Tomando como referencia lo vertido por la periodista Magena Valentié en su pregunta"¿a qué escuelas nos estamos refiriendo?", en la ediciòn del 07/04, comparto su opinión respecto a: estado actual de los edificios, cuyo abandono fue de tal magnitud que hoy algunos están "funcionando" sin baños ni provisión de agua mínimamente aceptable. Otros, además, tienen aulas y espacios destinados a cocina (escuelas donde debiera funcionar el comedor) o a sala de docentes, o a aulas, clausurados debido a techos rotos, excrementos de ratas, murciélagos, etc. El ministro Lichtmajer insiste en que "la escuela es un lugar muy seguro". ¿A casi dos meses de haberse habilitado las mismas y funcionando en esas condiciones, seguirán así todo el año?. El pretendido Protocolo provincial brilla por su ausencia; la capacitación para directivos que les permita sobrellevar y activar modos para realizar una mejora a nivel institucional, también. Los gremios docentes miran para otro lado; la vacunación no podría ir más lenta; un Ministerio que demuestra que tiene anteojeras; y un Gobierno provincial que trata de seguir aggiornando la realidad. Realidad aplastante que provoca no pocas situaciones de conflicto interno en las escuelas, a tal punto que la falta de criterio y de preparación para organizar burbujas, horarios escolares o carga docente, están haciendo implosión en no pocas comunidades educativas. Coincido con la periodista en que el reclamo docente por la presencialidad es la falta de seguridad en general que se vive en muchas escuelas, respecto de condiciones mínimas de higiene para desarrollar una actividad educativa de calidad.
Hilda Cristina Ponce
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