Libertad de expresión
Me dirijo usted y por su intermedio a los miembros del directorio y demás responsables de LA GACETA S.A., a fin de ejercer mi derecho constitucional de réplica (art. 14.1. CADH y art. 75 inc. 22 CN) ante V/ publicaciones en diario papel del día 06/12/ 20 titulada “Una denuncia penal pone en riesgo la libertad de prensa", del 13/12/20 titulada “Una amenaza para el periodismo profesional" y la digital del 14/12/20 titulada “Adepa manifestó su preocupación por la demanda contra Irene Benito", en las que de modo directo o inequívoco se alude a la denuncia formulada por el suscrito en fecha 19/11/20 y que registra ingreso en el sistema del MPF el 20/11/20, que dio origen a la causa caratulada “Benito, Giselle Irene y otro S/defraudación Art. 173 Víct. Colegio de Abogados de Tucuman“ Expte. N° 55189/2020 que tramita por ante la Fiscalía Conclusional de Instrucción Especializada en Delitos Complejos de los tribunales ordinarios de esta ciudad. En tal sentido, expreso que dichas publicaciones resultan engañosas para la opinión pública y difamatorias para el suscrito en cuatro refieren que mi citada denuncia penal contra Giselle Irene Benito y Francisco García Posse afecta o tiende a afectar la libertad de expresión y/o prensa, cuando ello es absolutamente falso. Tal como surge de dicha denuncia y documentación adjunta, que acompaño, la misma versa sobre la extracción de $ 30.000 (treinta mil pesos) de la cuenta “fondos a rendir“ del Colegio de Abogados de Tucumán por parte de Giselle Irene Benito, según recibo suscrito por ella de fecha 03/12/2015, como anticipo para la elaboración de un libro de estilo forense que debía presentarse en el año 2016 para la conmemoración del bicentenario de nuestra independencia y que no había ingresado al citado colegio profesional hasta el 19/11/2020 en que se presentó la denuncia, según Informaron por escrito su Secret. Adm. Jorge Ludueña el 17/11/20 y su Prosecretario Dr. Pablo Cifre el 19/11/20. Incluso el comprobante fiscal fue recién emitido por Giselle Irene Benito en el año 2019 a pedido de la actual tesorera que no pertenece al espacio político del oficialismo histórico que condujo por décadas el Colegio de Abogados de Tucumán, y al que pertenece el ex Presidente Dr. F. García Posse. Lo adjunto. El resto de la denuncia tiende a señalar un posible móvil, contexto o motivación del maniobra que perjudicaría económicamente al Colegio de Abogados de Tucumán, y que pareciera ser el otorgamiento de beneficios económicos a cambio de las operaciones de prensa realizadas por Giselle I. Benito en V/diario a favor del grupo que parecieran integrar los denunciados junto a los dres. Enrique Pedicone y Arnaldo Ahumada, al menos, en las que se buscaría engañar organizadamente a la opinión pública para ejercer presión sobre la independencia de los integrantes del Poder Judicial y así favorecer la obtención de pronunciamientos favorables a sus intereses, lo que en definitiva deberá ser establecido por la justicia, no pudiendo Uds. establecer a priori la inexistencia de delito alguno como lo presente V/editorial del 13/12/20. Por otro lado, y al margen de la cuestión judicial, cabe reiterar que además de los $ 30.000 por el libro que no aparece, Giselle I. Benito percibió más de medio cuarto de millón de pesos del mismo Colegio desde el 2015, por el dictado de cursos, por lo que resulta evidente a la luz de los arts . 1, 2, 7, 25, 28, 29, 35 y cc. del Código de Ética de Fopea, la falta de ética de Giselle I. Benito de intervenir periodísticamente en relación a personas de las que recibe dinero, tal como le les fuera indicado a Uds. en nota del 18/11/20. Pido que se publique la presente en orden a aclarar la información engañosa y dañina que se viene difundiendo. Dejo constancia que ustedes no han respetado mi derecho de réplica ante mi nota del 18/11/20 presentada en V/sede de Mendoza 654 de esta ciudad ante escribana pública, y correo de electrónico del 06/12/20 remitido a lagacetabsas@lagaceta.com.ar, por lo que de no hacérselo ante la presente me veré obligado accionar judicialmente en su contra.
Alfredo Falú
DNI 24.340.734
Matrícula Profesional 3.995
N. de la R.: LA GACETA no publicó informaciones inexactas o agraviantes en contra del denunciante. Las publicaciones se refirieron a su denuncia e imputaciones criminales en contra de la periodista Irene Benito y del ex presidente del Colegio de Abogados, Francisco García Posse, como asimismo, a las presentaciones que hicieron los denunciados ante la Fiscalía interviniente. LA GACETA considera que las imputaciones de atentado, intimidación y coacción no configuran delitos criminales, sino cuestionamientos del denunciante contra informaciones, opiniones y comentarios críticos que se publicaron en el diario en ejercicio legítimo de la libertad de prensa. Por otra parte, la contratación de Irene Benito por los Colegios de Abogados de Tucumán y del Sur no fue un delito criminal; los detalles de la misma (pagos, entrega de libro, etc.), constan en la documentación aportada a la Fiscalía por los denunciados y por las autoridades de dichas instituciones. Cabe aclarar que el trabajo docente que tuvo como corolario el texto de estilo no viola una cuestión ética. El libro fue entregado y está en manos del Colegio de Abogados, que puede decidir publicarlo o no. Por último, LA GACETA y sus periodistas continuarán ejerciendo con libertad, profesionalismo y responsabilidad su derecho a informar. Respecto a la presentación del denunciante y las imputaciones criminales, deberá estarse a lo que en definitiva resuelva la Justicia.
El periodismo y el rol ciudadano
Se suele decir en el imaginario popular que el periodismo es el cuarto poder en nuestros Estados modernos y republicanos, pero realmente ¿somos conscientes de la importancia que tiene este en nuestra vida cotidiana, en la construcción de una sociedad mejor, o en la defensa de las instituciones? En Tucumán tenemos la suerte de contar, todavía, con un periodismo que investiga, molesta, pregunta y que no se vende. LA GACETA representa un gran escollo para que en la provincia nadie pueda concentrar en sus manos la suma del poder público. Citando al periodista, Alvaro Aurane, cuando manifiesta que: “este es el jardín de la república porque es el jardín del periodismo”, queda claro que es, sin duda, este el motivo por el que estas tierras aún no están perdidas. Provincias como las de Chaco, Formosa y Santiago del Estero no corrieron la misma suerte y nos llevan la delantera en el proceso de decadencia social. En mi opinión, poco valoramos a los periodistas independientes que se encuentran hoy dando batalla contra la impunidad, la corrupción, y que dejan en evidencia a la clase dirigente; cada vez más cómoda con la realidad que construyeron. Poco dimensionamos el peligro que corren estos trabajadores cuando denuncian al poder y a sus artilugios más espurios. Son héroes. Héroes que nos muestran el camino hacia la hazaña. Gesta de algún día cambiar este sistema de mañas y mañeros, de trampas y tramposos. El periodismo libre no alcanza. De un momento a otro, pareciera ser que nos dormimos como sociedad y le permitimos, por ejemplo: un tercer mandato (anticonstitucional) a un personaje nefasto de nuestra historia, como lo es el ex gobernador José Alperovich; esto fue una muestra de complicidad gigantesca por nuestra parte, que contribuyó a la degradación institucional de Tucumán. Porque no existe reelección indefinida en las provincias que tienen una sociedad intermedia firme, conformada por ONG y empresarios que le marcan la cancha al poder político, como pasa en: Mendoza, Santa Fe, Córdoba y en la ciudad de Buenos Aires. Además vivimos en un encadenamiento de escándalos constantes, afrontándolos de manera natural y casi habiendo ya perdido la capacidad de asombro. Los audios del Dr. Pedicone exponiendo al Dr. Leiva; los asesinatos de Ana Dominé, Abigaíl Riquel y Paola Tacacho son algunos de los cientos que vivimos durante este año de pandemia. Un 2020 tan pero tan turbulento que se asemeja a las sacudidas de mamá cuando nos dormíamos para ir a la escuela. Abramos los ojos. Basta de siesta, tucumanos y tucumanas. Esto no da para más. Tomemos conciencia de la fuerza que tenemos como sociedad. Tomemos conciencia de que el poder lo tenemos nosotros. Seamos protagonistas. Nos hagamos cargo, como ciudadanos, y acompañemos a los y a las valientes periodistas que durante nuestro adormecimiento dieron la cara y nos pongamos nosotros al frente de la batalla. Desde mi humilde posición de joven estudiante de la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán, les pido a los empresarios y a las distintas organizaciones intermedias que se junten, reclamen, denuncien y pongan un freno al desastre institucional en el que vivimos, que tarde o temprano salpica a todos los sectores. Les pido a los tucumanos que reaccionemos, participemos y nos involucremos; que peleemos por lo que es nuestro, que no permitamos nunca más la injusticia ni los privilegios para unos cuantos. Nos despertemos y apostemos por Tucumán porque no todo está perdido; yo vengo a ofrecer mi corazón.
Mauricio Mahtuk
mauriciomahtuk@gmail.com
Como Favaloro
Escribió el Dr. Favaloro: “Es indudable que ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o la larga te lo hacen pagar”. Mi amigo, el contador Juan Andrés Guzmán, ganó por concurso privado su cargo de gerente en una institución no estatal. Recibió la documentación contable con saldo negativo en enero de 1990 y en diez años la transformó con un crecimiento constante avalado por un síndico auditor. En el año 2001 una autoridad de renombre le solicitó que le transfiera U$S 3 millones. con el solo argumento de que lo necesitaba y como se opuso a participar de ese escamoteo solapado, sin resolución administrativa avalatoria, se inició una persecución personal de inmediato. Le enviaron un auditor que tenía su firma dada de baja, una intervención que no solo autorizó la entrega de ese dinero sino que vació los plazos fijos, créditos y propiedades. Vapuleado ante superiores, empleados y medios de prensa. Le iniciaron juicio de todo tipo hasta por las tareas que no realizaba, en el año 2008 la Justicia Federal falló en su favor y en el mes de mayo de 2011 fue sobreseido definitivamente; no obstante fue dejado cesante sin causa. La entidad que agrupa a estos profesionales, siempre en silencio. A continuar con otro juicio del año 2001, en el mes de abril de 2019 la misma Justicia nuevamente falló a su favor. En esta oportunidad me dijo: “Tengo que reclamar los salarios que me adeudan, me gustaría llegar a un arreglo con la institución que le dio un título superior a mis cinco hijos”. Sabía que no lo iban a atender, era una vana ilusión. En efecto, ninguna respuesta a sus pedidos de audiencia e inició juicio por sus justos reclamos. El 15 de noviembre sus familiares y amigos lloramos su inesperado fallecimiento. Es justo que se sancione a quienes cometieron delitos pero las personas honorables deben ser reivindicadas. No tuvo mi amigo un superior que ponga sus dos manos en el fuego, por eso tengo asco de vivir rodeado de hombres que conocen lo que escribo y hablan de una vergüenza menos y una libertad mayor. Concluye el Dr. Favaloro: “Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata” ¿Faltó el tiro en la sien y la carta póstuma para conocer esta verdad? Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Roberto Albornoz
romial48@gmail.com