Carlos Oardi - Daniel Coronel
LG DEPORTIVA
La mamá que alentó a sus compañeras desde la tribuna
Historias de vida en el fútbol femenino hay varias. El 26 de agosto nació, por cesárea, Francesca Isabelle Santillán con 3.950 kilos y 50 centímetros de altura. Es hija de María Soledad Campos. A la mamá le dicen “Sol”, es defensora y juega habitualmente de lateral derecho en Atlético Blanco. Mientras le da de alimentar a su bebé, dialogó con LG Deportiva. “Estamos todos muy babosos. Es la primera. Desde los cuatro meses tuve que hacer reposo por un problemita en el embarazo. Hoy, gracias a Dios estamos muy bien las dos”, comentó. María Soledad juega en el club desde hace seis años, pero esta vez le tocó vivir desde afuera la consagración de sus compañeras. “No veo la hora de recuperarme muy bien para volver a entrenarme y jugar. Ese uno de mis objetivos, pero también me queda un final (fisiología) para ser profesora de educación física”, relata quien también trabaja “Programa Cuadrante de Patrulla” de la policía.
Hace unos meses, cuando volvió de Córdoba, se enteró que estaba embarazada. Eso la llevó a dejar la actividad física a los cuatro meses de gestación, debido a que tuvo que hacer reposo por un problema en el embarazo. “Ser madre es lo más hermoso que me pudo pasar. Con mi hija en brazos siento que no me falta nada. Cada vez que la miro me enamora más. Estoy esperando recuperarme así salimos juntas a disfrutar de lo lindo que es el fútbol”, señaló “Sol”, que confiesa esperar la propuesta de casamiento de su novio Luis Santillán. Campos recuerda con alegría los sueños que trajo desde su Graneros natal. “ Vine a estudiar educación física. Me quedé a vivir acá. Y ahí comencé a trabajar para pagarme mis estudios, el alquiler y los demás gastos”, admitió, aún con Francesca en brazos.
La capitana defiende los colores de Atlético en todos lados
Yanina Ledesma tiene una gran pasión por el fútbol. Desde hace varios años que lo practica y esa pasión la llevó a convertirse en la capitana de Atlético, equipo que logro clasificarse a Copa Federal. “La historia de mi vida es más o menos un revuelo, pero estoy muy feliz con este presente en todos los aspectos”, señala Ledesma.
Alejada de su familia directa (su mamá y sus siete hermanos viven en Buenos Aires) ella se crió con sus abuelos maternos, bien cerca de la cancha de Unión Aconquija. Puede que allí haya comenzado su relación con el fútbol. “Hace siete años y medio que estoy en pareja con María Camila Lastra, juntas tenemos dos hijos: Juliana de 12 años -que es hija de mi pareja- y Benicio de 4 años, por quien estamos atravesando el proceso de adopción desde hace dos años”, comentó “Yani”.
A pesar que sus abuelos maternos ya fallecieron, ella continúa viviendo en la casa donde se crió y donde pateó las primeras pelotas. “Amo jugar al fútbol. Ya que no sólo lo hago en fútbol 11, también con Atlético juego en futsal de AFA y de la Confederación Argentina”, relata la jugadora de 34 años.
El fútbol la llevó a dejar de lado sus trabajos. Al vivir tras la pelota, los tiempos se acotaron por lo que Ledesma optó por disfrutar por igual de su familia y del fútbol. “Con tanto entrenamiento se fueron acortando cosas, trabajé durante un tiempo largo en una sandwichería, pero ahora dejé todo, sólo juego al fútbol y disfruto de mis seres queridos”, relató Ledesma. El sueño de la capitana, como de todo el plantel que clasificó a la Copa Federal gracias al triunfo sobre San Martín, es que Atlético pueda participar en los torneos de la AFA.
Amaga con el retiro, mientras sigue cosechando éxitos
Adriana Larrahona tiene 41 años y es arquera de Atlético le dicen “Gran Danés” o “Laucha”, apodo que heredó de Cristian Lucchetti. “Desde chica mi papá siempre me inculcó el deporte, me llevaba a la cancha a ver los clásicos. Desde los seis años paso los domingos en el quincho y en la pileta del club con la familia”, señala la arquera, que también tuvo un pasado por las artes marciales. “Practiqué desde los 12 hasta las 22. En ese momento conocí a las chicas de San Martín que me invitaron a jugar un partido amistoso en Sunchales. Estuve durante cuatro años con ellas. Ahí fue cuando descubrí el fútbol femenino”, agregó. Mientras estaba jugando en San Jorge, conoció a las jugadoras de Atlético, que la invitaron a jugar en el club del que es fanática. “A lo largo de mi carrera coseché logros locales, regionales y nacionales, también gané un torneo internacional que se jugó en Córdoba. Pero los mejores años y las alegrías más grandes las conseguí en Atlético”, señala Adriana, que cuenta con un maxi kiosco, que atiende en persona. Con Lucchetti no sólo comparte el apodo. “Cada año digo que es el último, empecé a hacer la carrera de DT, no sé si algún día voy a dirigir, mi idea es tener un centro formativo de arqueras, seguir aprendiendo y poder dejar un legado”, señala. Como “Laucha”, que amaga cada año con el retiro, sigue rindiendo al máximo nivel. Con respecto a la pandemia, Adriana piensa que el grupo ya superó la inactividad. “Tenemos que seguir trabajando, pero ahora puesta la cabeza en la Copa Federal, algo que venimos esperando hace dos años cuando se suspendió por la covid-19. Este torneo nos servirá de ayuda para poder llegar a AFA, algo que sería cumplir el gran sueño que tenemos”, finalizó.
Ya es “profe” y goleadora; va por más
Daniela Escasena tiene 29 años es delantera y profesora de educación física. Trabaja en un gimnasio y enseña kick boxing en Argentinos del Norte. “Comencé a jugar al fútbol desde los seis años. En el equipo de barrio de mi papá. Todas las tardes cuando volvía de la escuela me iba con él y mis hermanos a la cancha”, confesó la goleadora. Daniela admite que la primera vez que probó el fútbol 11 no le gustó y se alejó de la pelota. “Un día una amiga me pidió que le juegue un torneo de fútbol 5, yo le decía que no porque era algo que llevaba años sin hacer. Me convenció, y fui. Retomé el fútbol en los torneos de fútbol 5 y fui citada al seleccionado tucumano de futsal”, detalló. Entre Daiana Valle (delegada de Atlético) y su papá la convencieron que intente una vez más en el der 11. “Aquí estoy, espero que sea por muchos años más, ojalá lleguemos a jugar en la AFA”, cerró.
El fútbol y un sueño muy personal para Torossi
Jacqueline Torossi tiene 20 años y juega al fútbol desde los ocho. “Mi pasión es el fútbol, siempre tuve el apoyo de mi familia y de mis amigos”, cuenta Torossi, que le marcó un gol a San Martín. Se declara muy familiar y fuera del fútbol tiene un deseo concreto. “Mi materia pendiente es terminar la secundaria, algo que por problemas económicos no lo pude hacer hasta el momento”, explicó. El objetivo de Atlético es clasificar a la etapa final de la Copa Federal Femenina que se disputará en Buenos Aires con el ganador de las ocho regiones del país y ocho clubes que representan a las divisiones A, B y C de la AFA. Las “Decanas”, orientadas por Fernando Robles esperan conocer sus dos rivales (el ganador de Salta y Jujuy). En noviembre se disputará el triangular de la Región Norte (ida y vuelta). Ya dieron el primer paso, ahora van por más.