LOS POBRES Y LOS POLÍTICOS
Inmediatamente a mi carta del 16/12 “Los pobres y los políticos”, telefónicamente recibí adhesiones y la denuncia de una jubilada que textualmente me contó: “ayer a las diez de la mañana y en compañía de mi hija en la esquina de calles San Martín y Maipú nos llamó la atención ver a una niña de unos siete años parada en la vereda, cuidando siete cajas de cartón ligeramente envueltas en papel y con una misma leyenda manuscrita que decía ‘una ayuda por favor para comer’ y la tapa superior agujereadas, evidentemente para introducir dinero. Intrigada, esperé unos minutos porque presentía que una persona mayor la ‘manejaba’ y llegó un hombre de unos treinta años acompañado por otros menores y les repartió las cajas, indicándoles los lugares donde tenían que pedir la limosna. Indignada porque estaba siendo testigo de un delito y porque una persona mayor utilizaba a menores, me acerqué a dos policías uniformados que estaban en esa esquina; les denuncié este abuso de menores y uno de ellos me contestó: ‘no podemos hacer nada, tenemos las manos atadas’ “. Me pidió esta señora que denuncie en LA GACETA y con esta carta lo estoy haciendo. El sábado 19 fui al centro y constaté que en calle Maipú al 100, peatonal Mendoza al 700, 25 de Mayo al 200 y al 100 estaban posiblemente los mismos menores de ambos sexos, ninguno mayor de 7 años, sentados en el piso de la vereda, apoyando la espalda en la pared, cada uno con una caja de cartón similar a las antes mencionadas, forradas con un mismo papel, el mismo agujero para introducir dinero y la misma leyenda escrita por una misma persona, “una ayuda por favor, para comer”. El que estaba en 25 de Mayo al 100 tenía 5/ 6 años, pobremente vestido, comía una tortilla que tal vez alguien que desayunaba en uno de los bares cercanos se la convidó. Esta criatura estaba a no más de 40 metros de la Casa de Gobierno, lugar siempre con muchos policías uniformados en la vía pública de custodia. Además, la calle 25 de Mayo permanentemente es transitada por autoridades y policías que, al igual que yo, tienen que haber visto ese triste espectáculo y sin dudas algunas advirtieron que esas pobres criaturas estaban eran usadas dolosamente por un mayor. Reiterando párrafos de mi carta del día 16, los únicos culpables y responsables del estado harto lamentable de pobreza en la provincia son los políticos de todos los partidos que trabajan fabricando pobres a quienes en vísperas de elecciones engañan con falsas promesas para obtener su voto.
Ángel Ricardo Salguero
salgueroricardoangel@gmail.com
ESTADÍSTICAS
Cada publicación estadística, en especial del Indec, y sobre todo referente al IPC, me recuerda a Samuel L. Clemens, más conocido por su seudónimo Mark Twain, escritor y humorista estadounidense, que dijo: "Hay tres tipos de mentiras: mentiras; malditas mentiras y estadísticas"; y a Darrell Huff, escritor estadounidense, autor del libro “How to Lie with Statistics” (“Cómo mentir con estadísticas”, de 1954), el libro de estadística más vendido de la segunda mitad del siglo XX. Mi teléfono fijo (con internet) pasó de $ 1.319,46 en diciembre de 2019, subiendo todos los meses hasta $ 2.811 en dDiciembre de 2020. El cable pasó de $ 1.590 a $ 2.190 (más de un 37% de aumento). Téngase en cuenta el aumento del CISI (45%,que pasó de bimestral a mensual, con 13 facturas, ¿será por la pandemia?); Inmobiliario (35%), patentes (35%). De los alimentos, ni hablar. De la carne, ni acordarse. De los medicamentos, sólo basta ver la TV. Hay un antiácido de venta libre que en marzo estaba en $ 100 hoy está en $ 140. Otro medicamento que el 18/03/20 costaba $ 5.885,20, hoy 17/12/20 cuesta $ 8.436,32. El defensor del Gobierno (perdón, perdón, del Pueblo) ¿no se enteró de que en Tucumán se abona más de agua que de gas? El silencio de los dirigentes gremiales eternos no me sorprende. Total, tienen dos o tres cargos públicos. Sí resulta contradictoria su postura con las que tenían entre 2016-2019. ¿Y la cláusula gatillo? ¿Y las paritarias? ¿Y los paros? ¿Y los cortes de rutas? ¿Y los del centro? ¿Y las piedras al Congreso? Sin embargo, hay gremios privilegiados que obtuvieron espectaculares bonos para fin de año y paritarias superiores a la mentirosa inflación.
Héctor Francisco
hectorjesusfrancisco@gmail.com
ADIÓS, MERCEDES CHENAUT
Carlos Duguech me lo acaba de contar, y todavía no puedo creerlo. Mercedes Chenaut se nos ha ido. La gran escritora y poeta se ha ido físicamente, pero su legado y su memoria siempre vivirán entre nosotros. Siempre la recordaré evocando al maestro Borges, de quien era apasionada admiradora y estudiosa. Siempre conservaré sus libros. Siempre recordaré sus charlas, junto a Carlos Duguech, en el programa Paz en el Mundo de Radio Universidad; yo en Miami, donde vivo; ellos en Tucumán. Hablábamos de temas del momento con un continente de por medio, pero estábamos muy juntos en nuestras ideas solidarias, en nuestra batalla por la paz y la justicia, en nuestra hermandad como seres humanos, en nuestra amistad que salvaba cualquier distancia. Mercedes se ha ido, pero para mí siempre estará viva. Escucho su voz, cálida y grata; leo su obra, y en cualquier dimensión en que se encuentre le envío un fuerte abrazo y le digo que la admiro y la quiero mucho. ¡Hasta siempre, Mercedes!
Andrés Hernández Alende
Escritor y periodista
Miami, Florida, USA
alende@aol.com
TRES FACTORES
Hace tiempo que los tucumanos padecemos de la falta del suministro esencial para la vida como es el agua, y lo padecemos de manera ilógica porque, a Dios gracias, agua hay, lo que no hay son tres factores fundamentales: infraestructura, voluntad política y conciencia social. Pondré de ejemplo a la comunidad del Cadillal por su cercanía a la reserva de agua más importante donde se nutre a gran parte de la población provincial; hace tiempo que sufren la falta de agua potable por carecer de obras que faciliten el traslado, a pesar del gran crecimiento poblacional y turístico. Si le aplicamos la lógica es ilógico pero es la realidad, la falta de infraestructura está a la vista. Este gran problema que perjudica a todos no es nuevo; data desde hace mucho tiempo y carece de voluntad política su recuperación. Me parece que el Estado debe mirar que los usuarios pagan por un servicio que no reciben y para colmo de males, de pésima calidad. Hay un responsable, de procedencia extranjera, de nombre SAT, que debe invertir sin olvidar que percibe fondos y subsidios provinciales para el progreso estructural; el Estado debe controlar y garantizar que se inviertan en lo que falta porque hasta hoy poco y nada puede verse. Lo más preocupante es la conciencia social; los tucumanos a pesar de la falta de agua no somos concientes mientras haya agua en el grifo. Todavía podemos observar el derroche innecesario -y no me excluyo-; tenemos una tremenda incultura del tema en muchos actos cotidianos en relación a la protección de este insumo necesario natural. Cuando nos bañamos, cuando nos lavamos las manos, los dientes, lavamos el auto, los porteros de edificios mojando las veredas; regamos la calle. Todo lo que nombré tiene una suerte de necesidad menos la última frase: ¿regamos la calle? Algo que a esta altura, donde se evidencia la emergencia hídrica provincial, todavía pasa en Tucumán a la vista de todos.
Williams Fanlo
willyucr@gmail.com
ORGULLO
Definición: primera acepción: “exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los méritos propios, por los cuales la persona se cree superior a los demás”. Segunda acepción: “sentimiento de satisfacción hacia algo propio o cercano a uno, que se considera meritorio”. Al respecto, este diario publicó el 30/11 una encuesta en donde el 64 % de los tucumanos dicen que se sienten orgullosos de serlo. Y anteriormente otra del 28/11, donde un 44 % afirma que se iría del país por las razones obvias que todos conocemos. Con el convencimiento de no figurar en ninguna de las dos opciones, podemos hacer un par de consideraciones pertinentes. Como tucumanos, podríamos tener motivos de enorgullecimiento en la posesión de importantes estructuras edilicias: malas noticias… no tenemos un estadio único en donde podamos celebrar encuentros importantes de fútbol o de rugby, como Salta o Santiago del Estero; mucho menos tenemos un autódromo de nivel internacional que permita competencias relevantes en esta disciplina, como también lo tiene la hermana provincia santiagueña. Las bellezas naturales que podrían atraer el turismo mundial tampoco nos permiten inflar el pecho, cuando nuestro principal destino tafinisto está plagado de problemas, con usurpaciones varias, vacío de poder, deficiencia de servicios básicos y con el anterior jefe municipal y el actual con serios problemas judiciales, entre otras cuestiones. El resto de los destinos no escapa de la misma problemática, a diferencia de Salta y Mendoza, por ejemplo, que cuentan con una abundante oferta turística todo el año. Para redondear el comentario, basta decir que nuestro principal paseo público, la plaza Independencia, está cerrado… ¡por refacciones! Todo el concepto se reafirma con otra reciente encuesta que coloca a la capital provincial como uno de los peores lugares para vivir del país, en cuanto a calidad de vida. La diaria queja ciudadana en esta sección, de la montaña de problemas que no solucionan nuestros dirigentes, huelga de mayores comentarios. Quizás quede el consuelo de saber que la calidad humana de los tucumanos está por encima de la del resto de los argentinos: error… los lapidarios informes referidos a los acoples, de Federico van Mameren, hablan muy mal de los principios éticos y morales que rigen la conducta cívica de cientos de miles de comprovincianos que, sumidos en un repugnante clientelismo electoral, avalan, elección tras elección, gobiernos desastrosos. El último consuelo para nuestra autoestima podrían ser los escasos logros deportivos provinciales conseguidos, o quizás nuestro ríquisimo patrimonio histórico y cultural… demasiado poco para una provincia que supo ser el centro neurálgico de la región. Entonces ¿cuál sería el motivo de orgullo de más de la mitad de los tucumanos? ¿Tan diferente puede ser la percepción de la misma realidad que vivimos todos? ¿O será qué muchos ya naturalizaron el desastre que hace años nos rodea? Parafraseando el dicho, podemos afirmar entonces que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Con respecto a los encuestados que quieren abandonar nuestra querida tierra, fundamentalmente jóvenes con buena formación educativa y profesional, según la encuesta, les decimos que la refundación de este Tucumán, quebrado moral, económica y socialmente, estará en manos de los más capaces y decididos… y no en las de los resignados y mediocres.
Ricardo A. Rearte
Pasaje Díaz Vélez 66
Monteros