El presidente Mauricio Macri abrió ayer la Cumbre de los líderes mundiales del G20 enfatizando que “hay que terminar con la pobreza”. “Hay que actuar con el mismo sentido de urgencia” que en el año 2008, para encontrar acuerdos globales, remarcó, refiriéndose a cuando se produjo la crisis financiera internacional.
En tanto, hoy cerrará la Cumbre y será el día de las conclusiones. Ayer, los sherpas del G20 deambulan por los pasillos de Costa Salguero buscando un consenso por las diferencias comerciales en el documento final y lo central de este encuentro, como es el párrafo vinculado al cambio climático. Según fuentes argentinas, estaría consensuado para evitar un nuevo portazo de Donald Trump en Buenos Aires, como ya ocurrió en la cumbre de Hamburgo y la reunión del G7 en Canadá.
Según consignó Infobae, fuentes de la Cancillería y la Casa Rosada ya se habría logrado una fórmula de consenso para el documento final alrededor del espinoso tema de la instrumentación del Acuerdo de París, y se firme un “acuerdo de sustentabilidad climática” y un compromiso a futuro para que los países cumplan de aquí al 2030 con ejes centrales de control de carbono, cuidado de la fauna y emisiones tóxicas. Así, no se mencionaría en la declaración final un párrafo con nombre y apellido sobre el Acuerdo de París, al cual no suscribieron ni EEUU ni Turquía.
“La depredadora” China
Al respecto, en el inicio del G20, las declaraciones de funcionarios de EEUU y China encendieron las primeras chispas y dejaron en claro que la relación entre ambos países atraviesa un momento de alta tensión. Sarah Sanders, vocera de la Casa Blanca, lanzó la primera piedra: afirmó que en la reunión bilateral de Macri con Trump, ambos “reiteraron su compromiso para “enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china”.
Tras conocer esa declaración, el canciller Jorge Faurie buscó bajar el tono a la controversia: dijo que “el adjetivo depredador corre por cuenta de su comunicador”.
Una hora después, el ministro de Exteriores, Wang Yi, aseguró que su país reafirma su compromiso en la lucha contra el cambio climático y el cumplimiento del Acuerdo de París. Fue durante el encuentro tripartido con su par francés, Jean Yves Le Drian, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Pidió “continuar con el multilateralismo y dar una solución definitiva al cambio climático”. Y en lo que pareció un mensaje dirigido a Washington, aclaró: “nosotros no vamos a cambiar nuestras decisiones y vamos a seguir trabajando en este sentido. Sabemos que no es fácil este camino, pero tomamos esta decisión y no vamos a cambiar”.
Las diferencias
En la reunión plenaria, Macri reconoció que existen “tensiones entre nuestros países” al hablar frente a los mandatarios que participan del encuentro. Y apuntó que la realización del G20 en la Argentina debe ser tomado “como un gesto de apoyo y de reconocimiento a la presencia y desempeño que está teniendo nuestro país en el escenario global, sobre todo después de tantos años de aislamiento”.
“Esta es la primera cumbre del G20 en Sudamérica y pasaron 10 años desde que los líderes mundiales se reunieron por primera vez creando este espacio de diálogo para evitar el agravamiento de la crisis financiera mundial”, remarcó Macri. “Esta cumbre es un hecho inédito en nuestro país, nunca convergieron tantos lideres”.
El mandatario sostuvo además que hoy los problemas del empleo y el cambio climático son desafíos globales que requieren “soluciones globales”. “Llegamos a importantes consensos. Pero queda claro que el consenso no es algo que se construye de la noche a la mañana. Los invito a que demos un mensaje al mundo”. Los mandatarios que participan en las deliberaciones en Costa Salguero posaron al mediodía en la tradicional “foto de familia” y luego, asistieron a la apertura de la cumbre. Tras ocupar sus posiciones en el salón para la primera sesión de deliberaciones, llegó el discurso del Presidente argentino por ser el actual titular del G20. Más tarde, y acorde al “manejo a su antojo” de su agenda, Trump fue el único de los presidentes que decidió no compartir con sus pares el único momento en que todos los jefes de Estado se encuentran en absoluta soledad, sin asesores ni funcionarios revoloteando, viéndose las caras unos a otros y conversando sobre las cuestiones que sólo conocerán ellos mismos. Fuentes de la organización, no quiso ingresar al salón de “El Retiro”.