DÍA DEL AMIGO
El calendario señala hoy 20 de julio, como el Día del Amigo. Para mí todos los días lo son. Se debe erradicar de nuestro vocabulario la palabra enemigo; reflejarlo y demostrarlo en nuestro accionar diario. Según este sabio pensamiento: “Amigo es aquel que en la adversidad viene sin que lo llamen y en la bonanza llega cuando lo invitan“. Una reflexión para todos los amigos que escriben, leen y comentan en este espacio que nos brinda LA GACETA; mis profundos deseos de siempre para que encontremos aún en la disidencia de lo que cada uno piensa y expresa, en estas difíciles circunstancias que le toca vivir a la humanidad, respetándonos mutuamente para encontrar la unidad entre hermanos con solidaridad, humildad y respeto. Valgan estos deseos para todos los hombres de bien y extensivo a todos los colaboradores de este diario. ¡Felices 365 días del amigo!
Federico Yurcovich
chahcoyur@gmail.com
CAMBIAR EL MUNDO
Después de que el mundo logre superar el coronavirus no será el mismo. Por ello debe recapacitar. Es un imperativo humano mundial conformar un organismo que deje sentados los límites de armamentos. Tenemos que dar a la paz el valor más elevado y sublime; que el mundo aprenda a vivir en armonía, sin una espada de Damocles dispuesta a caer sobre aquellos que piensen de esta o aquella manera. Sabemos que hay países que han sembrado en distintos puntos estratégicos de la tierra armas de distintos portes y capacidades destructivas ¿No sería necesario propiciar un encuentro entre todos para hablar en forma conciliadora sobre los problemas inmensos que hoy vivimos? ¿No es moral que países poderosos ignoren el horror que viven los países pobre? ¿No es un horror lo que han hecho los países ricos con la siempre famélica África? No es un milagro lo que debe salvar al mundo social, cultural y económicamente asimétrico: son los los países ricos y poderosos quienes tienen la capacidad de decidir y hacer.
Héctor Leonardo Bravo
hectorbravo1940@hotmail.com
PARTIDOS POLÍTICOS
El 22/04/1987, la Corte Suprema de de la Nación, en un fallo histórico, definió a los partidos políticos como “organizaciones de derecho público no estatal necesarias para el funcionamiento de la democracia representativa y por lo tanto, instrumentos de gobierno, que tienen como función actuar como intermediarios entre este y las fuerzas sociales y de ello surgen los que gobiernan”. La Carta Magna, en el Artículo 38, indica el rol que deben cumplir estas organizaciones en nuestra democracia representativa. Esto significa que en nuestro país, los partidos políticos tienen una serie de funciones relevantes para la Sociedad y el Estado. Estas funciones por lo general se las clasifica en: la social y la institucional. En las sociales están: la socialización política, la movilización de la opinión pública, la representación de intereses y la legitimación del sistema político. La socialización política implica el deber de los partidos de educar a los ciudadanos en la democracia (fundamentalmente con el ejemplo de sus autoridades y candidatos). Hoy en el siglo XXI y sus emergentes transformaciones económicas, sociales y culturales, presenciamos y vivimos en nuestra Patria y en Tucumán, una profunda crisis y descrédito de los partidos políticos, que participan y compiten en los procesos electorales a los cuales se convoca a la población. Los sucesos que ocurrieron y ocurren, ponen justificadas dudas sobre su actuación y capacidad para procesar los reclamos, exigencias y desafíos que tenemos los tucumanos y la población que conforman el país, para poder crecer y desarrollarnos en forma integral, armónica y pacíficamente. En Tucumán, el soporte legal que rige y regula el funcionamiento de los partidos políticos, se rige por varias leyes, a mi entender obsoletas, confusas, sin compromiso y que en nada ayudan para que su funcionamiento y actuación sea transparente, confiable y responsable. Hoy necesitamos partidos políticos honestos y responsables en lo institucional, que no hagan campañas sucias, que presenten propuestas viables, concretas y posibles, que no corrompan los procesos eleccionarios y sobre todo que garanticen al electorado su derecho al voto libre. Llegó la hora de que hagamos un debate profundo sobre el rol de los partidos políticos en un régimen democrático, teniendo en cuenta nuestra constitución, contrato social básico y esencial para que podamos convivir y progresar en paz.
Juan Francisco Segura
segurajuanf@hotmail.com
“AMAR HASTA QUE DUELA”
En estos días en que estamos tan rodeados de almas necesitadas, ansiosas de recibir una palabra paliativa, una sonrisa, algún tipo de ayuda, la madre Teresa de Calcuta hoy es motivo de profunda reflexión. Y qué mejor momento que este para brindar ayuda al necesitado, tal como nos enseñó Agnes ´Gonxha´ Bojaxhiu, “pequeña flor” en albanés, la diminuta gran mujer de proverbial sonrisa y espalda curvada para soportar el dolor de los demás y en permanente actitud de oración. Dueña y promotora del poder de la sonrisa como forma de demostrar que nos importa el otro, aquel que es mirado con los ojos del amor y tomado en brazos por encontrarse en los albores de la vida o en sus finales. Llamando la atención de todos, como la de aquel rico hombre de visita en Calcuta que, viendo a la Madre acariciar a un leproso, reconoció que él jamás podría hacerlo “ni por un millón de dólares”, a lo que ella respondió, sin dejar de mirar ni de sonreírle al enfermo nunca antes acariciado: “ …y yo tampoco”. Es que el valor de una sonrisa no tiene precio y mucho más para aquel que se siente incapaz de llorar por haber derramado todas las lágrimas. “La revolución del amor comienza con una sonrisa”, nos recordaba la Madre Teresa, animándonos a “…ser capaces de sonreír cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír”. Sostenía incluso que el secreto para ser feliz en un matrimonio era el de “sonreírse mutuamente”. “Un santo triste es un mal santo”… y si lo decía San Francisco de Sales, ha de ser palabra santa. Los chinos, tan proverbiales ellos, dicen que “el pájaro de la tristeza debe volar, por eso, trata de que no haga nido en tu mente”. “Llegué a Calcuta con apenas cinco rupias. Con cuatro compré un sari blanco y unas tiras azules, y la última se la regalé a un mendigo”. La Madre Teresa estaba envuelta en el amor en un sari blanco, el más sencillo de todos, el que vestían las mujeres más pobres de la India, ni costo de teñido llevaba, el blanco símbolo de la pureza y las tres franjas azules en el ruedo en señal de los tres votos realizados: pobreza, obediencia y castidad. Fue una verdadera “entrepreneur” del amor, con cinco mil hermanas distribuidas en 600 misiones, en más de cien países y en sólo cuatro décadas…. “Si hay pobres en la luna, también allí iremos”, rubricaba con su sentido del humor. Trabajaba 20 horas diarias, sin darse cuenta, ejemplo claro del “síndrome del no-cansancio”, el que tienen las personas apasionadas: “para descansar está la eternidad”, decía. Cuando una mujer ricachona con ansias de figurar le extiende un cheque, al ver la cifra, la Madre le pregunta: “- ¿Nada más…?” Sabía que esa donación era parte sobrante, de allí su célebre pensar que “hay que amar hasta que duela. Si te duele es buena señal; si no hay sacrificio, un dejar de disfrutar algo, nunca será verdadera entrega”. Hablaba de la existencia de “las dos Calcutas”, la de los pobres y desposeídos pero también la de quienes aun estando acompañados, se sienten vacíos, en completa soledad. “Nunca prives a nadie de la esperanza, puede ser lo único que una persona posea. Por cada gota de dulzura que alguien da, hay una gota menos de amargura en el mundo”. Hoy más que nunca, tengámosla presente.
Rafael Jijena Sánchez
rafaeljijenasanchez@gmail.com
TRANSPORTE
Hoy llegamos a ser víctimas de un medio que utilizamos para llegar a nuestras fuentes laborales, truncadas por otra maniobra de trabajadores que no contemplan, simplemente responden a un gremio de camioneros inflexibles y patronales maquiavélicas que presionan un gobierno nefasto que solventa este estado de corrupción: nunca se vio agravios desde acciones que siguen corrompiendo a la sociedad, víctima de maniobras que evidencian ilícitos, y la justicia no hace nada. Un gobierno sin poder de castigo permite crecer a los inmorales. Tucumán, sin salida.
Carlos Rubén Ávila
rubenavila20@gmail.com
NOTAS MUSICALES
Mi hijo me planteó una idea que consideré buenísima: con un grupo de amigos fundaron una organización que, ante tantas pálidas y situaciones dramáticas que están soportando los hogares tucumanos, pretende ser una luz de esperanza y un canto a la vida. Por tal motivo, tomando las notas musicales, Do, Re, Mí, Fa, Sol, La, Si , le dieron bases y fundamentos y ya empezaron a trabajar. Do-nación, de Re-medios y perfumes, Mi-os, para Fa-milias que lo Sol-iciten y necesiten. La- campaña es para vos. Está movida me lleva a reflexionar y mirar dentro de mi botiquín o caja de los remedios o heladera; hay un sinnúmero de medicamentos, algunos ya vencidos, recetados y de venta libre, que ya no usaré; ni qué decir de los perfumes, algunos con medio uso y otros todavía con el moño de regalo. ¡Che! ¿Qué nos pasa? Y no digan que no les pasa lo mismo; guardamos medicamentos y hay hermanos que se mueren por no tener dinero para obtenerlos ¡Dale, desocupá las alacenas, que están llenas de tierra, y donalos! Dios te dará más, y a los jóvenes, que pongan a volar su imaginación y... acción, ese es el camino para un futuro mejor.
Francisco Amable Díaz
Pedro G. Sal 1.180
Barrio 20 de Junio
San Miguel de Tucumán
FE DE ERRATAS.
En nuestra edición de ayer se deslizaron cuatro errores. En página 2, donde dice “No hubo ‘grieta’ en el reclamo de justica...” debió decir “Justicia”; en página 15, donde dice “Adiós a un valuarte...” debió decir “baluarte”; en página 17, en la nota sobre el crimen del padre Oscar, donde dice “en su casa de pasaje Hernán Cortez al 3.200” debió decir “Hernán Cortés”; y en página 8 de Tucumanos, en la nota “El premio a las recreaciones más fidedignas”, en el destacado donde dice “se decantó un grupo de fotos técnicamente perfectas, pero que no reflejaban con tanta presición...” debió decir “precisión”. Pedimos disculpas por las erratas.