Catorce horas de cola en la estación
El martes, antes de las 5 de la mañana, con mis 80 años a cuesta, fui con una vecina, también mayor, a la estación del Ferrocarril a los fines de comprar pasajes a Buenos Aires para mí y una de mis nietas; mi vecina, para ella y uno de sus nietos. Después de una cola de 14 horas, sufriendo de todo, calor, cansancio, hambre, incomodidad, etcétera, tuvimos que regresar a nuestros hogares masticando rabia, impotencia y también tristeza. Tuvimos que soportar la lluvia de agua y granizo que nos castigó sin piedad a todos los que estábamos con el mismo fin, con el agregado de volver con las manos vacías y todo mojado. Ya eran cerca de las 19, por lo tanto ya no teníamos esperanza de conseguir los boletos, porque el expendio terminaba a las 20, y adelante nuestro había no menos de 50 personas, sumado a la lentitud de la atención, que era desesperante. Considero que la empresa tendría que ver otra forma de atención al público, porque de esta manera es vergonzoso, humillante e inhumano. De este modo quedaron sin solución cientos de personas, porque vendían pasajes de noviembre, diciembre, enero y febrero. Resultado: me quedé con las ganas de hacerle conocer a mi nieta lo hermoso que es viajar en tren, porque no me animo a repetir esta osadía. Aclaro que soy jubilado ferroviario de los Talleres de Tafí Viejo, y amo el ferrocarril, porque lo llevo en el alma y en la sangre, después de haber trabajado 40 años y a punto de cumplir 25 de jubilado.
Alfredo Felipe Magno Pasaje Tambor de Tacuarí 1.310
San Miguel de Tucumán
Ecología de bolsillo
Las grandes cadenas de supermercados en Tucumán continúan incrementando sus capitales en desmedro de los flacos bolsillos de sus clientes que, acorralados por la economía nacional -en una continua e imparable decadencia- no para de hacernos cada día la vida más difícil. El pueblo que en desesperado intento por llegar a fin de mes con los magros sueldos recurre a los supermercados con la ilusión de economizar, y se encuentra en las líneas de cajas con la simpática pregunta “¿va a querer bolsa, señora?”. Y si el cliente llega a dar el sí, el empleado procede a facturar las bolsas plásticas con sus respectivas propagandas a favor del supermercado en cuestión, cobrando por la “ecología”, y para que con esa bolsa les hagan propaganda. Con este método, en vez de pagar para que les hagan propaganda, ellos cobran. Pregunto: ¿las autoridades responsables de controlar que esto no pase para que no dañemos el medio ambiente, no conocen esta situación? ¿no conocen que existen bolsas 100% oxodegradables, bolsas de cartón, las que deberían entregar gratis a sus clientes? Nuestros representantes, en vez de preocuparse tanto por la reforma electoral, deberían pensar cómo hacer algo para que el pueblo viva mejor. Estamos pagando dietas altísimas y todavía no podemos conocer en mérito de qué.
Héctor Francisco Márquez
ferroviario33@gmail.com
Gastos
Quienes me conocen saben que lo que siempre hice, estuvo relacionado con lo cultural. En ese conocimiento fue que me pidieron en la Legislatura articular acciones de esa índole (artísticas, intelectuales, culturales) en Tafí del Valle, por el año del Bicentenario. Así fue. Hoy, que llega el tiempo de cumplir con el pago a los involucrados, quien debe hacerlo bautiza como “gastos sociales” las manifestaciones de lo que fue esa tarea. Y resuelve no pagar, bajo ese pretexto. Entre las invitadas a esos eventos estuvieron dos profesoras en Filosofía, de cuyo talento y generosidad aprendí, entre otras cosas, a distinguir cuándo un pensamiento es falso (como el de quien bautiza como “gasto social” al acto cultural). Y por simple afán docente se lo transmito a los lectores de este prestigioso diario: “Un pensamiento falso es aquel que aún pudiendo ser válido, no es verdadero”. Qué lamentable, tanto y todo: el tiempo, la decepción, el afán derrochado en esa celebración del Bicentenario, por simple mezquindad o apego a las apariencias.
Alicia Gómez Omil
Las Tacanas
Tafí del Valle
DiscapacitadoS
Desde la Gerencia Prestacional del Instituto de Previsión y Seguridad Social de Tucumán, se hace necesario responder a la carta “Odontología y discapacidad” (14/11) de Juan Manuel Posse. Es importante destacar que la obra social provincial está desarrollando una campaña a los fines de combatir el cobro indebido, más conocido como “Plus médico”, trabajo que se ejecutó con la celebración de nuevos convenios con prestadores, previendo penalidades específicas para este accionar; se implementó distribución de carteles para colocar en consultorios, centros de imagenología, laboratorios bioquímicos, por medio de los cuales se informa que el establecimiento no cobra plus, y se realizan diariamente inspecciones en terreno, etcétera. Simultáneamente se incrementó nuevos valores en las distintas prestaciones de la obra social. Los valores de los prestadores odontólogos fueron recientemente actualizados (31 de mayo de 2016), mediante convenio firmado con el Círculo Odontológico Tucumano. Sirva ello para descartar la idea de que el Subsidio de Salud impone a sus prestadores valores indignos y/o desactualizados, tal como lo plantea el doctor Posse. Hoy, por consulta médica se abona $200, valor que se incrementará a $210 a partir del 1º de diciembre. Estas actualizaciones de valores en todas las prácticas surgen de los nuevos convenios que se firmaron con los prestadores a partir del mes de mayo de 2016. En cuanto a la atención en discapacidad, el Ipsst puso en marcha a principios de año un equipo interdisciplinario con el objetivo de personalizar cada caso, brindando la mejor atención y cobertura para este grupo de pacientes. En este marco, se está trabajando en la diferenciación del valor de todas las prácticas relacionadas con la discapacidad. Debe tenerse presente, en esa línea, que los valores nacionales fijados por la Superintendencia de Servicios de Salud no se aplican a ninguna otra obra social de la provincia, las cuales están fuera de la órbita jurisdiccional del organismo señalado. Esto trae como consecuencia que esas obras sociales no tengan acceso al financiamiento con el cual se afronta el pago de las prestaciones de discapacidad en el Sistema Único de Reintegro (SUR). No obstante lo anterior, y aun cuando no se cuente hasta el momento con un nomenclador especial para cobertura de personas con capacidades especiales, de ninguna manera esto implica que los pacientes queden desprotegidos en cuanto a su necesidad prestacional. Dicho reconocimiento se efectúa por homologación de prestaciones nomencladas en general o mediante vía de excepción. En caso de pacientes con fisuras de labio-alveolopalatina, en todos sus niveles de complejidad, la cobertura es del 100% a cargo de la obra social. Por lo expuesto anteriormente, le pedimos al doctor Posse que se informe previamente sobre el trabajo que está desarrollando el Subsidio de Salud en cada una de las áreas, para evitar malos entendidos que desinforman a nuestros más de 300.000 afiliados.
Luisa Pérez Gerente Prestacional Ipsst Piedras 530
San Miguel de Tucumán
Baches
Baches tucumanos vs. baches japoneses. No se trata de un enfrentamiento entre baches de distintas partes del mundo sino de entender cómo es que se soluciona este problema tan cotidiano para nosotros los tucumanos. En la nota del 15/11 de LA GACETA nos hicimos eco del enorme bache o socavón que se formó en Japón y por lejos el tamaño del mismo no fue noticia, sino la velocidad en que fue reparado y la calle nuevamente habilitada al tránsito. Y como si esto fuera poco el alcalde de la ciudad pidió disculpas a la población por el problema causado. Qué lejos estamos nosotros de que esto ocurra en nuestras ciudades. Un pequeño bache, del tamaño de una pizza a veces tarda meses en ser reparado, si es que es reparado. La burocracia a las cuales nos enfrentamos en las oficinas correspondientes de las municipalidades, notas tras notas, fotos, mensajes por redes sociales, llamados a las radios o noticieros, cualquier herramienta es válida a la hora de querer hacer escuchar nuestro pedido, y casi siempre es en vano tanto esfuerzo. La famosa “tirada de pelotita” entre municipios con comunas, municipios con la provincia, municipios con la SAT, es moneda común y a la larga, todo parece quedar en la nada. Después vienen los accidentes de tránsito y posteriormente el funcionario en los medios, diciendo: “estamos trabajando en esto”. ¿Y si traemos funcionarios japoneses a Tucumán?
Juan Barone
juan_barone@hotmail.com
Arbolado
Estoy en total desacuerdo con el subdirector de Arbolado Urbano en cuanto a sacar los naranjos agrios que adornan, embellecen con sus azahares y conservan sus hojas los 365 días del año, proporcionando sombra en las cálidas tardes tucumanas en las veredas del sur capitalino. Como ciudadana de la zona sur tengo distintas variedades de árboles en el barrio, desde lapachos, patas de cabras, tarcos o jacarandás, naranjos y otras especies. Los lapachos, si bien son bonitos por sus flores (amarillas, rosadas o blancas) no ofrecen sombra en determinada época del año, amén de sembrar de hojas las veredas (que nadie barre ni se recoge) como los daños que producen en los desagües de los techos, produciendo en estos, atascamiento que derivan en roturas de techos. Los tarcos que quedan, levantan las veredas con sus raíces que a veces llegan casi hasta los cimientos de las casas, y sus castañas producen atascamiento en techos; y qué decir de sus muy bonitas flores lilas que sirven para además de su ornamentación, que las veredas se cubran de estas y se produzcan con las lluvias un verdadero lodazal, con el peligro de que alguien se caiga y quiebre un hueso. El naranjo, mientras tanto, permanece firme, enhiesto, bello, fragante. Ojalá en frente de mi casa existiera uno así y no el ejemplar que tengo y que espero que lo poden porque las ramas llegan hasta mi techo con el peligro consiguiente. ¿Podrá el señor Ríos ver esto?
Juana M. Farías
fariasjuani@yahoo.com.ar
Contaminación del Salí
En el confín noroeste de Tucumán, desde las cumbres de Santa Bárbara, bajan los ríos y arroyos que dan nacimiento a nuestro río Salí. Bajan cantando la eterna canción de la vida de los ríos Las Cañas, El Rodeo, Las Burras, Barburín y, ya unidos, llegan a El Tala donde hay un dique que riega la zona y que luego sus aguas se convierten en el Salí. Desde el arroyo Agua del Toro y del morro Las Yaretas, bajan los cauces que forman el río Hualinchay que, en San Pedro de Colalao, recibe el nombre de río Tacanas, cuyo dique da de beber a la población y, más abajo, unido al Tipas forman el río Acequiones que a su vez recibe, generoso, al Chulcas y, pasando la ruta 9, descarga en el río Salí que ya había recibido el aporte desde el noreste del Candelaria y del zanjón de Jorge. Desde las Cumbres Calchaquíes bajan muchos ríos y arroyos, unidos en el dique La Higuera y siguen rumbo al Este como el río Choromoro que engrosan también el Salí. Por ese curso además, bajan las aguas del Ñorco, el Huasamayo, el Chasquivil, y forman el río Vipos que descarga a esa altura, en el dique Celestino Gelsi. Desde El Siambón y Raco descienden las aguas que forman el río Tapia que también descarga sus aguas en el dique. Hasta aquí, todas las aguas de los distintos cauces no están contaminadas, y cuando hay crecientes, los dorados, sábalos, bogas, tarariras, bagres, mojarras, palometas, wipos, anguilas, etcétera, suben desde el dique festejando con sus saltos la vida nueva que aporta el gran caudal que les permite desovar y continuar renovando la bendición de Dios. Gracias al ex gobernador Gelsi la ciudad de Tucumán puede continuar la vida por el agua del dique. El río Salí, aguas abajo, llega con muy escasa contaminación al norte de la ciudad, y sale por el sur con la fetidez propia de las aguas servidas y los desechos cloacales. Si uno observa el río en el norte, es casi limpio, y si observamos al sur de San Cayetano, las aguas surgen con olores nauseabundos y de color negro, podridas. La ciudad tiene una planta depuradora de líquidos cloacales que no se usa en la forma debida, y la Minera “La Alumbrera” hace el secado de sus minerales, y el agua contaminada del mineralducto va directo al río Salí.
Amado Apud Lídoro
Quinteros 67
San Miguel de Tucumán