Troll
“Persona con identidad desconocida que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, con la intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los lectores”. Una definición tal vez insuficiente. En verdad muchos parecen psicópatas, narcisistas o sádicos, que buscan como fin último producir trastornos negativos, creando enfrentamientos entre quienes están en la red a veces con groserías, con ofensas, con mentiras o exageraciones, con lo que logran confundir, trastornar a la comunidad, partiendo de hechos nimios o sin la trascendencia que finalmente le imprimen, siempre para mal. Abusan de la sensibilidad de la mayoría, de su credibilidad, generan acoso, o mienten deliberadamente con el único fin de destruir a una persona socialmente, y hasta logran destruir familias. Son hábiles para inventar chismes, murmuraciones, con aquello de que “me dijeron…” y a partir de allí la felonía no tiene fin. Son perversos, malignos, seres viles, infamantes, pero además se constituyen, dentro de la falsedad, en un ejemplo que puede multiplicarse, siempre para mal, en la sociedad. Y en esa sociedad pueden aparecer nuevas denuncias sin fundamento alguno pero cuyo objetivo final es siempre hacer un mal. Lo vemos también en algunos periodistas con orientación política contraria a un gobernante o gobierno de turno, y ya comienzan la destrucción de esa persona, antes, durante y después de la asunción al cargo. ¿Cómo poner fin a esto? No es fácil, no. Solo tomarse un tiempo de reflexión y consultar a personas de probada moralidad y conocimientos, y no multiplicar las infamias. Por último, cuidar a niños y adolescentes que son muy sensibles e influenciables. Lamentablemente también existen los trolls en las conversaciones grupales, que interrumpen con observaciones burdas que desvían el eje de las mismas para ser considerado pícaro o burlesco, el que hace chanzas, a veces procaces, chabacanas, ordinarias, vulgares, solo para hacerse notar. No son los duendecillos nórdicos que dieron origen al término, sino simplemente personas con un complejo de inferioridad que no logran disimular.
Federico Vázquez