El plan económico de la gestión del presidente Mauricio Macri tiene un período de relajación. El dólar minorista cerró el viernes en $ 38,91, en la primera semana del nuevo plan monetario diseñado en el marco del acuerdo con el FMI, basado en un estricto control del crecimiento de la base monetaria y la aplicación de bandas cambiarias. Esto está orientado a reforzar el anclaje de las variables nominales de la economía y ayudar a reducir la inflación.

En el comienzo de la semana fue de gran importancia la ayuda de los bancos oficiales que salieron a ofrecer divisas a un precio menor al del cierre del viernes último, generando las primeras bajas. Pero luego, desde el martes, no se ha vuelto a registrar “actividad oficial” por lo que el resto de las bajas fue consecuencia exclusiva de las altas tasas (en la zona de 70-74%) con las que el Banco Central (BCRA) está absorbiendo pesos mediante las Leliq (Letras de Liquidez), indica el reporte semanal de Invecq Consultora Económica. Con tasas en estos niveles debería generarse el incentivo suficiente para que aquellos que han estado comprando dólares en todos estos meses, comiencen a desprenderse de ellos para hacerse de pesos con los cuales llevar a cabo sus transacciones tradicionales, en un contexto de menor liquidez, puntualiza.

A su vez, el propio hecho de observar que el dólar baja de forma significativa altera las expectativas de los agentes que en las últimas semanas veían solo una dirección para la cotización de la moneda: siempre para arriba. Según Invecq, el hecho de poner una zona de no intervención entre $ 44 y $ 34 da señales de que sería posible (desde la óptica del Central) que en algún tiempo cercano la cotización pueda desplomarse hasta el nivel inferior.

Adicionalmente, el contexto internacional está ofreciendo noticias preocupantes una vez más. La tasa de los bonos americanos tuvo una suba importante llegando a registrar un máximo desde 2011. Este fenómeno no ayuda a la estabilización ya que aporta mayores incentivos a la reversión de los flujos de capitales desde los mercados emergentes, sostiene la consultora dirigida por el economista Esteban Domecq. A esto responde el desempeño poco alentador del riesgo país durante esta semana que volvió a quedar por encima de los 650 puntos básicos, lo que obliga al BCRA a “exagerar” su reacción con tasas en pesos más altas de las que fueran necesarias para contener al dólar en un contexto de entrada de capitales. En este sentido es necesario indicar que este nivel de tasas de interés no es sostenible por mucho tiempo. Invecq plantea dos escenarios:

•Por un lado, impulsa al alza a toda la estructura de tasas del sistema financiero lo que hace, por caso, que las empresas se encuentren hoy descontando cheques a tasas del 80% anual, con fuertes efectos sobre la economía real.

• Por otro lado, la propia política de estabilización podría tornarse en “desestabilizadora” en caso de mantener este nivel de tasas por mucho tiempo. El déficit cuasifiscal generado, es decir la emisión futura que deberá hacer el BCRA para pagar los intereses sobre las Leliq, puede comenzar a mostrar una dinámica similar a la que mostraron las Lebac.

Frente a este escenario, el Central actúa como un administrador de plazos. Su rol es mantener tasas en estos niveles para estabilizar “a cualquier costo, pero transitoriamente” al dólar, a la espera de una mayor oferta de divisas hacia fin de año y comienzos de 2019 cuando los dólares del agro comiencen a aparecer y la restricción financiera sobre las firmas y las familias haga que comiencen a vender los dólares que estuvieron comprando hasta ahora, indica la consultora.