Paranoicos

A causa de la inseguridad salió a la luz una veta que los psicólogos y psiquiatras no están explotando: la paranoia y la cobardía. Deberían trazar un plan de atención para estos dos males. Por ejemplo, observo a ciertas personas con rasgos paranoides: el miedo permanente a ser robados, como tocarse los bolsillos cuando se cruzan en la calle con gente más honrada que ellos y a quienes ni conocen. Otra es decir “cuidado” en los colectivos, en los negocios y otras circunstancias. El único objetivo de todo esto es ofender y hacer sentir mal a quienes ni conocen y hacerlos aparecer como ladrones. Sugiero a estos pseudoluchadores contra la inseguridad que la mejor manera de colaborar sería que, apenas detectado el “choro”, busquen un policía, que lo hagan detener y lo conduzcan a la comisaría donde ellos, DNI en mano, radicarán la denuncia en su contra. No olviden que la primera impresión es lo que cuenta. Pónganla en práctica o callen para siempre porque todo vuelve. El difamar al otro y comentar entre ellos no ayudará a combatir la inseguridad. Decírselo al oportunista o ladrón de frente y en la comisaría sí ayudará.

Rolando A. Terán


Las Heras 1.264


San Miguel de Tucumán


Contradicción entre dos posturas

Dos notas en LA GACETA del 25/7 pusieron blanco sobre negro dos posiciones que son contradictorias, cuya lectura me provocó una gran preocupación respecto de posicionamientos que llevan al atraso en las políticas de salud pública y que nos retrotraen a las discusiones del siglo XVII o a posiciones higienistas del siglo XIX. Por un lado, las conclusiones de una reunión internacional del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Amsterdam, que afirmaban que cada tres minutos muere una niña infectada por el virus. Por otro lado, las palabras de un pediatra muy reconocido, que aduce que el preservativo no previene el sida ni sirve para nada. La conclusión necesaria de estas declaraciones es la inutilidad de que el Estado distribuya preservativos, que equivale a cuestionar las políticas públicas que previenen las infecciones y, en consecuencia, arrojen un manto de sospecha sobre la educación sexual integral. Para nada ayuda sostener que los métodos anticonceptivos no tienen eficacia alguna. Es increíble que en el siglo XXI, desde el campo científico, haya quienes siguen manteniendo prejuicios respecto de políticas de promoción de la salud y que representa una visión sesgada de la ciencia, que se apoya en mitos en lugar de valerse de la evidencia científica. Estas dos posiciones ponen sobre el tapete una discusión que se instaló a comienzos de la modernidad, que oponían al criterio de autoridad, la evidencia científica; y a la doxa, la episteme, es decir la opinión versus el conocimiento científico. Es, al menos, preocupante que en el siglo XXI se prioricen los prejuicios y las creencias respecto de las evidencias fundadas en el método científico y, especialmente, cuando surgen de voces que cuentan con cierto aval en el campo de la medicina y que reciben importantes subsidios de parte del Estado. Por cierto, la educación es sumamente necesaria para evitar estas afirmaciones irracionales y erradas que confunden y atrasan en lugar de enseñar y prevenir.

Susana Maidana


susanamaidana.filo@gmail.com

El mandato de los senadores

En nuestro sistema republicano de gobierno, el poder es tripartito: un Poder Legislativo que sanciona las leyes, un Poder Ejecutivo que las ejecuta y un Poder Judicial que las hace cumplir. Esta división, que hasta un niño de primaria debería conocer bien, conforma la base del régimen político, según nuestra Constitución nacional. El Congreso es bicameral; está conformado por una Cámara de Diputados, llamada Cámara Baja, y una de Senadores, llamada Alta. Los diputados representan a los ciudadanos que los eligen en cada jurisdicción, para que atiendan y defiendan sus intereses. Los senadores, en cambio, representan a cada provincia y cumplen funciones similares, pero defendiendo los intereses de cada Estado provincial. Los diputados tienen un mayor campo de gestión y libertad para disponer de su accionar conforme a sus propuestas electorales, a las del partido que los ha colocado en sus bancas y a las de su propia conciencia. Los senadores, en cambio, tienen la obligación de rendir cuenta de sus actos a las provincias que representan, conforme a las exigencias normativas que se determinen. Sin duda deben ser las legislaturas provinciales las que exijan a sus senadores nacionales rindan acabada cuenta de su accionar y la forma y circunstancias en que han defendido los intereses provinciales, los de su mandato. Puede darse el caso de que los diputados voten positivamente un proyecto de ley que beneficie a sus representados, y que los senadores lo rechacen conforme a una disposición expresa de la Legislatura o  ellos mismos interpreten que el proyecto perjudica a la provincia. Pareciera que hoy no funciona así. La Legislatura no está actuando como corresponde con los senadores que representan a la provincia de Tucumán. Tanto que en declaraciones a la prensa los senadores José Alperovich y Beatriz Mirkin, manifestaron que aún no tienen decidido su voto en el polémico proyecto de despenalización del aborto. No deberían tener dudas: la Constitución de Tucumán, provincia a la que representan, les da un mandato taxativo, inscripto en su mismo Preámbulo que establece garantizar “la vida desde su concepción” Este explícito mandato es reiterado en el artículo 40, donde se expresa que la Provincia procurará especialmente que las personas gocen de los siguientes derechos: Inciso 1º) A una existencia digna desde la concepción… Los senadores aludidos no pueden desconocer la Ley Suprema de su representada, la Provincia de Tucumán. Ellos tienen la obligación de honrarla por sobre cualquier otro aspecto, y la Legislatura, obligarlos a cumplir el mandato constitucional. Si votaran en contra de lo establecido por la Carta Magna provincial se exponen al repudio público y a un juicio político.

Rafael Bulacio

rafaelbulacio@gmail.com

Funicular

Hace muchos años, guiados por el destino o la casualidad, o sea el azar, fuimos a parar a las ruinas del ya olvidado funicular, en el cerro San Javier. En ese tiempo, el trayecto de lo que debió ser una obra notable era sólo ruinas. Por un instante, me hizo recordar a eso filmes de ciencia ficción sobre la exploración de antiguas civilizaciones, de ciudades perdidas en la selva del Matto Grosso. Me gustó mucho el trayecto como si fuera llevarnos a esos ignotos lugares, pero no hubo nada de eso. Llegamos al pie del cerro, y allí ya en la oración, hicimos dedo para conseguir algo que nos llevara de regreso la ciudad. Y no era fácil. ¿Cómo entraríamos ocho en un auto? Pero la suerte nos ayudó, y el auto de un señor muy audaz nos cargó a todos y volvimos. Nunca olvidé aquello.

Mario Diez

San Miguel de Tucumán

Ysmael Díaz


Mario Bravo 247


Banda del Río Salí


Granja modelo

Con frecuencia visito la localidad de Granja Modelo y paso por su centenario portal, emblema de esa comunidad. En la primera quincena del mes de febrero de 2015, las autoridades políticas, en homenaje a los 100 años de su fundación, instalaron una placa recordatoria en dicho pórtico. Dicha placa fue mal instalada, ya que el que pasa por el frente no se percata de su presencia. Por lo expuesto sería importante que se la reubique en su frente para hacerla visible. .

Andrés Valdés


Entre Ríos 1.214


San Miguel de Tucumán


Barrio Elena Guitre

Me dirijo ante las autoridades de la comuna de El Manantial para manifestarme en representación de todo mi barrio, porque es insostenible vivir con el olor que sale de las cloacas. Les pedimos una solución urgente al drama que vivimos. Estos olores no significan nada bueno para nuestra salud. Simplemente les pedimos solución y responsabilidad por todo el municipio y que tenga cierta cordura ética el delegado comunal.

Julieta Carolina González 
julietacarolinagonzalez@hotmail.com


Desigualdad económica y social

El título de la referencia es la causa primordial de los flagelos que azotan vertiginosamente a nuestro querido país. La situación es cada vez más preocupante y muy grave, y puede concluir con un estallido social. En contraposición, los políticos comenzaron con las propagandas proselitistas para el próximo año, sin dar señales ni siquiera de atenuar la drogadicción, el alcoholismo, los asaltos, los arrebatos, la violencia de género y los homicidios, entre otros males que sufrimos a diario los argentinos. El gobierno de turno debe llamar a una concertación política a fin de ver la manera de mitigar los riesgos (que son muchos) que hacen de la Argentina un país endeble y con un futuro incierto. Como argentino soy consciente de que debemos trabajar en forma mancomunada para lograr el país que todos anhelamos.

Jacinto Barrionuevo


jacintobarrionuevo@yahoo.com.ar