¿De verdad es necesario seguir dilapidando el dinero del erario público en pautas publicitarias que nadie ve y nadie cree, por ser vacías de contenido y no tener un correlato con la realidad? ¿De verdad es necesario seguir adelante con unas PASO en este contexto, cuando faltan recursos de todo tipo, amparándose o escudándose en ser los defensores de la república y la representación del pueblo? ¿De verdad es necesario seguir votando cada dos años para que todo siga igual y las caras que se suceden sean siempre las mismas, y mucho peor que eso, con los mismos nefastos resultados? ¿De verdad es necesario seguir escuchando mentiras a diario, del estilo como que: “nos están cuidando” o “que están construyendo futuro”? ¿De verdad es necesario seguir denigrando y humillando a la gente, con el pretexto de entregar un bono solidario o ayuda social de $5.000, justo días antes de la contienda electoral? ¿De verdad es necesario seguir sosteniendo un sistema electoral poco serio, con postulaciones testimoniales a diestra y siniestra, cuando está más que claro que el único fin u objetivo de todo esto es no perder el cargo, el padrinazgo, o sueldito (sueldazo) conseguido? No. Seguramente nada de esto es necesario. Por sentido común primero y porque además, como pueblo, nos merecemos mucho más de lo que la clase dirigente nos viene entregando desde hace tantos años. Para graficar solamente con un ejemplo de cómo se dilapidan recursos económicos en esta fiesta electoral exclusiva y selecta, déjenme comentarles que ya hay escuelas públicas que a muy poco de volver a la presencialidad, tuvieron que comenzar a suspender las clases por falta de personal de servicio, en donde, paradójicamente, las mismas autoridades aducen falta de recursos económicos para afrontar este tipo de gastos; y en muchos casos, los padres son quienes deben colaborar con elementos de limpieza, para mantener mínimamente un aseo digno en las instituciones educativas. Insólito, injustificable y lacerante por donde se lo mire. La política, ejercida por politiqueros, invirtiendo las prioridades y poniendo al mundo patas para arriba, una vez más. A pesar de todo ello, estoy convencido de que no tenemos que bajar los brazos, y dejar que los ambiciosos, inoperantes e inescrupulosos de siempre nos sigan robando sueños, presente y oportunidades. Participar, involucrarse y exigir explicaciones, parecen ser las claves para no seguir retrocediendo.

Andrés Sanfilippo

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