- Elogio del ferrocarril
Soy un fanático admirador del ferrocarril, pues creo que es la herramienta más eficaz de crecimiento económico de un país y nosotros lo matamos; peor, dejamos indiferentemente que lo mataran y no sólo mataron los fierros, sino que mataron el trabajo de miles de obreros y cientos de pueblos y sus habitantes. El ferrocarril es la mejor forma de transporte para este país que es tan extenso; es la única forma de abaratar los bienes de consumo, el desplazamiento de las personas y el transporte de los productos del interior hacia los puertos y viceversa. El gobierno necesita en este momento realizar grandes obras para reactivar la economía y dar trabajo a miles de desocupados; y la reactivación del ferrocarril es una oportunidad única para matar dos pájaros de un tiro, pues poner en marcha este elemento imprescindible para un país tan extenso como el nuestro, abaratará los bienes de consumo y el transporte de pasajeros, lo que a su vez impulsará un mayor crecimiento de la industria turística. ¿Por qué defendemos a ultranza Aerolíneas Argentinas y dejamos en el olvido los ferrocarriles argentinos? No puedo entender qué intereses espurios se movieron para haber desarmado tan brutalmente nuestros ferrocarriles, teniendo la muestra de que grandes potencias del mundo los mantienen y los han modernizado de tal manera que viajan a grandes velocidades, solucionando el traslado y dando trabajo a millones de personas. ¿Acaso no es visible que el transporte en camiones por tierra es mucho más costoso y más peligroso? Estoy absolutamente convencido de que los camiones no pueden reemplazar al ferrocarril. Los camiones en las rutas provoca mayores accidentes, producen más polución y provocan un deterioro en las carreteras que nos cuestan miles de millones de pesos. Nuestros talleres de Tafí Viejo son un monstruo dormido, un gigante desperdiciado, una maquinaria fenomenal de apoyo al buen desempeño del ferrocarril. Convoco a que constituyamos un movimiento de conciencia nacional para impulsar las leyes necesarias para poner en marcha nuevamente nuestros ferrocarriles.
Héctor René Terán
San Martín 980 - San Miguel de Tucumán
- Día de la independencia
En la sección cartas del 14 de julio, con el título “El Congreso de los pueblos libres“, convocado por José Gervasio Artigas, el señor Pedro Pablo Verasaluse plantea que dicho congreso, reunido en la ciudad de Concepción del Uruguay de la provincia de Entre Ríos el 29 de junio de 1815, “fue considerado como la primera declaración de independencia del Río de la Plata“. Que allí participaron las provincias del Litoral y la Banda Oriental, ausentes luego en el congreso de 1816 convocado en Tucumán, por considerar que allí ya se había pronunciado la independencia. Sin quitarle mérito a lo hecho por Artigas, el gran caudillo defensor del federalismo contra el centralismo porteño, pienso que ambos acontecimientos tuvieron objetivos y resultados diferentes. El de 1815 planteó la discrepancia con la autoridad nacional de la época, es decir, contra la política del Directorio, y centró sus objetivos, prioritariamente, en temas de política interna y social; citando a Verasaluse, en “política agraria, comercio interprovincial y extranjero”, entre otros. Al congreso de 1816, en cambio, se convocó a todas las provincias a participar (las del Litoral y Banda Oriental se abstuvieron), con dos objetivos contundentes: declarar la independencia y dictar una constitución. Lo primero se logró al enunciar, el 9 de julio de ese año, la Independencia de España y de toda nación extranjera, cerrando el período iniciado el 25 de mayo de 1810, sustentado en la dual disposición de la Primera Junta de crear un gobierno propio en resguardo de los derechos de Fernando VII, por entonces prisionero de Napoleón, organizando, simultáneamente, el ejército patrio. De ahí que San Martín y Belgrano insistieran en que si no se declaraba la independencia, la guerra contra España era un desvarío.
Florencia Aráoz de Isas
Santa Fe 990 - San Miguel de Tucumán
- Odiadores seriales
El reciente festejo de nuestra fecha patria quedará marcado a fuego por el azote pandémico, cuyos trágicos efectos todavía no se disipan. En ese contexto, nuestra propia realidad emparda o supera las aflicciones sanitarias. El alusivo discurso presidencial apuntó, entre otras cuestiones, al clásico divisionismo nacional, en base a lo cual el Presidente dijo que va a terminar con los odiadores seriales. La seriedad del tema amerita contestarle. En su corto tiempo de la gestión, el primer mandatario demostró serios problemas de incontinencia verbal, especialmente en las requisitorias periodísticas o cuando la situación lo desborda, como pasa casi siempre. Terminar con los odiadores seriales suena a: “vamos a terminar con los caníbales… comiéndolos”. No parece ser esa una buena idea, ni aún con las mejores intenciones. Terminar con el odio parecería más atinado. Pero aceptándole el desborde, nos preguntamos si va a comenzar por la propia tropa, que tiene dos notorios ejemplos de lo que significa odiar al prójimo: Hebe de Bonafini y Luis D’Elía. La primera, disparando a mansalva su flamígera verba contra el que tenga adelante, sin hacer distingos de ninguna clase, quizás amparada en el simbólico pañuelo blanco que la cubre. El segundo, no le va en zaga y acaba de decir que el ex presidente Macri debería ser fusilado por la espalda en Plaza de Mayo. Todo esto sin que a nadie se le mueva un pelo por semejantes barbaridades. Pero bastó que un periodista porteño dijera que la vicepresidenta es un cáncer para la república para que todo el arco peronista le saliera con los tapones de punta. O sea, la libertad de expresión existe según quién sea el opinante. Entonces, nuestro Presidente tiene que decidir cómo acabará (o solucionará) este problema. Y peor aún cuando él mismo retuitea una entrevista al jefe de Gabinete, en donde el periodista recibe golpes de puño ante las respuestas de aquel, en una actitud impropia para un jefe de Estado. Este tipo de gestos desmerecen sus intenciones pacificadoras y de unión de todos los argentinos. Gestos que tampoco muestra nuestro Gobierno provincial, que en el festejo de la fecha patria dejó afuera a todo el arco opositor, con el sobreactuado pretexto de la pandemia. El festejo de todos terminó siendo entonces solamente del círculo gobernante, como ocurre hace años. Indigna ver una foto de este diario mostrando a un legislador opositor mirando todo desde la vereda, con lo que se desconoce así la legítima representación popular del mismo. Lo mismo, el cerrado y minúsculo oficio religioso ofrecido en nuestra catedral, cuando cualquier peatonal céntrica muestra diariamente una aglomeración muchísimo mayor. Ante estas actitudes, todos los discursos son palabras huecas, que mueren con la puesta del sol. Entonces, presidente Fernández, si el ejemplo no viene de ustedes, no nos pidan a nosotros, los ciudadanos de pie, que solucionemos esta división, porque nosotros no sentimos odio: la inmensa mayoría solamente ya está harta de soportar décadas dando vueltas en círculos alrededor de los mismos problemas, sin que ustedes nunca los terminen de solucionar. Y peor aún cuando los acusados del saqueo a las arcas públicas salen alegremente con prisión domiciliaria… gozando de las ventajas que les da la tortuga renga que tenemos por justicia.
Ricardo A. Rearte
- Persona sin techo
Para los ojos de cualquiera que transita por la calle, las personas sin techo en esta ciudad y en otras, pareciera que ya forman parte del paisaje de las mismas. Las miramos de reojo al pasar o ni siquiera las vemos, como si fuesen objetos y no personas, y cuando las vemos nos sentimos molestos, incómodos o impotentes. Estas personas sin hogar andan por la vida sin esperar nada de nadie, sólo se abandonan como un hombre que conocí que se llama Ángel, de 56 años. Él me contó, en una noche muy fría, que era operador de cine y también que sabía hacer trabajos de albañilería y que no tenía un hogar porque a veces consumía alcohol para olvidarse de dolores como la pérdida de su madre. Si me preguntan a mí qué impresión me dio Ángel, les puedo decir que es una persona muy amable y educada que puede sostener una charla amena, que es alguien que está muy triste y abatido y que es incapaz de ver algo bueno en su presente y su futuro, que es alguien con la autoestima destruida y muy débil y que se refugia en algo que lo hace olvidar de toda su realidad, que es más que un ser anónimo que circula y duerme en la calle y por sobre todo alguien que tiene terror a la gente porque cree que por no ser nadie lo van a maltratar. Le di en su momento cuando lo encontré apoyado en la pared de mi casa, un poco de alimento y abrigo y otras personas hicieron lo mismo, pero, creo que lo más valioso que hicimos fue escucharlo y mirarlo a los ojos y decirle que no todo está perdido. Me alegra saber también que todavía hay mucha gente que deja de pensar en ellos mismos y hace algo solidario. Si nosotros podemos hacer algo, hay personas que son más poderosas que pueden hacer mucho más.
Eugenia Herrera
Las Heras 315 - San Miguel de Tucumán
- Residuos hospitalarios
Entre los puntos negativos que presenta esta pandemia se encuentra el incremento en la generación de los residuos hospitalarios, en todas sus fases -generación, transporte y disposición final-. En cada una de las mismas y por motivos obvios, el manipuleo adquiere principal importancia. A nadie escapa que el uso intensivo de los EPI -equipos de protección individual- a los que acudimos diariamente, a los que se suman los generados por los centros médicos y los lugares que se han destinado para la internación de los infectados y/o personas en cuarentena, han aumentado considerablemente la generación referida. Puntualmente estamos hablando de barbijos, guantes, batas impermeables, anteojos y viseras, pantallas protectoras faciales, respiradores, jeringas, tubos médicos de PVC, bolsas de sangre, colchones, etcétera. Cálculos serios han dado la alerta de que los residuos hospitalarios se han incrementado hasta en cuatro veces, y la mayoría de ellos no son reciclables, ya que sólo admiten la incineración o tratamientos térmicos intrahospitalarios -para evitar el manipuleo y el traslado-. Ahora bien, si la incineración de plásticos no es controlada, se pueden generar compuestos cancerígenos como las dioxinas y los furanos, con nocivos efectos sobre la salud. A ciencia cierta, desconozco cómo se está trabajando en nuestra provincia. Pero sugiero que a través del COE se cite a especialistas para colaborar con los protocolos que deben regir para el manejo de estos peligrosos residuos.
Ricardo Robles
roblespraxis@hotmail.com
- Cementerios
Quiero expresar mi opinión sobre la expropiación de terrenos, para ampliar cementerios. Para mí esto es inaudito, ya que son tierras aptas para la actividad agrícola o instalar en ellas algo productivo (talleres, fabricas, etcétera). Antes de legislar al respecto, por qué los gobiernos de cada jurisdicción que tienen el problema, no han programado construir crematorios públicos, y que los que aún tenemos vida reflexionemos y dejemos indicado el destino que tendrán nuestros restos, más allá de toda creencia religiosa. Estamos en el siglo XXI y ya somos más de 7.500 millones de habitantes, y los suelos y el agua serán fundamentales para las muchas generaciones por venir, hasta que el planeta diga basta. Yo ya me referí por este mismo medio, tiempo atrás, de este tema, pues consideré y aún lo hago, que los cementerios son contaminantes por los gases, imperceptibles quizás, que emanan de los féretros colocados en mausoleos y nichos, así como también los enterrados, pues al descomponerse los cuerpos, infectan las aguas subterráneas, que se desplazan y pueden convertirse en algún momento, en nuestro sustento diario. Esto hay que pensarlo en forma sensata; eliminar plantíos es un acto criminal. De todas maneras, si de expropiar se trata, por qué no hacerlo con predios yermos, aunque signifique crear otros cementerios en lugares diferentes. Si esta opinión es absurda, quien así lo crea, haga conocer la propia.
Ramón H. Acosta
San Martín 303 - Lules
- Arreglo cloacal sin terminar
Son constantes las maniobras de los vehículos por esquivar los pozos que dejaron los obreros de la empresa de agua y cloacas en calle Pedro de Villalba al 100, 200 y 300 del Barrio Procrear de Yerba Buena. Hace un mes aproximadamente que destrancaron una cloaca en una parte de las calles, dejando los huecos, algunos señalizados y otros no. Nunca los taparon. Pero por la acera del frente la pérdida de líquidos cloacales continúa. Solicitamos terminar de destrancar y tapar los pozos que antes de que tengamos que lamentar accidentes en una zona donde andan muchos niños.
Rosa Aguirre