El cura Viroche (I)
Hombres, solamente hombres, construyen instituciones y las ordenan para el ejercicio de determinadas funciones. Por ejemplo, los hombres del rugby en Tucumán crearon la suya, y prometieron respetar los principios por ellos mismos dictados. La Iglesia hizo lo suyo y por cierto, sus creyentes validan las leyes diagramadas a sus efectos. El Papa, su representante mayor, que designa a sus “pastores de ovejas” y guía, a través de ellos, a millones de cristianos. Nada obsta que algunos de estos establezcan diferencias con los guías, convencidos de la dialéctica aplicada al analizar el infortunio de uno de sus pastores, una oveja del rebaño, hombre al fin, que convivió, supo y sintió el drama de una sociedad que conocía a fondo, y no pretendió otra cosa que justo trato para su gente. Que ni el prestigioso “criminólogo” Torre ni fiscal alguno desentrañen si su muerte fue asesinato o suicidio, de conformidad con sus líneas retóricas, aunque el sonajero suene como un torneo de capacidades técnicas. Estimo importante que ellos, entretanto ejercen sus sabidurías, se enteren del conocimiento de la gente de un pueblo al que desde el comienzo minimizan y califican -particularmente el señor Torre con su capciosa pregunta cual perfecto y supremo juez- sobre la vida del hombre/cura que luchó incesantemente protegiendo a jóvenes y niños, que amó, que cuidó y acompañó al rebaño y equivocó, quizás, salteando algunos preceptos infinitamente humanos. Ese personaje no ha de ser objeto, ni trofeo a ganar por quienes, hombres también, presumen de cierta superioridad apelando a lingüística espectacular de apreciaciones opuestas. Es más que prudente que sepan que el pueblo tiene, sabe y siente su verdad, la verdad, mientras ustedes se preparan para ganar aquel trofeo del éxito frío, luego de confrontar en medio de dialécticas extrañas. Entretanto creo que el vulgar lector ya advirtió que a la vanidad no es el pueblo quien precisamente la tiene. Mis saludos respetuosos.
Carlos Alberto Valdez
caracuvaldez@yahoo.com.ar
El cura Viroche (II)
Felicito a Gustavo Rodríguez por el acertado análisis que realiza en el Panorama Tucumano “La verdad y el padre Juan” (27/10), que también fue tratado por Federico Türpe con gran claridad (“La muerte de Viroche y el oportunismo de algunos”, 22/10), y a lo que yo le agregaría el peligro que significan las redes sociales mal empleadas. Todos sabemos de personas inescrupulosas que lamentablemente utilizan las redes para ensuciar las investigaciones, y como muestra de ello tenemos el caso Nisman, por el que el 70% de los usuarios de redes se convirtieron en peritos, técnicos, abogados fiscales y hasta jueces, dando como resultado que al día de hoy no hay certeza de lo ocurrido. En referencia a las declaraciones del fiscal federal, opino que es de una irresponsabilidad sin precedentes. Creo que debería existir un mecanismo que sancione este tipo de actitudes, incluidos los foráneos que últimamente se dedican a incendiar la provincia con la ayuda de muchos coterráneos, cuya intención es “politiquear” con estos y otros temas que tocan la sensibilidad de la gente, llevándola a tomar partido equivocadamente. A todos ellos, tenemos que cerrarles las puertas de los medios de comunicación.
Fernando Carlos Brunet
fernandobrunet55@hotmail.com
Uber vs. taxis
Tucumán es campo virgen para que la aplicación de Uber Technologies Inc. pueda explotar el servicio de traslado de pasajeros en automóvil, en toda la provincia, y sus respectivas municipalidades, mientras los empresarios taxistas, remiseros y de autos rurales, impidan que los choferes contratados nos organicemos legalmente, único motor que puede accionar para normalizar la actividad y contener la fuente laboral. Pero la mitad de los licenciatarios son presta-nombres (no tienen decisión propia) y la otra mitad no quiere blanquear su obligación tributaria ni previsional, por lo que Uber tampoco debería ser obligada a tributar ni a registrar a sus choferes para brindar el mismo servicio. Al menos en la capital, la Ordenanza Nº 3713 es casi perfecta, para controlar el traslado de pasajeros en automóviles, sólo que la Autoridad de Aplicación no cumple con su deber, reclamado por expedientes Nº 155659/15 y Nº 155911/15.
Roberto Nicolás Córdoba
robniccorame@gmail.com
Subsidio de Salud
Soy afiliada a la obra social del Subsidio de Salud, y tenía en mi poder recetarios vencidos, pero que podrían utilizarse una vez que actualizaran el sello. Mandé un intermediario para hacer dicho trámite en la delegación Banda del Río Salí y le indicaron que allí se hacen cambios solamente uno por día (yo tenía tres recetarios). ¿El encargado de la delegación habrá dado esa orden? ¿O serán cosas del empleado? Porque dar la orden a la computadora para que imprima una o más copias actualizadas no es gran trabajo. Además, nos están obligando a ir a hacer un simple trámite tres días, con el costo en transporte que ello supone. En verdad, deberían agilizar los trámites a los afiliados y no tener tanta burocracia. ¿O me tengo que resignar a perder los recetarios que ya están pagos?
Marta del Valle Ortiz
0812marta@gmail.com