Los factores positivos de la economía pos megadevaluación

• Estabilidad cambiaria. Tras la implementación del esquema de bandas cambiarias, con un rango de no intervención por parte del Banco Central, la cotización del dólar mostró menor variabilidad. Claro, el costo de esta estabilidad es la suba de tasas de interés en pesos que deprime a su vez el nivel de actividad económica. Pero, desde el gobierno nacional se entiende que lo mejor para que la economía no siga deteriorándose es estabilizar el tipo de cambio. La estabilidad del dólar, traerá una desaceleración en la tasa de inflación en los meses que vienen, pero seguirá siendo alta si se compara con valores internacionales.
• Sanción de la Ley de Presupuesto Nacional. Si bien, se trata de un presupuesto que proyecta caída en obras de infraestructura y está estructurado para alcanzar un equilibrio fiscal, el hecho de haberse sancionado es un factor positivo para evitar más dudas sobre la economía argentina. Si no se hubiese aprobado, peligraba todo el andamiaje económico implementado por la gestión del presidente Mauricio Macri para evitar que se deteriore la credibilidad.
• El programa monetario, que puede tildarse de recesivo, se viene cumpliendo de manera consistente con las metas proyectadas. Este es un factor importante para apuntalar la credibilidad respecto de no variar la base monetaria hasta junio próximo. Por su parte, las tasas de interés, si bien todavía están muy altas, han empezado a ceder y se estima que para fines del mes que viene estarán en el orden del 60%. Muy altas, pero más bajas que el nivel del 74% que tuvieron a comienzos de octubre.

Los factores negativos o amenazantes

• La megadevaluación trajo aparejada una elevada inflación, caída del consumo, la inversión e inició un procesos recesivo agudo. En este sentido, persisten las dudas sobre cuánto más caerá la economía mientras no está clara la hoja de ruta del gobierno para revertir la recesión. El déficit cero parecería ser el objetivo del gobierno para recuperar confianza y reactivar la economía. No hay demasiados instrumentos reactivantes, por ello las cartas están jugadas al campo y sus exportaciones. Pero está el clima, que es una variable no controlable. El otro factor podría llegar a ser el turismo interno y receptivo que dado la fuerte devaluación, encarece la salida de turistas e incentiva el ingreso, pero es un factor muy puntual.

• Fuerte deterioro de las expectativas. El programa del gobierno pasó del gradualismo a elevar la presión fiscal para equilibrar las cuentas públicas. Pero esta dinámica, en el corto plazo, no atrae inversiones y la economía necesita crecer y generar importante nivel de superavit fiscal para recobrar credibilidad. Si no hay condiciones para crecer, los ingresos financieros provenientes de organismos como el FMI, empezarán a resultar escasos y se podrán alimentar las expectativas de un potencial default.

• La política monetaria contractiva, si bien logró estabilizar el dólar, deteriora el nivel de actividad y puede complicar la recaudación tributaria. El esquema de emergencia cierra con más presión fiscal, lo que en cierta medida presiona el alza de precios de precios y puede deteriorar la competitividad cambiaria. Es decir, al no bajar los costos de producción locales y estabilizar el tipo de cambio nominal, el nivel del tipo de cambio real, sólo dependerá del nivel de precios externos, que no es una variable controlable.