La difícil situación generada por contagios y falta de vacunas que vivimos, me lleva a recordar que en mi carta del 22 de febrero pasado, expresé las razones por las cuales las personas que robaron vacunas en los vacunatorios VIP, son criminales. Para que podamos avanzar como una sociedad civilizada, justa y republicana, es menester tener muy buena memoria y actuar en consecuencia. Por eso digo que, así como los militares fueron juzgados y condenados durante el Gobierno democrático de Alfonsín, y algunos funcionarios ladrones fueron acusados en los gobiernos de Cristina y Macri, los ciudadanos debemos exigir que los criminales de los vacunatorios VIP (los vacunados y los que facilitaron la vacunación) sean juzgados y condenados, en este u otro gobierno. No bregar por esto es “hacer la vista gorda, no querer ver esos brutales crímenes (brutales por el contexto de la pandemia) y quedarnos a mitad de camino. Todo crimen es condenable, especialmente los de los vacunatorios VIP, a los que quisieron hacerlos pasar como un “adelantarse en la fila”. Robar las vacunas en los vacunatorios VIP significó condenar a muerte a alguien desconocido que debía ser vacunado, ya sea personal de la salud o persona de alto riesgo. Quien robó una vacuna, en el contexto de esta pandemia, actuó bajo la siguiente premisa: “Robo una vacuna, me salvo yo y morirá alguien que no sé quién es”. Y para mayor indignación, varios se vacunaron haciendo una “V” con sus dedos que, a los ojos de mucha gente, particularmente los sufridos parientes de los muertos por covid, significó la insultante V de “Viveza criolla”. Como las vacunas que se robaron fueron muchas, el accionar de estos criminales es equivalente a tirar una bomba en medio de la población civil matando a muchos inocentes indefensos. Exhorto a mis compatriotas a no olvidar estos crímenes y bregar para que los responsables -cuyos nombres y apellidos se conocen- sean juzgados y condenados con las reglas de la democracia republicana. Dar continuidad a estas rendiciones de cuentas de los gobernantes de turno, es fundamental para lograr la sociedad que nuestros hijos y nietos se merecen.
Rodolfo Gerardo Ezquer
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