Por Regina Martínez Riekes. Asesora financiera
Me verás caer
Los mercados financieros continúan en rojo. Los principales índices bursátiles acumulan pérdidas superiores al 30% ¿Qué podría esperarse en este contexto? En palabras del presidente Alberto Fernández, el mundo se enfrenta a un enemigo invisible. Ello explica por qué no podemos cuantificar la duración ni la profundidad de este derrumbe. Para comparar magnitudes, en crisis previas (1973, 2000 o 2007), el índice Dow Jones se desplomó alrededor de un 50%. Si consideramos valuaciones de las empresas estadounidenses, la corrección actual llevó el retorno por acción promedio de 25 veces a 17. En 2008, ese indicador se ubicó en 11, lo que hoy implicaría una caída adicional de 35%-40%. Los mercados financieros no encontraron el piso. Aún queda margen por caer.
Crisis. ¿Oportunidad o punto de quiebre?
Un denominador común de las crisis es que todas ellas nos retrotraen al famoso discurso motivacional pronunciado en 1959 por John F. Kennnedy: “escrita en chino, la palabra crisis está compuesta por dos caracteres. Uno representa peligro y el otro oportunidad”. Lo que en su momento el ex presidente de los EEUU omitió mencionar es que en la denominación china para crisis, (“wei” y “chi”, traducida al español), mientras que el primer caracter significa “peligro u amenaza”, el segundo puede interpretarse como “ocasión pertinente, punto crucial, u oportunidad”. La pregunta entonces que surge es: ¿no es esta crisis más que una oportunidad, un punto crucial de cambio de paradigmas del mundo hasta hoy conocido? ¿Qué pasará con la libre movilidad de personas, mercaderías, información y dinero? ¿Nos dirigimos hacia economías más cerradas y menos conectadas? Dentro de este nuevo paradigma, ¿qué es lo que generará valor?
Precio vs. Valor
“Está barato. Llegó el momento de comprar”. Es una de las frases más escuchadas dentro del mundo financiero en estos tiempos. Todos parecieran querer anotarse en el punto de largada y sumarse a la ola alcista, cuando esta se inicie. La pregunta crucial es entonces: la acción de YPF vale U$S 3,5. ¿Está barata? La respuesta es afirmativa si se la compara con los máximos de 2005 (U$S 68,7), pero una acción vale por la capacidad de generar ingresos a futuro. En un mundo con probablemente un nuevo paradigma, ¿qué generará valor? ¿Y cómo? Resulta fundamental considerar la diferencia entre Precio y Valor. En palabras de Warren Buffet: “Precio es lo que pagas. Valor es lo que obtienes”
Veníamos bien, pero asaron “cosas”
Viernes 20 de marzo de 2020. Argentina lleva 16 horas de cuarentena. La decisión era bastante esperada. Los mercados estaban abiertos. Era la primera vez que se testeaba la operatoria prácticamente 100% remota. El volumen operado, al igual que en jornadas previas, no era mucho. De repente, las pantallas se tiñeron de rojo. Comenzó a acelerarse la caída en los bonos soberanos. “Si ves una variación fuerte de los precios, andá a buscar la noticia que la explica”, es una de las primeras máximas que debe aprender quien opera en mercados con oferta pública. Efectivamente, el ministro Martín Guzmán estaba hablando en una conferencia remota. A la espera de definiciones concretas sobre la propuesta efectiva de canje los inversores nuevamente se quedaron con sabor amargo. Los ítems se repiten una y otra vez en los últimos 100 días. Argentina “no tiene un patrón de deuda sostenible”. Estamos “actuando de buena fe, con trasparencia y de forma ordenada”. Dos cosas llamaron poderosamente la atención. Las proyecciones macroeconómicas presentadas muestran que el superávit fiscal recién se lograría en 2023. Ello, a pesar de no considerar el impacto en la actividad económica producto del coronavirus, lo que las vuelve completamente irrelevantes. Para tener una idea de las consecuencias de la pandemia, según estimaciones de la Consultora OJF y Asoc., la caída adicional sería de 1% del PBI. La falta de definiciones y la incertidumbre sobre lo que nos espera sólo suma más interrogantes en torno a la deuda pública. De no tener una solución amistosa el cierre del crédito externo no sólo será para el sector público, sino que afectará también al ya golpeado sector privado. Desde un importante banco de inversión en Nueva York señalan: “estoy en una conferencia de un proyecto de minería. Todos están esperando que haya una buena señal para invertir en proyectos que están parados. Tremendos proyectos que no se hacen por riesgo político, riesgo en el precio de exportaciones, impuestos y todo lo que los argentinos ya conocemos”. Estado omnipresente, como comúnmente lo llaman.
Cash is King: cuál es la mejor inversión
La falta de acatamiento a la recomendación de evitar el contacto y desplazamiento llevó a las autoridades nacionales a implementar una cuarentena obligatoria. Tenemos que quedarnos quietos, inmóviles a fin de evitar que este enemigo invisible nos vea, nos atrape. En los mercados financieros nerviosos y volátiles pasa lo mismo. Los inversores de largo plazo, que buscan valor, deberán esperar el punto de entrada. “Hoy más que vuelo a la calidad, vemos vuelo a la liquidez. Pensá que al pánico aún no lo vimos. Al pánico lo veremos cuando en EEUU se maten por comprar un alcohol en gel”, sentencia la jefa de Ventas Institucionales de una de las mesas de operaciones más grandes de Argentina. Lo que ella busca sintetizar es que esa liquidez permitirá adquirir el activo que tenga valor (oportunidad) cuando esta crisis finalice y podamos realmente conocer qué es lo que genera valor dentro de este nuevo paradigma (punto de quiebre). Por ahora, sólo estamos enfrentando la situación de peligro, amenaza incipiente. Recordar que la regla número 1 de Buffet es “no perder dinero”. Por eso, mantenerse líquidos y en calma es hoy la mejor decisión.
No perder dinero
Esa es la regla número uno del inversor y empresario estadounidense Warren Buffet. Es un buen momento para tenerla en cuenta.