- Fanatismo
Una sola persona en el mundo logró centrar la atención de millones de simpatizantes, o no, del fútbol -pasión de multitudes-, y es nuestro Leo Messi, que anunció su deseo de irse del Barcelona. Esta telenovela de final intrigante nos sacó un poco de la mente las tétricas noticias del virus maldito, que con las estadísticas, el barbijo, el lavado de manos, los hisopados, los banderazos y el alcohol en gel ya nos tienen machados. Al ver el fanatismo de los españoles y la idolatría a una persona, comparándonos con nosotros, los escribientes en este espacio que gentilmente nos brinda LA GACETA y que pretendemos imponer nuestras ideas con total fanatismo, creyéndonos dueños de la verdad. Pero no es así, ni uno come vidrio; para eso está la opinión pública, que es inexorable para dar sus veredictos. Por ello a todos los que escriben los leo y por más que no comparta su pensamiento los respeto. Nos viene bien recordar que fanático viene del latín, fanum-templo: que sostiene con excesivo apasionamiento creencias o puntos de vista. Entusiasmado ciegamente. Este saco nos viene bien a todos, pero el disenso es bueno, de lo contrario sería todo aburrido. Por el momento dejemos a los del Barsa con su Messimanía, y nosotros dejemos los banderazos para después. Ya habrá tiempo; de lo contrario, fuimos.
Francisco Amable Díaz
Pedro G. Sal 1.180 Barrio 20 de Junio - San Miguel de Tucumán
- ¿Quién me llevará primero?
Yo soy una persona de 84 años y como tal estoy propensa a que el virus que nos ataca me lleve pronto, pero no lo creo. Espero hace 36 años que se solucione mi situación y nada. Todo comenzó en el año 1973, en que instalé un quiosco para venta de sándwiches, gaseosas, etc. En ese año salió una moratoria para que el que quisiera jubilarse tenía que aportar 30 años. Me presenté en la repartición respectiva para iniciar los trámites del caso; me preguntaron qué vendía, les respondí y dijeron que me correspondía el rubro gastronomía, pero el mismo tenía distintos aportes mensuales: A) con 23 pesos; B y C otros pagos; y D), que elegí, con 93 pesos, para que en el futuro cobrase una buena jubilación. Pero en el negocio me fue mal y tuve que cerrar a los tres años, y cuando comuniqué a la Anses solicité que, al no poder pagar con la letra D, se me permitiese pagar con la A, pero no me aceptaron y debí continuar aportando los 93 pesos porque había firmado así. Para colmo en lugar de 30 años aboné 34 en cuotas de la moratoria y cuando cumplí los pagos entregué a un profesional para que tramite mi jubilación. Firmé un poder que lo autorizaba a cobrar períodos impagos por las demoras que siempre existen. Cuando cobré mi primera jubilación se vinieron abajo mis ilusiones, porque pagué 93 pesos mensuales de moratoria y me pagaron 69 pesos de jubilación. En razón de ello inicié por expediente 1719-T-96 la reconsideración a esa liquidación y que se abone las diferencias del caso. El expediente fue girado a los tribunales locales y su fallo fue favorable a mi petición; no estante ello, el mismo fue enviado a los tribunales nacionales, con resultado similar, y de los reiterados reclamos, la Anses sigue con su negativa porque dice que no es clara mi petición y creo que se encuentra con los expedientes pendientes en la Casa de Gobierno. ¿Cómo es posible que aboné 34 años de moratoria y cobro $ 17.530 y los jubilados de ama de casa igual o más que yo? Creo que es injusto.
Elsa Iris Tessari
Avenida Independencia 122 - San Miguel de Tucumán
- Jushinga y Joshela
Ellos crecieron juntos. Los juegos de niños que compartieron en el pueblo, parecía que en nada podía distinguirlos, pero con el correr de los años, sus vocaciones fueron diferentes. Ellos que corretearon por las calles polvorientas, que pasaron por las aulas de la Escuela Josefa Díaz, ilustraron botines por la misma acera. Joshela escribió una poesía años después y el primer verso decía: “... a cinco se ilustra gritaban y cada uno tenía su clientela”. Por averiguaciones sé que sus familias vivieron en la década de los años 30, cerca de la plaza por la 9 de Julio en diagonal a la casa donde vive hoy Pupasi. Allí Jushinga - José Agustín Paz - que nació en Pampa Mayo, su padre que fue policía, alquiló casi al lado de la casa de Joshela, que nació en Simoca. La poesía continúa: “ Jushinga soñaba con ser sacerdote, así los domingos diría la misa”, en cambio Joshela “soñaba andar en un circo ser un trapecista o tal vez un marino”. Pero la vida los llevó por caminos distintos: José Paz ingresó a los 17 años a la Orden Franciscana, continuó sus estudios en Córdoba y en Paso del Rey e inició después el noviciado y estudios de filosofía y teología. Otro verso dice: “Joshela templo la guitarra, balbuceo unos versos y por los caminos lo ha llevado el tiempo”. Publicó “Poemas para tu silencio” y “Poemas para encontrarnos en el tiempo”, fue poeta, escritor y compositor y se radicó en La Plata. Actuó en radios y emisoras televisivas de Capital Federal. En 2009 su trayectoria y obras musicales fueron declaradas de interés cultural por el H. Senado de la Provincia de Buenos Aires. Viajó por Sudamérica y países europeos. José Agustín Paz o Fray José Agustín Alejandro, nombre asignado por la Orden que celebró su primera misa el 3 de enero de 1954, se graduó después de Licenciado en Teología. Ocupó varios cargos en distintas provincias y hasta fue representante legal del Colegio San Francisco en San Miguel de Tucumán. Quienes los conocimos sostenemos con admiración y respeto sus acciones en bien de la comunidad y de la cultura. Supieron acompañar y transmitir con solidaridad las distintas manifestaciones espirituales. Vocearon, proclamaron y divulgaron como verdaderos hacedores, el conocimiento y las costumbres de muchas generaciones, con un alto sentimiento de amor y sensibilidad, por las formas bellas del lenguaje. Esto que parece una leyenda o tal vez un cuento, reza al final de la poesía, concluye diciendo “lo besa el viento y el cañaveral y sucedió en este pueblo que se llama Simoca y está en Tucumán”. El 7 de este mes se fue Joshela a los 97 años. El 16/08 a los 95 años partió Jushinga. Sólo el recuerdo y el eco de sus voces servirán como ejemplo de estos entrañables amigos.
Augusto Fernández
augusto.fernandez295@gmail.com
- Una tradición invisibilizada
La tradición literaria de Tucumán (los libros publicados) es numerosa e importante. El problema radica en que para que esa tradición exista como tal debe ser leída, discutida, sopesada y puesta en debate público por lectores, libreros, periodistas, críticos no sólo en Tucumán sino, y sobre todo, en el resto de Argentina, Latinoamérica y Europa, sólo para limitarnos a Occidente. Es decir, los innumerables volúmenes escritos desde Tucumán aún no tienen la difusión que se merecen. Por eso hablo de una tradición invisibilizada o ausente en los debates de las tradiciones literarias de Latinoamérica y Europa. Máximo Hernán Mena, investigador de Tucumán, ha contabilizado más de 80 novelas escritas en Tucumán entre 1950 y 2000. Esas novelas están en los anaqueles de algunas bibliotecas pero no están en los debates públicos, mesas paneles, programas de literatura de las universidades argentinas, latinoamericanas y europeas; no están en las escuelas públicas y privadas de Argentina, Latinoamérica y Europa. Esas novelas no forman parte de la tradición novelística occidental, salvo algunas excepciones. Algo similar podría decirse de los cuentos y poemas escritos desde Tucumán. No forman parte de la tradición cuentística y poética occidental, salvo excepciones. Aunque nos pese, la tradición literaria de Tucumán es invisibilizada en el resto de Argentina, Latinoamérica y Europa. No basta con que existan los volúmenes impresos. Necesitamos la difusión en ámbitos privados y estatales en Argentina, Latinoamérica y Europa.
Fabián Soberón
- Satélite argentino
Inmersos en los más variados problemas recibimos la noticia de que se ha concretado el lanzamiento de un nuevo satélite que, según información periodística, es íntegramente de diseño y fabricación nacional. A pesar de todos los pesares, no obstante la grieta, el desconcierto, la inflación, la pandemia y todas las siete plagas que podamos imaginarnos, no caben dudas de que esta noticia no puede menos que celebrarse con todo alborozo, con bombos y platillos, con gran orgullo y cuanto sentimiento positivo sea posible. Con modestia invito a todos a elevar un pensamiento expresando: ¡Por Argentina: salud! En su edición del 31/08 de LA GACETA aparece la nota dando cuenta de este importante suceso. Allí se consigna que el nuevo satélite tiene la capacidad de obtener 225 imágenes, mas no se aclara a qué unidad se refiere. He consultado en el sitio https://www.ambito.com donde se informa que son 225 fotografías por día. Como expresa la canción Repican las Campanas : ¡din din don, din, din, don, vamos a cantar, la alegría de este día hay que festejar!
Eduardo Nieto
- Arbolado
Haciendo referencia a las cartas “Día del árbol” y “Pájaro sin hogar” del domingo, expreso mi acuerdo con lo manifestado en ellas. Es inconcebible que en Tucumán, con su clima tan cálido y húmedo, no esté arbolado en su totalidad, por los beneficios que ello trae. Considero esto como una evidencia más de la falta de atención a las cuestiones de bien común por parte de nuestros políticos, desde hace ya bastante tiempo.
Esteban Ricardo Sanz