- La inclusión no es cotillón

La lectora Susana Maidana, (carta “Inclusión no es cotillón”, 27/01) le respondió con claridad meridiana al autor de un texto que se  hizo viral y que relata un supuesto incidente en un bar de Córdoba, entre una moza y un papá muy “empático”. Texto que muchos recibimos por Whatssap y que en mi caso personal despertó, al contrario del objetivo buscado, una indisimulable ira. Me pareció muy poco feliz, canallesca la analogía usada para “bajar línea” en contra del lenguaje inclusivo de la moza. Aclaro que al ser amateur en el tema puedo darme el lujo de calificar al autor, tan fuertemente como él descalificara a la joven. Pero mi experiencia como especialista en Calidad de Vida y mi  autoridad como mamá de un hijo con una discapacidad, me  exigen hacer uso de la palabra de manera más precisa y rigurosa, en el intento de aportar mi mirada sobre esta problemática que no es para nada menor. Y que sí es urgente. Porque hace a la urgencia por transformar las conductas sociales; porque nos habla de xenofobias encubiertas, de intolerancias solapadas, de esas violencias que se trabajan “artesanalmente” para ofrecerlas como falsas alternativas de conductas “solidarias e inclusivas”. E inducir “a la reflexión” a la sociedad, sobre las necesidades especiales de los grupos vulnerables (esas poblaciones conformadas por aquellas personas en situación de riesgo o en inferioridad de condiciones físicas, psíquicas, sociales, etc y que están integradas, entre otros, por los discapacitados). Y me resulta canallesco porque el relato en primera persona del supuesto padre de un supuesto niño autista, cuenta con orgullo cómo le “marca la cancha” a la moza, ante el uso del vocablo “chiques”, lanzando para ello una interminable perorata con ejemplos de discriminaciones que sufren ciegos y sordos al no poder acceder al menú de un restorán. Discurso que, desde luego, suena muy políticamente correcto a los oídos de los lectores desprevenidos que se encuentran con el texto en su teléfono. Porque ¿cómo hago yo para mostrarme indiferente ante semejante empatía que conlleva ese “reclamo”? ¿Cómo no opinar a favor de la incorporación cotidiana del lenguaje de señas? ¿Cómo privarme de hacer un comentario piadoso que muestre (y me muestre) cuánto me ilumina este señor con su mensaje? Señor Severo Sosa, mi hijo no puede sentarse en ningún bar como cualquier persona “capacitada” como usted, sin antes averiguar si tiene los sanitarios abajo. Los celíacos tampoco pueden hacerlo sin averiguar si existen alternativas sin TACC en el menú. Los gordos tampoco, si es en cualquier silla. Y así podríamos hacer mención a tantísimas situaciones que viven a diario los que no tienen la suerte de ser “normales” como usted. Pero salvo a usted y a sus devaneos testimoniales, a nadie se le ocurriría ocultar las luchas por los derechos de otros sectores, con el aparente propósito de visibilizar la propia. Está más que claro que con usted, el lenguaje inclusivo de la moza cumplió su cometido: lo incomodó, lo interpeló, lo sacó de su zona de confort y lo desenmascaró. Y lo enojó tanto como a mí me enojó su irrespetuoso texto. Sólo que yo lo confieso. No así usted. Pero leer la reacción adversa que provocó, me hizo olvidar que por un momento sentí que usted podría existir de veras y estar disimulando su machismo detrás del autismo de su hijo. (Mala mía, ¿no?) Pero ya se me pasó y créame que me desenojé en el acto porque me acordé de que así se iniciaron todos los procesos revolucionarios. Como el que empezó “el progre” movimiento de mujeres que está rompiendo todos los paradigmas del planeta a fuerza de convicciones. Y que va a salir victorioso, a pesar de los solidarios de cotillón. Como usted.

Rosana Herrera de Forgas
roforgas1957@gmail.com


-  Educación sexual (I)

“La Educación Sexual Integral (ESI) será uno de los temas de agenda de la Legislatura este año”, vaticinó LA GACETA (24/01) tras anunciar que se presentó nuevamente el proyecto de adhesión a la Ley 26.150, como consecuencia de la iniciativa de la legislatura bussista de consultar a los padres sobre las actividades en este marco, que pretende poner trabas sobre la rueda antes de que la rueda empiece a marchar. ¿Por qué? Simplemente porque la Provincia aún no hace efectivo el cumplimiento de la normativa, aún sigue silenciándola en las escuelas, en las aulas. Ya son 13 años de su sanción y algunos aún no entienden el sentido de la “Integridad” de la Ley, siguen asociando a la sexualidad desde una perspectiva médico/biologicista que es importante, pero no necesaria para comprender y atender esta realidad. La normativa en su art. 1 expresa: “(…) entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.” En pocas líneas, se plantea el carácter complejo de la sexualidad y de la educación sexual en sí, pensada más allá de simple genitalidad como históricamente se ha concebido y oponiéndose a esa concepción que sostenía -y sostiene- que solo debía tratarse en la pubertad o adolescencia precisamente en el área de biología atendiendo los cambios anatómicos y fisiológicos de la reproducción humana. En una investigación reciente que realicé en un colegio de educación secundaria de la provincia, titulada “ESI en el sur de Tucumán, ¿un asunto pendiente?” (Robles,2019) los jóvenes se expresaron y casi un 85% está de acuerdo que se trabaje la ESI desde el nivel inicial hasta el superior; más del 50% manifestó que en su escuela no se atiende a la integridad de la sexualidad, por lo general se trata de charlas en manos de profesores de Biología y/o profesionales de la salud. Asimismo, al consultarles sobre los temas que a los jóvenes les interesa surgieron: sexo, embarazos adolescentes, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, amor, diversidad, violencia de género y respeto del cuerpo... Hay algo que está claro, los adolescentes y jóvenes hoy se preguntan y le demandan tanto a la familia, como al grupo de amigos y sobre todo a la escuela “respuestas”, hacen surgir la temática de un modo u otro, expresan la imposibilidad de dejar de lado la Educación Sexual Integral: para ellos es un derecho, para el Estado constituye una obligación garantizarla. Son necesarias decisiones políticas y pedagógico-institucionales que la aborden, ya sea como un espacio transversal interdisciplinario o como contenido específico en un área determinada como lo plantean los Lineamientos Curriculares Nacionales para la ESI. En ese sentido, espero que realmente la ESI sea parte de la agenda legislativa provincial, y que no se detenga en puntos que poco hacen para construir una sociedad más justa. Los estudiantes no hablaron de “no meterse con ellos”, “de ideología de género”, “de promiscuidad”, etc., que tanto pregonan los sectores más conservadores. Simplemente quieren saber, que la escuela realmente se haga cargo y ponga el acento en sus intereses, gustos e interrogantes, aceptan la diversidad, al otro como sujeto de derechos al igual que ellos, no se victimizan, quieren ser protagonistas.

Simón Robles
roblesasd@gmail.com


- Educación sexual (II)

Hace unos días, entre desconcertada y jocosa, una joven mamá le comentaba a su amiga cómo podía hacer para explicarle a su hija de 10 años cómo había sido engendrada la Virgen María. Su situación es comprensible, siendo que vivimos en un país en el cual proliferan las discusiones y el desacuerdo entre padres que defienden el hecho de realizar dicha educación en el hogar, y colectivos ideológicos que la quieren implantar en las escuelas y colegios públicos y privados. Ante este panorama, llama la atención que nadie se pregunte qué aconsejan la filosofía y la teología respecto a la dignidad humana, hermanada en cuerpo y alma con la sexualidad. No oigo a ningún funcionario público decir que es necesario conocerse a sí mismo, para reconocer recién la sexualidad y sus bondades. Creo que, en este momento, los argentinos, que estamos acostumbrados a caminar siempre hacia atrás, debemos luchar para imponer en las escuelas secundarias, que los adolescentes lean y debatan acerca del contenido del libro “Discurso sobre la dignidad del hombre”, de Pico della Mirándola, escritor humanista del Renacimiento, así van aprendiendo a conocerse y a reconocerse a sí mismos, antes de tener relaciones sexuales. Es un libro pequeño que no llega a las 100 páginas. Y para finalizar, responderé a la inquietud de la joven mamá citada al inicio de esta carta, diciéndole que Fray Luis de León, poeta renacentista del siglo XVI, ya respondió poéticamente a su pregunta hace varios siglos, diciendo: “El claustro virginal queda sano, porque Dios es engendrado cual sol que pasa el vidrio transparente”.

Daniel E. Chavez
Pasaje  Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán


- La culpa no es de la UCR

“No sobreviví ni al radicalismo”. Esas fueron las palabras del ex presidente Mauricio Macri sacudiéndose la culpa de su paupérrima gestión. Era sabido y se lo dijimos a la conducción nacional de la UCR; pero era tanto el amor que sintieron por el neoliberalismo que se olvidaron hasta del propio Raúl Alfonsín que decía, “con Macri, no” porque era la derecha. Fueron años difíciles para quienes ocupamos cargos nacionales, yo conducía la Organización de Trabajadores Radicales del NOA y habíamos resuelto no adherir a este frente que nos llevó a Gualeguaychú, donde la mayoría que obedecía a Ernesto Sanz votó por perder con Macri en una falsa interna. Nuestro voto fue contundente; la negativa se basaba desde lo ideológico hasta hasta lo práctico; sabíamos que por ejemplo Elisa Carrió se encargaría de defenestrar al partido centenario y que no seríamos una coalición; 24 horas más tarde el mismo Macri salió a decir eso, que no íbamos a ser una coalición y que el radicalismo adhería a la hegemónica idea de gobierno. Rl negocio pasó por la vicegobernacion de Buenos Aires y así vendieron la UCR Nacional. Después de leer las últimas declaraciones de Macri culpando al Radicalismo, recuerdo cuando en la provincia de Catamarca les decía a los miembros de la  (OTR NOA) que si a Macri le iba bien los logros serían del PRO y si a Macri le iba mal la culpa sería de la UCR. Hoy tenemos que ver cómo Mauricio Macri y su séquito de inútiles que devastaron las PyMEs y engrosaron la pobreza y el desempleo buscan culpar a los obsecuentes del radicalismo, que seguro se harán cargo.

Williams Fanlo
willyucr@gmail.com

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