Dice LA GACETA en la edición sabatina refiriéndose a la dura carta de la vicepresidenta, y a la reacción del presidente de los argentinos que resulta ser “... una muestra más de que la titular del Senado sigue manejando los hilos de la gestión, y que el Gobierno nacional se mueve al compás de sus pretensiones”. Gran verdad, pero aún más dramática: sigue manejando el ritmo que debemos bailar 45 millones de argentinos. El gobernador que nos cuida a los tucumanos parece querer extender los cuidados a todo el país, no quiere que su vice asuma, y se negocia que se le dé licencia para asumir como jefe de Gabinete conservando el cargo de titular del Poder Ejecutivo, cambiando en la misma sesión, las autoridades de la Legislatura, sacando de escena provincial al vicegobernador. Y emulando lógicamente a la vicepresidenta, muestre que el poder lo tiene él, y siga manejando los hilos de su gestión local, colocando seguramente como su reemplazante, a alguien de su riñonada. Tiemblan los argentinos... tiemblan los tucumanos. Estoy absolutamente convencida de que Federico Türpe describe muy bien en su columna “La derrota del gobernador Manzur” (18/09) en las PASO. Tanto dinero que se entregaba hasta en instituciones públicas el lunes 13 inclusive lo hicieron “ganador”... ¿Cuál sería realmente el porcentaje de votantes sin toda esa compra de voluntades? ¿Y el pueblo? Bien, gracias. Cada vez más pobre, más hambriento, más necesitado, pero sin capacidad de decidir con libertad. Un cuento que, de tan recibido, ya resulta hasta aburrido analizar. Por ahí me llegan mensajes realistas entre tantos tristes, graciosos en su ironía, sarcásticos. Uno de mis favoritos: “No quisiera que el relato de la historia de nuestro país tuviera simplemente un final feliz... quisiera un final feliz sin tanto relato... sin tanto cuento”. ¿Cuánto más nos llevará reaprender lo que en décadas venimos desaprendiendo? Tanto poder concentrado debería asustarnos... expresión muy suave... ¡aterrorizarnos!

María Estela López Chehin

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