Vanguardia: En la voz francesa avant-garde, es un término de origen militar, usado para referirse a la parte más adelantada de un ejército. También se la utiliza para denominar a los visionarios, los que rompen filas, los que creen que el futuro depende de su accionar. Estos sujetos son valientes, aguerridos, impulsan y sostienen, impactan, contagian su pasión, fundamentan su misión, lo dejan todo en la batalla. Nosotros, igual, pero en nuestra aula, en este lugar que elegimos día a día, una y otra vez. El año pasado libramos una batalla humanitaria arbitraria y sorpresiva. Salimos al frente a darle pelea a un nuevo mundo que estaba frente a nosotros, pero en una pantalla; y a través de ella, la necesidad de enseñar, llegar, de transmitir, de responder y acompañar. Parecía que nada era suficiente, pero seguíamos. Como toda batalla, algunos no llegaron, otros aún hoy conviven con secuelas, y va nuestro sentido homenaje a ellos, y a los nuestros, a los de al lado, al de cerquita. Y así llegó el tan ansiado 2021, cargado de expectativas y miedos, pero como buenos vanguardistas, volvimos a la primera fila a enfrentar lo que teníamos por delante, un nuevo ciclo lectivo (así le llamamos nosotros). Nuestros estudiantes nos miraban, primero de lejos, uno separado del otro, por el bendito metro y medio, y nosotros apostados frente a ellos, con barbijo, máscara, alcohol y distancia. Una distancia que fuimos acortando, que superamos para llegar al centro de nuestro objetivo primario… educar sin límites. Esta batalla la libramos todos. Los estudiantes, los padres, las instituciones y nosotros. Todos tenemos nuestras razones para pensar que lo dimos todo y más. Esta batalla nos desafió con límites impensados. Por nuestras venas cruzaron y cruzan sentimientos de frustración, desilusión, bronca, tristeza, de saber que no podemos volver el tiempo atrás, que nuestra historia se quebró en el 2020. Pero nos sostiene la convicción de que todo es aprendizaje y que debemos seguir, porque mientras haya aulas, estaremos nosotros frente a ellas. Créannos que es así y así lo sentimos. Créannos que aún seguimos de pie frente a sus hijos. Créannos que estamos más glorificados que nunca, y que así seguiremos, por los suyos, por los nuestros, y por nuestra misión… la de educar para sembrar futuro.
Laura Conde
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