- Problemas del parque
LA GACETA (11/08) nos hizo saber que el lago San Miguel tiene mal aspecto por la proliferación de las algas que cubren su superficie. Pero en el parque 9 de Julio no sólo hay problemas en el lago, se puede observar además: 1) Deterioro del pavimento, de los senderos y de las veredas peatonales. 2) Escasas especies vegetales y muchas de las existentes parecen estar enfermas o haber llegado al fin de su ciclo de vida. 3) Población ave fauna escasa, tanto en cantidad como en diversidad. 4) Faltan servicios sanitarios para uso de los visitantes. Además antes de que comenzaran las restricciones por la cuarentena, había: a) Contaminación ambiental por los gases de escape de los vehículos , ruido, etc., b) Tránsito vehicular desordenado, y c) Los fines de semana o feriados se parecía a un parque de diversiones. El paseo fue proyectado en el año 1908 por el arquitecto paisajista Charles Thay, respetando el criterio de estar integrado al mundo total de la naturaleza. Le dio prioridad a las especies autóctonas (implantación de lapachos, jacarandas, cedros, nogales, etc.), y según datos históricos fueron plantados 18.000 árboles, 41.000 arbustos decorativos, 1.000 palmeras y otras plantas ornamentales. En el año 1968, el parque fue transferido al municipio de la Capital y el 16/05/1997mediante Decreto del PEN 437, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Desde su inauguración (23/09/1908), aquel grandioso proyecto de paseo público, fue sistemáticamente recortado y degradado, hasta llegar al estado actual (no supera las 200 hectáreas). Del estado de los componentes ornamentales del parque, como las pérgolas, esculturas, fuentes, macetas, etc. mejor ni hablar. Ante esta situación no se entiende como no se tiene una política, planes, programas e inventarios para mantener el parque en condiciones. Además, la educación, la participación, las consultas y el acceso a la información pública, brillan por su ausencia. Es hora de que los miembros del Estado municipal capitalino comprendan que el valor de los espacios verdes abarca y excede lo económico, lo científico, lo histórico y lo social y que son parte ineludible de nuestro diario vivir. Lo que deben hacer es ocuparse para que el parque recupere todo lo que perdió, fundamentalmente su identidad, la que nunca debería haber perdido.
Juan Francisco Segura
- Tejiendo sonrisas
Somos Tejiendo Sonrisas, las tejedoras de Plaza Alberdi. Recurrimos una vez más a este prestigioso medio ya que nos quedamos sin lanas para seguir con nuestra tarea. A pesar de la pandemia y de no poder reunirnos en la plaza, seguimos tejiendo, esperando ansiosas el momento en que se nos autorice a ingresar al Hospital de Niños. El material se ha encarecido mucho. Apelamos a la colaboración de sus lectores con donaciones de lanas de colores. Recibimos restos de madejas, ovillos, lana reciclada... ¡Todo es bienvenido! Tenemos 70 mantas listas, gorros, cuellos, bufandas… Ya pasará esta pesadilla y podremos llevar muchos colores en mantas calentitas a los niños internados. Invitamos a visitar nuestra página Tejiendo Sonrisas en Facebook.
Marta Susana Villafañe
- 108 años de LA GACETA
Por esta prestigiosa columna quiero saludar y felicitar a LA GACETA al haber cumplido sus 108 años de vida junto a su rica trayectoria periodística. Periódico en el que aprendí a leer y escribir, a ser y no ser, a conocer su historia recopilada por Carlos Páez de la Torre (h) con los primeros 80 años de Historia; en síntesis desde 1912 a 1992, con todo lo que ocurrió en el mundo, el país y nuestra provincia y así con ese cotidiano milagro de estar informándonos día a día y en este tiempo a cada instante acompañada con esa eterna magia que tiene el semillero de letras y las imágenes que retratan la verdad sembrando la dicha a muchos discípulos, como dos amigos concepcionenses que colaboraron con la editorial. Me estoy refiriendo de Lucio M. Díaz y de Alberto “El Pelao” Ferronato, quienes estuvieron presentes con su profesión del deporte y la fotografía. Gracias Don Alberto García Hamilton, periodista y fundador de LA GACETA, arriero de ansiedades que se fue dejando tras ella el corazón por un periodismo libre y lleno de libertad. Felicitaciones y salud por muchos años más.
Pedro Castaño
- Cuidemos a nuestros médicos
Los cirujanos pediátricos de Tucumán queremos expresarnos en contra de todo tipo de acto de violencia (física o psicológica), incluso las que se ejercen desde redes sociales o medios de comunicación, tratando de “asesinos” a los médicos que en la búsqueda de realizar un tratamiento o procedimiento quirúrgico no obtienen los resultados esperados ya que la medicina misma no puede garantizar resultados. Nuestra profesión requiere de muchos años de estudio previo a la posibilidad de interactuar con pacientes y requiere de una constante formación académico-científico, para seguir el constante avance de la ciencia. Sin embargo, en la actualidad, pareciera fomentarse una idea general errónea, de que el acto médico quirúrgico debe ser siempre eficaz sino será observado judicialmente. Nos preocupa que la sociedad piense que los médicos van a “matar” cuando lo que pretenden es todo lo contrario. Los médicos no sólo salvan vidas sino que dejan la suya propia en la búsqueda de ese fin. La labor en nuestras guardias de emergencia es de sumo riesgo e implica un estrés que repercute en la salud propia. Somos trabajadores de la salud, somos seres humanos, nos equivocamos, sí, nuestros errores deben ser juzgados, sí, pero el médico de manera permanente trabaja con un delicado equilibrio entre la vida y la muerte, y si eso no se entiende, así como la imposibilidad de asegurar resultados en medicina, entonces tendremos un futuro donde el médico no querrá ejercer por las represalias, lo cual sería gravísimo para nuestra sociedad. Trabajar en un lugar donde se está siendo hostigado o maltratado, es imposible. Nuestro apoyo a todos los médicos del Hospital de Niños que han padecido amenazas de muerte en su función pero aun así, continúan trabajando para garantizar el acceso a la salud de nuestra gente. Cuidemos a nuestros médicos, ayudan a salvar vidas no a quitarlas.
Rosana Bourdette
Sociedad de Cirujanos Pediátricos de Tucumán
- Hacer es el mejor modo de decir
Cuando LA GACETA publicó mi carta el sábado 6 de mayo, tenía la gran esperanza de que por fin todos los afiliados al Subsidio de Salud, personal activo y jubilados y pensionados, se enterarían de la comprometida situación económica financiera del instituto. Pero lo más importante era que las autoridades y dirigentes políticos de la provincia tomaran cartas en el asunto para poner fin a su intervención y posibilitar la definitiva recuperación y regularización institucional de esta importante obra social. De ese modo se la devolvería a sus verdaderos dueños y bajo una administración colegiada, racional y eficiente, según lo establece la ley de su creación. También en la mencionada carta, solicitamos la publicidad de la información relacionada con la gestión de esta intervención, de conformidad a lo establecido por la ley. Todo esto dentro del marco legal vigente en el orden nacional en el que se garantiza el efectivo ejercicio del derecho de acceso a la información pública y promover la participación ciudadana y la transparencia de la gestión pública. Tucumán (una de las cinco provincias con total inacceso a la información pública) como siempre no termina de hacer sus deberes y por ende no se adhirió a la ley 27.275. En esta problemática no suscribimos y estamos de acuerdo con todo lo manifestado por el constitucionalista doctor Iriarte, de conformidad a lo publicado días pasados en LA GACETA, en relación al reclamo de la información solicitada en la Legislatura. Sin perjuicio de lo anterior y respecto al actual funcionamiento del Subsidio, resulta importante recordar la solicitada que se publicó en LA GACETA por el colegio médico de la salud y la Feput, reclamando los honorarios adeudados, ya que los mismos son percibidos en forma tardía lo que conlleva a pagar sus obligaciones con intereses y recargos. Recordamos también que la obra social Subsidio de Salud fue creada en 1969 para el personal activo de la administración pública y jubilados y pensionados, quienes aportamos el 4, 5% de nuestras remuneraciones y haberes previsionales y el gobierno en igual porcentaje para totalizar el 9%, recursos estos que deben ser administrados con autoridad y eficiencia en la prestación de los servicios a sus afiliados. Queremos aclarar nuevamente que el Subsidio les pertenece a los activos del sector público y a los pasivos de la provincia y se debe restablecer su administración colegiada con participación de los sectores activos y pasivos involucrados; y no resulta legítimo que el Gobierno considere a esta obra social como propia, según manifestaciones efectuadas a la prensa por el señor gobernador. Esta obra social fue intervenida injustamente hace más de 28 años por el gobierno de Tucumán en forma arbitraria e ilegal y hasta la fecha no conocemos los verdaderos motivos o razones por mantener semejante atropello institucional. Nos produce una enorme desazón el escaso o nulo interés demostrado por los políticos y funcionarios del Poder Ejecutivo ante el estado actual de esta obra social, silencio este, que puede ser interpretado como una desidia de los propios agentes del Estado y del sector pasivo involucrado. Señor gobernador y/o señor interventor el IPSST cuando una entidad retiene el percibe de sus afiliados las cuotas mensuales y no prestan los servicios de salud a su cargo y que se encuentran preestablecidos ¿cómo podemos denominar esta situación? ¿Sería una estafa sus afiliados? ¿Y/o una irresponsabilidad o indolencia? Por favor, ¿nos pueden aclarar el porqué de esta situación, ante la falta de las principales coberturas médicas? Por último, pedimos el personal activo de la administración pública y a los jubilados y pensionados que no abandonemos nuestra lucha para reconquistar nuestra obra social. Queda para nuestra reflexión y para que piensen y actúen los políticos que: “Hacer es la mejor manera de decir”, pero hacer las cosas bien y por derecha, que es lo que corresponde.
Carlos Núñez
Paraguay 3.282 - San Miguel de Tucumán