosa de que en nuestra ciudad contemos con un club como Monteros Voley. Sin duda alguna desde la institución se piensa no solo en que familias enteras seamos parte y disfrutemos de las instalaciones todo el año, también en que el deporte crezca y contenga a niños, jóvenes y adultos. Es un logro importante para todos nosotros contar con instalaciones de alto nivel donde poder desarrollar actividades variadas en condiciones óptimas. Lo que queda demostrado en la gran cosecha de premios y distinciones en todas las disciplinas en su corta trayectoria. ¡Adelante Monteros Voley! Hago votos para que sigamos creciendo juntos.
Elisa Beatriz Ghiggia
24 de Septiembre 163
Monteros
El Cadillal
Por mucho tiempo escribimos cartas a este prestigioso medio haciendo reclamos sobre cómo está, o mejor dicho, cómo tratan a este hermoso lugar llamado El Cadillal, y nunca tuvimos alguna respuesta de parte de las autoridades de la provincia. En esta ocasión nos gustaría aportar una buena idea que tal vez ilumine a algún funcionario de turismo. Los habitantes de este sitio tenemos la idea de que tal vez dando a comodato o alquiler este bello lugar a alguna provincia que realmente le saque provecho, podríamos beneficiarnos todos, sobre todo quienes vivimos aquí. Podría ser, tal vez, Salta o Córdoba que de seguro harían brillar este lugar, dándole iluminación, mantenimiento de rutas, calles y mejor limpieza.
Norberto Esteban
norestesi@hotmail.com
El nobel de la paz
El Comité Noruego que decidió galardonar al presidente colombiano Juan Manuel Santos con el Nobel de la Paz 2016 aportó lo que todavía era necesario para que el acuerdo con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) resulte posible en los hechos. El plebiscito del 2 de octubre último no hizo sino mostrar un “ganador”: que no eran el “No” ni el Sí”. Fue el abstencionismo. El que se concretó a la hora en que los casi 33 millones de colombianos tenían a la mano una oportunidad única y largamente esperada: la de mostrarse en la vereda de la necesaria paz y no en el campo de batalla de una guerra de más de medio siglo que tantas víctimas dejó en la patria de García Márquez. Gabo diría que toda Colombia fue Macondo celebrando un NO como el que, muy enojado, propiciaba Uribe, el senador ex presidente. Y casi como un recurso novelístico del Nobel de literatura colombiano imaginó que luego del “triunfo” del NO (por monedas, apenas por el uno por mil del total de los habilitados para el plebiscito) podría muy bien el derrotado SÍ generar el Nobel de la Paz para su impulsor. Realismo más que mágico. Y necesario. Ya lo dijimos antes: el proceso que arrancó en las conversaciones preliminares de Oslo y recalaron en La Habana por cuatro años de arduas negociaciones, punto por punto, todos ellos bajo análisis, generaron un emblemático acuerdo de paz. Digno de ser imitado para el larguísimo conflicto palestino-israelí. Nada de que terceros países, EEUU, Rusia o conformaciones regionales como la Unión Europea (UE) intervengan. Sólo los contendientes: Israel y Palestina, y terceros países sólo como garantes de buena fe (como lo fueron Cuba y Noruega; y los que los acompañaron como Chile y Venezuela; y los que aportaron algún apoyo en los últimos tiempos: EEUU, la UE y la ONU. Nadie más que los israelíes y los palestinos con los pies en el plato. Dignísimo ejemplo aportado por el presidente Santos y los representantes de las FARC. Esta vez, tanto como muchas veces antes, el Nobel de la Paz es una herramienta necesaria, oportuna y valiosa para quienes están en el camino. Rumbo al amanecer de la paz.
Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar
Facturas de luz a la distancia
Somos una pareja de tucumanos, ya jubilados, que estamos viviendo en Buenos Aires y tenemos una propiedad en Tucumán, en jurisdicción de Yerba Buena. Tenemos algunos problemas con nuestra relación con EDET. Si bien efectuamos los pagos de las facturas correspondientes al servicio, no conseguimos tener información sobre las mismas; nos gustaría saber qué estamos pagando, ya que sólo sabemos los importes por medio de “Pagomiscuentas”, ni aún las fechas de vencimiento. Se solicitó el envío por mail de las facturas, porque nos informaron que aún no poseen el servicio de facturas electrónicas (me parece inconcebible a estas alturas, cuando todas las empresas lo tienen e incentivan su uso a cambio de las de papel). Ese es un tema; el otro y más complejo es el de conseguir la Tarifa Social, porque el titular ya está fallecido hace mucho tiempo y la viuda, quien continúa abonando las facturas, no tiene las condiciones para obtenerla. Un pariente se presentó en EDET para informarse del trámite a seguir. Se le informó que debía hacer un cambio de titularidad. ¿Cómo una persona que vive en Buenos Aires puede obtener el beneficio en esta situación especial? Estimamos que no es un trámite normal, sino todo lo contrario. Como declaró el Gobierno por medio del ministro Aranguren que se iban a simplificar las cosas para los jubilados; sin embargo, se nos dijo que debía presentarse la solicitante en persona con su documento, sin tener en cuenta que se encuentra a 1.300 km. Eso no es simplificar sino dificultar. La señora viuda manifestó tener el acta de defunción del titular fallecido en Buenos Aires para enviar por fax. El empleado, demostrando tener una nula capacitación, dijo que también tenía que llevar el documento del mismo. Al fallecer una persona, los familiares deben entregar su documento, es sabido. Nos gustaría que alguna autoridad de EDET se comunique con nosotros y daremos todos los datos pertinentes del caso.
Julio César Vázquez
julio_c_vazquez@hotmail.com
Reparación histórica
Si a cada jubilado de nuestro país le hacen una sola quita para pagarnos lo que nos deben, sin importar cuál pudiera ser el monto, el gobierno de Mauricio Macri habrá concretado el peor de sus desaciertos, indignante e inmoral. Debe comprender que nosotros no conformamos un fondo buitre, y que él como argentino y presidente, debe ser respetuoso con los pasivos, no sólo en función de nuestros derechos postergados con impunidad, sino como las raíces vivas de nuestro país, ya que si quiere hacer de nuestro país, un Estado superador, de follaje exuberante de color intenso y pleno de vida, no debe perder de vista lo primario: que queremos transitar nuestra última etapa de vida, con orgullo y dignidad, que merecemos por cierto. Sin este elemental enfoque, lo suyo no será lo que a través de sus reiterados discursos quiere que sea. Ante esta decisión humana -política-, es urgente y necesario que le dé a esta medida agilidad y premura. Nosotros transitamos una edad en la que los plazos son rotundamente importantes, en función de nuestras expectativas de vida. No queremos que lo por cobrar pase a ser una herencia para nuestras familias. De hecho, nadie podrá devolvernos todo a lo que no pudimos acceder por esta forma perniciosa de cómo han manejado los fondos que debían ser destinado a la calidad de vida de jubilados argentinos. En estos tiempos de torpes burocracias, para hacer una consulta sobre mi situación ante la Anses, primero tuve que ir a un ciber y concretar una serie de datos (costo $100); de allí en más, solicitar un turno para ser atendido, se convierte en un trámite de nunca acabar. Las reiteradas veces que intenté, la computadora me dice: “sin turno disponible... intente nuevamente”. Estos son los misterios devenidos del buen hacer, que son lo que por una vez -¡por sólo una vez!- deben enfocarse desde las distintas áreas de gobierno, para no hacer de esta decisión una forma más de ninguneo, sin responsabilidad ni respeto. Este es el panorama incierto que debemos afrontar una vez más, por el hecho de ser viejos y jubilados, y no tener fuerzas como para hacer marchas o cortar calles y avenidas.
Héctor Bravo
Marcos Paz 340- 3° piso
San Miguel de Tucumán
Fábrica de azúcar
Por una fotografía, en una de sus notas LA GACETA nos mostró los restos de una ex formidable fábrica de azúcar, lo que despertó imborrables recuerdos en la mente de un niño nacido en sus alrededores. Durante su plenitud, su madre fue obrera de las zafras cosiendo las bolsas del endulzante, hasta que llegó el progreso con su nueva tecnología y reemplazó las queridas manos de su madre, por otro sistema de empaque. Se quedó sin su trabajo y otra vez tuvo que buscar otro, en casas particulares para criar a su bebé. Eran los años cuarenta. Años en los que los únicos privilegiados eran los niños, cuando el trabajo era una fiesta, y todos los días, la Nación anunciaba ventajas para los trabajadores. Imposible olvidar el barrio “La Boca”; “Villa Rosario”, y su canchita de fútbol al medio; “Colonia Cuatro”; la Escuela Punta del Monte, la verdulería de los Antúnes; la zona de “afuera”, con sus veredas techadas que parecían parte de la escenografía de una película de Far West. El obraje, Colonia Zabaleta, la Estación del Ferrocarril y el comienzo de la avenida principal, donde residían los descendientes de los Herrera, los Alberti; familiares del legendario Piripichi, y los de los afamados de ese entonces, los Espuche. De pasada a su casa, este niño trepaba una reja cubierta por una lantana con su raro perfume, para observar la casa extraña que le parecía desocupada. Su aspecto era similar a -lo que se veía en fotos-, los palacios de la Costa Azul europea. Los habitantes del pueblito la llamaban la “Casa de familia”. Eran los Nougués, dueños de aquella fábrica. El niño había escuchado de sus mayores que la visitaron varios presidentes; entre ellos, Sarmiento, además de un príncipe italiano, y hasta un cantante famoso de aquel tiempo, llamado Enrico Caruso. Esa casa extraña formaba parte de un jardín famoso por la variedad de sus árboles y plantas, por un añoso gomero y la sacralidad bella de una capillita católica, que le despertaba veneración por formar parte de la religión. El tiempo ha pasado con velocidad, pero aún resuenan en sus oídos de adulto, el fragor de esa máquina de tragar caña de azúcar, el chillido de la grúa metálica, anunciando su recorrido aéreo, y el toque de sirena que avisaba la entrada de los obreros a la fábrica.
Marcos Antonio Navarro
Avenida Sáenz Peña 141
San Miguel de Tucumán