- Violencia y prejuicios
El asesinato de Fernando Báez Sosa es un tema complejo y doloroso, que no merece visiones simplistas. Ni el rugby ni sus jugadores son los ejes del tema, sin embargo hay deportes que incentivan la violencia y el uso de la fuerza más que otros. También, hay rugbistas que son buenas personas y otros que no lo son. El crimen no sólo obedece a la ausencia de valores o anomia moral porque lo cierto es que hay valores y normas diferentes y deleznables que se fueron naturalizando por las propagandas, los medios, el consumismo, la pulsión discriminadora a la diversidad, entre otros. Parece normal decir: “mujer, negro, gay, judío... tenía que ser” para adjudicarle algún “defecto”. ¿Por qué los jóvenes recurren al alcohol, a las sustancias, a la violencia? Por qué castigar a otro ser humano hasta la muerte recibe aplausos o mirada indiferente? ¿Por qué el agresor se siente reconocido y alentado? ¿Por qué tener dinero, un celular de última generación, ropa de marca atrae las miradas? ¿Por qué me siento “normal” si soy blanco, católico y heterosexual? Porque la sociedad ha convertido en normal algo aberrante. Solo una sociedad hipócrita teme y cuestiona a la educación sexual integral cuando convivimos con femicidios y asesinatos. Debiera abrirle las puertas para emanciparnos de prejuicios. No somos un alma y tenemos un cuerpo, somos cuerpo, mente, inteligencia y emociones y si estas últimas se ocultan y reprimen, corremos el peligro de que se canalicen hacia la violencia, el resentimiento y hasta el suicidio adolescente. Fernando fue brutalmente asesinado por ser de piel oscura, de orígenes paraguayos humildes, por practicar otro deporte, por ser distinto y no “gente como uno”. El infierno no son los otros, sino una sociedad violenta que pisotea las diferencias para que dejen de existir. No hay otra salida que una educación emancipadora de prejuicios, vía para construir un proyecto de vida cimentado en lo que logremos ser, junto con otros distintos. Al silencio cómplice ante la barbarie, Camus respondería: “yo me rebelo, luego nosotros somos”. La educación cumple ese papel.
Susana Maidana
susanamaidana.filo@gmail.com
- Lenguaje inclusivo
Agradezco la oportunidad que me brinda la carta de la lectora López Chehin (sobre todo por calificar a la mía como innecesariamente violenta). Y de verdad lo agradezco porque me permite confirmar mi hipótesis sobre lo que en realidad esconden las “preocupaciones” que se viralizaron sobre la discapacidad: un palmario rechazo al lenguaje inclusivo. Tema que se reinstala en la agenda pública, “casualmente” luego de la comunicación oficial de que el Gobierno de Axel Kicillof incorporará su uso en las escuelas. Al respecto de su “reflexión” sobre mis dichos: “sobre todo en esa expresión… dirigida al Sr. Sosa… ‘los que no tienen la suerte de ser normales como Ud’…” (en este texto las primeras comillas son mías, las segundas son de ella) sólo quiero recordar que en el lenguaje escrito (inclusivo o no), el uso de las comillas (como el de los puntos suspensivos) es determinante para una comunicación efectiva. Yo hice un abusivo y deliberado uso de ellas en mi carta del 29/01 y lo hago hoy pero esto es algo que parece no advertir la lectora López Chehin, (a pesar de la cita atribuida a Lacan que ella misma nos comparte).Y agrego por último que leyéndola con atención, se entienden perfectamente las contradicciones y los golpes bajos a los que ella recurre en forma abusiva (como mis comillas) en el “disimulado” intento de continuar poniendo a la discapacidad en el centro del debate. Y no a la inclusión. Por lo que realmente “pareciera” que ese es su verdadero problema, como lo sería el del supuesto “señor Severo Sosa”. Pero hacia el final, felizmente encuentro algo en común entre ella y yo: ni ella ni yo nos escondemos detrás de la “solidaridad” de un mensaje viral para expresar nuestras posiciones políticas. Nos hacemos cargo, ponemos la firma y cada una en su estilo, les muestra a los lectores su auténtica forma de sentir y de pensar. Y que el receptor interprete…
Rosana Herrera de Forgas
roforgas1957@gmail.com
- “El acuerdo del siglo”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suma otra perla (negrísima) a ese collar de desaciertos y riesgos al que somete a su país y al mundo, esta vez con su propuesta de “Acuerdo del siglo”. Un ejercicio natural, está en su ADN sociocultural, lo muestra sin tules ni maquillajes en su exacerbado narcisismo y su tan conocida megalomanía. Llamarle al acuerdo propuesto como el que domina el siglo es de una ingenuidad malsana toda vez que hace tabla rasa con los derechos de una de las partes del “acuerdo” (los palestinos). Desde su sitial de “presidente del mundo” en Washington, Trump despliega su proyecto prometiéndoles beneficios a los palestinos a la vez que los despoja de sus tierras mayormente ocupadas por Israel desde 1967. Como injusta y reprochable consecuencia de la “Guerra de los seis días”, guerra preventiva que se inició el 5 de junio de ese año. Ya desde el reconocimiento a toda Jerusalén (incluido el sector Este) como capital de Israel por Trump en 2017 generó la ruptura de las conversaciones entre EEUU y la Autoridad Nacional Palestina. El “Acuerdo del siglo” suma a favor de Israel la quinta parte de Cisjordana comprendiendo el fértil Valle del Jordán. De un plumazo el presidente Trump, devenido “procurador de soberanías”, incluye en su plan no sólo espacios ocupados al patrimonio soberano de Israel sino el ejercicio de una soberanía acotadísima de los palestinos en lo poco que les va quedando. Cuando el 15 de noviembre de 1988 el Consejo Nacional Palestino, reunido en Argel, proclamaba la independencia de Palestina con clara vocación democrática consagrada en la declaración y la aceptación de las resoluciones de Naciones Unidas (la “partición de Palestina por Resolución 181 de su Asamblea General en 1947) estaba implícitamente reconociendo a Israel. Ni Ronald Reagan ni Yitzak Shamir (líderes de EEUU e Israel, respectivamente) en ese tiempo dijeron nada. Se perdió la más esperada oportunidad de “los dos estados” de lo que tanto se habla, que se hubiera corporizado. Hoy otra sería la historia. “De a dos es mejor”, titulo esta columna, imaginando a Trump, ahora acosado por el impeachment que lo puede llevar a la destitución, a la renuncia obligada o en el mejor de los casos a tener una debilitada oportunidad en las próximas elecciones de noviembre. “De a dos es mejor”, pensaría Netanyahu que pretende conseguir el apoyo en las elecciones para continuar como primer ministro, lo que le serviría para protegerse (por las inmunidades de cargo) de las acusaciones por corrupción que están pendientes en los tribunales de Israel. A Trump y a Netanyahu les viene muy bien el “Acuerdo del siglo”, por estrictas razones de supervivencia y electorales. Todo lo demás, adornos de una vidriera indigna donde la libertad, los pueblos y la paz importan muy poco, verdaderamente.
Carlos Duguech
c.duguech@gmail.com
- Mimetizarse
Una de las definiciones de la palabra mimetizarse, es “imitar (un animal o una planta) los colores o la apariencia de otros seres o cosas, generalmente los que le rodean, como sistema de camuflaje o adaptación al entorno”. Un ejemplo de esto sería el hecho de que en Argentina todos somos pícaros, por lo que los que llegan de otros países, en seguida nomás se mimetizan. Sin ir muy lejos, yo mismo, cuando me miro al espejo, no puedo creer que con la cara que tengo sea tan pícaro. Y lo mismo les debe suceder a la mayoría de mis compatriotas. Respecto al carácter picaresco que nos distingue, con el cual muy pronto se mimetizan los inmigrantes, vaya como prueba el siguiente acontecimiento: hace unos días, mi cuñada fue al supermercado de un señor extranjero, levantó un producto y le preguntó al dueño el precio del mismo. A lo que él respondió “cincuenta y cuatro”. Como mi cuñada no escuchó bien la respuesta, le preguntó: “¿treinta y cuatro?”. “No –dijo el hombre, un poco enojado-, usted escuchar mal, yo decir cincuenta y cuatro. Usted tener que escuchar de más, nunca de menos cuando preguntar los precios”.
Daniel E. Chavez
Pasaje Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán
- Arte de construir
Tiempo de verano 2020 con un clima y una economía muy inestable, nuestro municipio concepcionense tomó la decisión de seguir construyendo el II tramo de la obra acceso peatonal de calle San Martín al 1.500. Esta obra comenzó a construirse desde los camales de desagües pluviales que van entre el encuentro de la vereda y el cordón de la calle. Al pasar por casualidad en el sector mencionado observé la preparación del terreno, su excavación y el cruce de cañería existente de las conexiones de agua potable (caño de plomo) la de cloacas (CºHºCº y PVC) que estarían casi a nivel del fondo del piso del canal a construirse. En las normas constructivas se enseña que en todo cruce de cañería debe llevarse un caño camisa de protección; entiendo que esto puede sumar costos pero los vecinos beneficiarios podrían contribuir con dichos elementos. También creo que para el futuro se debe coordinar con la SAT, EDET, Telecom,y Gasnor, y tener en cuenta la semaforización, relevando sus cotas de niveles y la planimetría en general antes de ser tapados con su estado general. Por último, se debe controlar después de las lluvias torrenciales cotas de niveles y de la velocidad del agua para repartir los cauces con el fin de escurrir normalmente para evitar anegamientos, como ocurre en calles Shipton, Italia y Moreno, sobre el sector céntrico. No olvidemos que nuestra ciudad está apoyada sobre tierra arcillosa, limo y arena pura, por lo cual se deben evitar los agrietamientos y las fisuras del HºAº para no erosionar el suelo. En el arte de construir hay que brindar seguridad, futuro, amor a la vida.
Pedro Pablo Castaño
pedrin_ppc_concep@hotmail.com
- Drogas
Transcurrido el primer mes del actual sistema Nacional, ya tenemos una idea precisa del rumbo elegido por este gobierno, especialmente en algunos temas . Uno de ellos es el combate contra el delito, en sus diferentes expresiones. Por ejemplo el consumo y tráfico de drogas. El violento arranque de año en Rosario es una muestra palpable de la magnitud del problema. 18 homicidios en 18 días encienden el alerta roja, no sólo en la ciudad, sino que es un aviso para todo el país. Demuestra claramente cómo termina un problema cuando no se lo aborda a tiempo. Las autoridades locales superadas totalmente, deben acudir al auxilio urgente de la Nación, impotentes para contener la violencia homicida del narcotráfico. Es un pequeño botón de muestra de lo que a gran escala está sucediendo con la trágica realidad mexicana. Alarman las expresiones de funcionarios minimizando el problema (un deporte nacional de nuestra ineficiente dirigencia política) diciendo que esto no es una ciudad Juárez ni Sinaloa, paradigmas de lo que es un narco estado local. Mucho más alarma escuchar la voz del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, pidiendo la legalización del consumo de las drogas. En su supina ignorancia este funcionario de una provincia con altísimos índices de delincuencia, demuestra su absoluta falta de idoneidad para el cargo. El único país del mundo que legalizó el consumo, solamente de marihuana y hachís, no la producción y la distribución, son los actuales Países Bajos. ¿Supone Berni que el narcotráfico entregará alegremente y sin hacer nada un negocio multimillonario? Le preguntamos: ¿quién se atreverá a competir contra el poder narco en la venta de esta sustancia? ¿Qué sistema de salud se hará cargo de los potenciales adictos, con una salud pública desbordada por la crisis económica? Berni afirma que no vale la pena combatir el narcotráfico, pues ni Estados Unidos pudo triunfar en esta lucha. Con este criterio también legalicemos la corrupción porque está intrínseca en el ser humano y nunca podrá ser erradicada. El combo se completa con las intenciones declaradas de la ministra de Seguridad de la Nación (¡de profesión antropóloga!) de tratar con “guantes de seda” a la delincuencia, “víctima”, según su pensamiento “zaffaroniano”, de la debacle económica y social del país. Y con la idea del mismo gobierno bonaerense de reducir las penas de los delitos, ante el desborde de la capacidad carcelaria de la provincia. Es como decir, ante un tratamiento oncológico, que vamos a reducir la medicación por la imposibilidad de comprarla. Los resultados van a ser los trágicamente esperados. Todo esto configura la intención de constituir un estado “amigable” para el delito y para los delincuentes. El intrascendente paso por la función pública de funcionarios como estos es el es el abono para las desgracias futuras que nos esperan como sociedad. Ante ello sólo nos queda esperar lo peor.
Ricardo A. Rearte
Congreso 395
Monteros
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