Escuela especial San Vicente de Paul

El día 8 de marzo pasó a ser una fecha de valor histórico para Bella Vista. Ese día, en 1966, el gobernador Lázaro Barbieri promulgó la ley 3.399, que creó la Municipalidad de esa ciudad. Este año, el viernes 8 pasado, se inauguró el nuevo edificio de la Escuela Especial San Vicente de Paul, fundada el 4 de julio de 1986, durante el segundo gobierno de Fernando Riera. Lleva ese nombre porque funcionó, hasta el año pasado, en el viejo edificio de la “Gota de Leche”, propiedad de la Sociedad San Vicente de Paul, con la que el entonces presidente del Consejo de Educación, Hugo Riera, hermano del ex gobernador, firmó un contrato de comodato. En 2016, el intendente de Bella Vista, Sebastián Salazar, se encontró con un edificio en construcción en estado de total abandono, con malezas que lo cubrían. Decidió encarar la terminación de la obra coordinando los trabajos con Construcciones Escolares de la Provincia; la Municipalidad contribuyó con materiales de construcción y mano de obra. El día 8 del corriente mes fue inaugurado el edificio completamente terminado. De ese modo, Bella Vista cuenta hoy con un nuevo edificio escolar al que en estos días se agregará el imponente nuevo edificio de la Escuela Superior de Manualidades “Agustina Boucau de García Fernández”. La Fundación Bella Vista, al tiempo de celebrar este incremento de la infraestructura escolar, espera que el mismo sistema de colaboración (Provincia-Municipalidad) se aplique para terminar la Escuela N° 224 Luis Alberto (Lucho) Díaz, donde el 25 de octubre del año pasado se inauguró la amplia biblioteca escolar, con lo que se dio un paso importante en la terminación de su inconcluso edificio que espera ser terminado desde hace más de nueve años.

Manuel Roberto Valeros

fundacionbellavista@gmail.com

Basurales en Simoca

La ciudad de Simoca dejó hace mucho tiempo de ser un lugar con una vista urbana digna de resaltar. Hace tiempo que la limpieza es tema de cuestionamiento a los gobernantes de turno; a la vez que una situación por la que se fustiga al personal de limpieza que nada hace. Hoy mi ciudad dejó de ser “la capital del sulky”, para ser tristemente “la capital de los basureros a cielo abierto”. Están por toda la ciudad. Queremos tener como motor económico el turismo, pero la suciedad yace a la vista de todos los que arriban aquí. Una cruda imagen se llevan muchos cuando se hospedan a metros de la plaza principal, en un hostal sobre calle 9 de Julio, cercano a una sucursal bancaria y frente a la comisaría: un basural les da la bienvenida. Un término que nos debe alarmar a todos son las enfermedades que traen aparejadas estos basurales. Un comportamiento desalmado y carente de amor por el medio ambiente local nos parece dominar a todos. Estamos matando el suelo que pisamos y estamos contaminando el aire que respiramos. Resulta preocupante caminar por Simoca y chocarse con montículos de basura. Es una realidad triste, y a la vez inentendible, la manera en que nosotros mismos arrojamos todos los desechos, los escombros o las chatarras a la calle. No solicitamos autorización al municipio para efectuar esta acción, que recrudece porque ensuciar la vía pública no tiene costo. Actuamos como si fuésemos los dueños de los espacios públicos para ensuciarlos como más se nos ocurra. No hay una sola esquina en Simoca donde no exista un basural, pequeño o grande, a cielo abierto. Como sociedad no tenemos la sana costumbre de esperar y respetar al camión recolector de residuos, que se encarga de recorrer toda la ciudad en dos turnos de lunes a sábado. Nuestra escueta cultura de la limpieza nos hace tener una ciudad que está sucia, y esta pésima realidad viene de larga data por el crónico accionar, nada loable, de los simoqueños. Hay operativos diarios de limpieza en todos los basurales por parte de un ingente grupo de trabajo de la Municipalidad, al que se suman más máquinas y camiones. Pero al cabo de unas horas, o a lo sumo de un día de haber sido recogida toda la basura, aparece nuevamente otro alto de desechos de toda laya. Por más medidas que se tomen y por más multas que se apliquen, esta manía de ensuciar la ciudad continuará. Parece que llevará mucho tiempo erradicar de la idiosincrasia de los simoqueños. Los cambios culturales tardan décadas en surtir efecto y esta incultura de “cero limpieza” en la ciudad se cobrará años de mugre. Cientos de generaciones observarán ensuciar, y como se educa con el ejemplo, los nuevos ciudadanos optarán por arrojar y crear nuevos basureros a cielo abierto.

Sergio Rodolfo Saprun

sergiosaprun@outlook.com

¿El agua es impuesto o servicio?

Vivo en el centro en un edificio de departamentos y como consecuencia de que la SAT no me pone medidor de agua, pago mensualmente un consumo que ronda los $ 500, inclusive aunque me ausente durante todo el mes. Paralelamente, veo los lavacoches en varios lugares de la ciudad, pero en especial a la entrada de San Miguel de Tucumán por el camino del ex Aeropuerto, derrochando agua todos los días. Mi pregunta es: ¿quién paga el servicio de agua? ¿La ley para ellos no existe? Si me atraso en el pago de la factura, me cobran intereses y hasta me pueden iniciar una acción judicial. Sin embargo, otros usan agua a discreción, no la pagan y además no reciben ninguna sanción. Creo que todos somos iguales ante la ley, pero a veces hay eximidos. Y además, el Gobierno autoriza sin problemas todo pedido de aumento del servicio por parte de la SAT. Me pregunto: ¿el agua es un impuesto o un servicio? Yo pago una cifra fija, lo use o no.

Aníbal Héctor Muzzio

anibalmuzzio@gmail.com


Caos urbanístico de Tafí del Valle

Los vecinos del arroyo Morales venimos reclamando por lo que sucede en el cerro El Pelado. Pagamos nuestros impuestos, desarrollamos nuestra vida social y comercial en Tafí del Valle, pero dependemos administrativamente de la comuna de El Mollar. Es allí donde presentamos nuestro primer reclamo el 15/9/2017 (Nota 849/17). En paralelo, aparecieron maderas y alambres demarcatorios, indicando un posible loteo o parcelamiento en una zona en la que, a simple vista, se pueden ver estructuras de piedras a lo largo de la ladera. La Dirección de Patrimonio del Ente Cultural de Tucumán, en un breve lapso de tiempo, relevó la zona y produjo un informe que acredita la presencia de estructuras arqueológicas prehispánicas. Es el expediente 6339-D-2017, de 20 folios, que salió el 7/12/2017 de la Municipalidad de Tafí del Valle hacia El Mollar. A fines del año pasado comenzaron a romper todo con máquinas pesadas, bajando desde El Pelado. Nuestro nuevo reclamo a la Dirección de Asuntos Comunales, con más de 40 firmas, se presentó el 11/2/2019 (Expte. 569/220 V 19). Profesionales y vecinos hicimos lo que nos corresponde. Ahora es el Estado debe intervenir en resguardo del patrimonio cultural, y también de nuestras vidas, ante el peligro de desprendimientos de tierra.

Isabel Rodríguez

Arroyo Morales S/N
Tafí del Valle