En la tendencia mundial, las organizaciones tienden a considerar el bienestar en el lugar de trabajo como una cuestión de recursos humanos de poca importancia para el negocio; y son realmente pocas las que promueven activamente prácticas saludables. Investigaciones recientes posicionan al “bienestar” como un elemento poderoso para impactar directamente en el compromiso de los empleados. Asimismo, las organizaciones pueden mejorar su efectividad de manera significativa adoptando prácticas saludables de forma integral. Siguiendo esta línea, un estudio realizado por Right Management concluye que menos de la mitad de los casi 30.000 empleados que participaron en todo el mundo, informaron que sus organizaciones promueven activamente la salud y el bienestar de los empleados, y los resultados logran vincular la promoción de prácticas saludables con una mayor productividad organizacional. Los hallazgos de Right Management (ver infograma) señalan el camino hacia una comprensión más amplia, nueva y significativa con un enfoque para promover el bienestar en el lugar de trabajo. A medida que la economía global posrecesión toma lentamente forma, aquellas organizaciones que eligen seguir este camino tienen más probabilidades de aumentar la productividad de la fuerza laboral, desempeño empresarial y realización de objetivos estratégicos centrales.
Según el Estudio Corporate Wellnes del Word Economic Forum, cuando la salud y el bienestar se promueven activamente en el personal:
• Aumenta el desempeño un 2,5%.
• La productividad se triplica.
• El compromiso de los colaboradores se multiplica por ocho.
• La posibilidad de fomentar la creatividad y la innovación crece 3,5 veces más.
• Las probabilidades de perder talento en el próximo año se reducen hasta cuatro veces menos
“La promoción activa de la salud y el bienestar, ofrece a las organizaciones de todo el mundo grandes oportunidades para mejorar la eficacia, aunque, lamentablemente, en ciertos países como el nuestro, el bienestar continúa recibiendo atención inadecuada o está mal dirigido en muchas organizaciones”, explica María Paula Martínez, directora de Bienestar Consultor, especializada en Nutrición y que aplica estrategias que reflejan datos positivos en relación a la salud, nutrición, compromiso, eficacia y desarrollo personal de los colaboradores.
¿De qué manera las empresas tucumanas pueden comenzar a revertir esta situación? Según la experta, en primer lugar, hay que considerar que el concepto de bienestar va más allá de problemas de salud personal y entender que impacta directamente en la salud organizacional. En segundo lugar, comprender que el área de Recursos Humanos debería tomar como prioridad estratégica esta política de trabajo y adoptar un plan de acción para obtener beneficios de este concepto.
La salud no es de ninguna manera el único factor determinante del bienestar. El talento, la agenda de gestión y el compromiso de los colaboradores -entendido como satisfacción que aportan a su trabajo y disposición que muestran para respaldar por su organización- tienden a reportar mayores niveles de satisfacción.
Según Bienestar, cualquier plan debe partir de la premisa que la nutrición es una necesidad básica para que los empleados se sientan plenos, concentrados y potencialmente saludables trabajando desde la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles (vale resaltar que Argentina presenta una tasa cercana al 60% de exceso de peso en la población), promoción e incorporaciones de hábitos saludables en las jornadas laborales. Un trabajador con exceso de peso, con una gran cantidad de alimentos ricos en calorías, grasas y azucares en su alimentación, tiene el doble de probabilidades de ausentismo que una persona con un estado nutricional normal, recuerda la consultora.
Repensar, rediseñar y reconstruir la estrategia para incluir el bienestar ofrece a las organizaciones un poderoso mecanismo para afrontar el reto. A través de mejoras sistemáticas en el bienestar, mejoras en la innovación, el compromiso, la retención, la productividad y el rendimiento están a la vista. La economía mundial y la nuestra sobretodo ha puesto nuevas presiones sobre las organizaciones para impulsar la productividad. En muchos casos, su supervivencia puede depender de lograr mejoras sostenibles. “Transformar el mundo del trabajo desde las necesidades básicas de una persona como lo es la alimentación, el movimiento, la recreación, la comunicación saludable, manejando los ambientes tóxicos y estresantes es una iniciativa que impacta positivamente, haciendo que sea más fácil atraer, retener talentos y habilidades, asegurar la participación, generar confianza y compromiso en los lugares de trabajo, logrando personas saludables en su máximo potencial con una vida mejor”, concluye María Paula Martínez.