La gestión de Macri cumple tres años y le queda uno para completar este mandato. Hasta ahora, no hubo ningún tipo de reforma política en serio, sobre todo en temas de transparencia, de proceso electoral y de fortalecimiento de los partidos políticos. 

El capítulo institucional brilló por su ausencia, con excepción del programa Justicia 2020 y la ley de libre acceso a la información pública; esto complica el rumbo electoral de Cambiemos. 

Si en 2019 gana las elecciones, será un gobierno con minoría en ambas cámaras y eso dificultará la gobernabilidad, con una agenda muy sesgada al acuerdo económico y al ajuste. 

El horizonte puede complicarse si se niega a buscar amplios consensos con todo el espectro político.

LO BUENO

1 En términos políticos, si bien hay muchas críticas sobre su manejo, Macri logró mantener a Cambiemos unida, en un esquema bastante inusual porque es un presidencialismo de coalición en lo electoral, pero no en términos de gestión. Esto muchas veces dificulta el debate sobre temas de política pública como apareció en su momento con el tema de la Corte, las tarifas y ahora el protocolo de uso de armas de fuego.

2 Más allá del resultado obtenido en la cumbre del G20, en materia de política exterior, la Argentina fue evidentemente reinsertada y Macri trató de mostrar rápidamente que esto tenía consecuencias positivas sobre todo con el apoyo que recibió el país a través del programa con el FMI. Indudablemente, la política exterior es un mérito del Presidente y tuvo resultados veloces y muy efectivos, destacó Berensztein.

3 Otro hecho destacable en estos tres años de gestión de Mauricio Macri fue la lucha contra el narcotráfico. Es la primera vez que un gobierno federal, nacional, tiene semejante postura, una decisión tan valiente con consecuencias e impacto iniciales positivos. Nadie hizo nada serio antes y creo que lo hecho creo hasta ahora va en la dirección correcta. Por eso se configura como un logro importante.

4 La relación con los gobernadores fue otra de las cuestiones que pueden destacarse de la gestión macrista. En particular porque supo devolver a las provincias los recursos que son propios, pero que los gobiernos previos no habían reconocido como tales. De hecho, habían utilizado la repartición de recursos fiscales como un instrumento de disciplinamiento de los gobernadores.

5 El macrismo también logró mayorías contingentes en las cámaras de diputados y de senadores. Es cierto que no se avanzó en una nueva ley de coparticipación, ni tampoco hubo coordinación política con las provincias para maximizar la calidad en el uso de los fondos, pero sí hubo negociaciones para el Plan de Austeridad, para el ajuste. En general el vínculo está más alineado con el espíritu del federalismo.

6 Si bien se avanzó menos de lo esperado por falta de recursos, la vocación por desarrollar la infraestructura con el plan de obras públicas, tanto vial como cloacas, de saneamiento y de vivienda social es también un mérito importante de esta administración. Pero a partir del Plan de Austeridad esto se frenó. Ahora se apuesta a la Participación Pública Privada. La agenda de la obra pública es más nítida que antes.

LO MALO

1 Los tres ejes de campaña discursivos (unir a los argentinos, la lucha contra los narcos y la eliminación de la pobreza) están peor que antes. La lucha contra los narcos por lo menos se inició, pero los otros dos, no se evidencian logros. Por efecto de la crisis económica de este año, los índices de pobreza están igual o serán peor que antes. Tardarán en mejorar con el horizonte de austeridad planteado en la actualidad.

2 El Gobierno nacional, en este período, no buscó en absoluto los consensos; sólo intentó alcanzarlos en cuestiones puntuales, para obtener algunas leyes, pero no sobre política pública. Es un gobierno hiperpresidencialista que incluso ignora las opiniones de los propios miembros de la coalición, aunque no se rompió. En términos políticos, hay más desunión que antes. Su estrategia electoral se basa en eso.

3 Según Berensztein, hubo errores importantísimos de diagnóstico. El gobierno nacional llegó con un diagnóstico muy superficial, muy “naif”, equivocado y sesgado hacia variables estríctamente económicas de la situación de la Argentina. Eso, en parte, explica los fracasos posteriores que, incluso, condujeron al país hacia una crisis cambiaria y la recesión que muestra la actividad económica.

4 El presidente Mauricio Macri le había otorgado un rol primordial a su equipo de gobierno, suponiendo que era el mejor. Así lo había expuesto reiteradamente en público. En los hechos, eso no ha tenido impacto positivo alguno. El equipo quedó diezmado y demostró que un buen elenco sin un buen diagnóstico, un buen plan y sin una buena conducción política, no tiene ningún impacto en la práctica.

5 En el fracaso económico lo que más llama la atención es el pésimo manejo de la crisis cambiaria. El gobierno sabía desde inicios de enero que no tenía más financiamiento externo y, sin embargo, tardó en ir al FMI; lo hicieron tras una corrida de casi dos meses. Aun así acudieron al Fondo con una propuesta muy superficial, sesgando su análisis  hacia un horizonte extremadamente optimista que, de hecho, fracasó.

6 Una constante de este gobierno: la comunicación de la política pública ha sido efectivamente desastrosa. No se entendió nunca por qué el gobierno ocultó la gravedad de la crisis hasta que en una mañana de agosto el Presidente reconoció que habían sido los peores cinco meses de su vida desde su secuestro. Y eso la verdad que nunca quedó esclarecido. El gobierno no comunica sus objetivos estratégicos.