¿Cuáles son las condiciones de vida de los argentinos? Al cierre de 2017, el 65,2% de los hogares eran habitados por propietarios de la vivienda y del terreno, mientras que el 4,9% de los hogares eran sólo de propietarios de la vivienda, pero no del terreno. Por su parte, el 18,9% de los hogares estaban habitados por inquilinos. Dentro de la categoría de “Ocupantes” se incluyen aquellos ocupantes por pago de impuestos o expensas, los ocupantes gratuitos con permiso y los ocupantes de hecho (sin permiso); en conjunto, representan el 9,2% del total de hogares.

Eso surge de los Indicadores de Condiciones de Vida, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Según el informe oficial, hay casi nueve millones de hogares en los 31 aglomerados urbanos de la Argentina, donde viven casi 27,6 millones de personas. En ese diagnóstico se indica, además, que el 80% de los hogares y el 75,5% de las personas habitan en viviendas cuyos materiales poseen calidad suficiente. Por otro lado, el 7,1% de los hogares habita en viviendas cuyos materiales poseen una calidad insuficiente y el 12,9% lo hace en viviendas cuyos materiales poseen una calidad parcialmente insuficiente. En el caso de las personas, estos porcentajes ascienden al 9,0% y 15,5%, respectivamente.

En pocos días se conocerá un nuevo dato de la medición de pobreza, correspondiente al primer semestre de 2018. El último dato oficial (segundo semestre de 2017) daba cuenta de una tasa de pobreza del 25,7%. Es decir que algo más de 11 millones de personas vivían con ingresos menores a los considerados necesarios para estar por encima de la línea de pobreza, la línea de ingresos que mide el costo de adquisición de una canasta básica, indica un reporte de Invecq Consultora Económica.

Muy probablemente, esta medición traiga consigo un leve aumento de la tasa de pobreza o, al menos, un detenimiento en su dinámica descendente que mostró desde la mitad de 2016 hasta fines del año pasado, advierte.

Según Invecq, los primeros dos años del gobierno de Cambiemos se logró llevar a cabo una reducción de la tasa de pobreza medida por ingresos no solo respecto al 32,2% inicial registrado en la primera mitad de 2016 sino también con respecto al 29,4% promedio registrado durante los últimos cuatro años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. De esta forma, en un lapso de dos años, algo más de 1,5 millón personas dejaron de ser consideradas pobres mediante el método de medición de los ingresos.

“El solo hecho de haber evitado una crisis de relevancia macroeconómica marcó una gran diferencia en relación a las últimas transiciones políticas argentinas, logrando ahorrarse un estallido de las cifras de inflación como las ocurridas en la crisis de la hiperinflación de 1989 y de la crisis de 2002, episodios ambos en los cuales en un corto período de tiempo las tasas de pobreza llegaron casi a duplicarse”, puntualiza el informe al que accedió LA GACETA. Esta relativa estabilidad económica, sumada a una reactivación económica con creación de empleo y aumento de la protección social (indexación de programas sociales, ampliación de la Asignación Universal por Hijo -AUH- a hijos de monotributistas, etc.) fueron los elementos fundamentales que permitieron mostrar mejoras en el plano social en un corto período de tiempo. La recesión económica iniciada con la sequía y agravada por la desestabilización cambiaria y la aceleración inflacionaria tendrán su impacto sobre los ingresos reales y los niveles de ocupación que, sin dudas, se verán reflejados en las estadísticas de pobreza.

Hasta julio, por ejemplo, el aumento en la canasta básica alimentaria ya había acumulado un 22,2% desde diciembre de 2017 y la canasta básica total mostraba un aumento del 20,7%, ratios que probablemente hayan evolucionado por encima de los ingresos de muchos estratos de la población. Así, una familia tipo (matrimonio y dos hijos) necesitó $ 20.134 para no caer en la pobreza.

Más allá de estas consideraciones, existen factores estructurales que generan condiciones de pobreza más difíciles de superar que una línea de ingreso mínima como puede ser la canasta básica total. Uno de ellos es el acceso a servicios públicos básicos por parte de la sociedad. Si consideramos, por ejemplo, el acceso a servicios de agua potable, gas de red y cloacas, nos encontramos con un panorama más preocupante aún. Más de la mitad de la sociedad argentina está privada de algunos de estos servicios básicos en su hogar. Exactamente el 50,1% de la población no cuenta, al menos con alguno de estos tres servicios públicos, señala el informe del Indec. El 11,7% de la sociedad no tiene acceso al agua corriente, el 33,9% no tiene una conexión a la red de gas natural y el 34,3% de las personas no cuentan con el servicio de cloacas, puntualiza el informe al cierre de 2017.

Medicina

El 69,5% de las personas cuenta con obra social, prepaga, mutual y/o servicio de emergencia, mientras que el 30% solo posee cobertura médica a través del sistema público, lo que equivale a 8,3 millones de personas.
Este porcentaje es del 28,2% en el caso de las mujeres y del 31,9% en los varones.

Por edad

El 47,2% de los jóvenes asiste a un establecimiento educativo, y la mayoría de ellos se encuentra cursando el nivel de educación superior/universitario (68,9%).   A su vez, según el Indec, un 30,1% de la población de 25 a 29 años no finalizó el ciclo secundario y un 39,7%, entre los que tienen hasta 64 años.

Servicios

El 89,6% de los hogares cuenta con acceso a la red de agua corriente; el 71,2% accede a la red de gas natural y el 70%, a cloacas. De allí surge que el 10,4% de los hogares no accede a la red pública de agua corriente; el 28,8% no tiene gas de red; y el 30% carece de conexión cloacal.

Educación

El 95,2% de la población de entre 4 y 17 años asiste a establecimiento educativo formal, mientras que el restante 4,8% no lo hace. Se trata de 281.000 niños, niñas y adolescentes. Los niños y niñas de 5 a 14 años suman el 98,3% de asistencia y 89,6% de 15 a 17 años, según el Indec.