Con un pico incontrolable de contagios y muertes por Covid-19, me pregunto, ¿qué pensarán aquellos acomodados que se creyeron pícaros en “adelantarse en la fila” de los que esperaban pacientemente y ansiosamente la vacuna salvadora? A esta altura ya no me pregunto cómo se sienten, pues es evidente que están felices porque sus trampas, acomodos o militancia les permitieron protegerse de esta peste. Lástima que fue a costa de muchos que no cumplieron con esas condiciones, son tan ciudadanos como ellos, más necesitados y sin dudas más honestos. El país está pasando por una crisis global sin precedentes y tenemos este tipo de gente que claramente no entendió en qué consiste ayudar al país. Es muy preocupante que el futuro del país quede en manos de estos jóvenes que se consideran pícaros, y buscan beneficios a cualquier precio. Por suerte se sacaron fotos y filmaron para que la historia los identifique como esos pícaros que se salvaron a costa de condenar a muchos.

Juan Carlos Díaz Ricci

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